viernes, 15 de enero de 2010

La máquina perfecta


Me fascina el cuerpo humano, es una máquina perfecta y el conocer y comprender su funcionamiento es algo que me produce una enorme curiosidad que intento satisfacer siempre que me surge cualquier tipo de duda al respecto.

Lo más lógico sería pensar que este tipo de inquietudes me llevarían por el camino de la medicina, pero no, para disgusto en su día de mi madre y alguno de mis tíos que me dieron el coñazo hasta prácticamente entregar el formulario con la solicitud de las carreras. Incluso hubo quién me siguió insistiendo cuando ya llevaba 2 años estudiando Ingeniería Química!!
No todos podemos ser médicos y yo, desde luego que no. A mi la medicina o el estudio del cuerpo humano me gusta, pero en el papel. Me mareo con la sangre, tengo fobia a las agujas, las fotos demasiado explícitas de los libros de medicina me dan arcadas teniendo que volver la cara y, como broche de oro, soy hipocondríaca. Una vez iba de paseo con mi madre, me estaba contando que a un compañero suyo le tuvieron que poner unos tornillos en la rodilla como consecuencia de un accidente, y me tuve que apoyar en la pared porque me mareaba con sólo pensarlo. No me veo ejerciendo esa profesión y admiro profundamente a aquellos que tienen esa vocación. Es más, después de todo lo que he escrito, ¿realmente alguien me ve de médico? Ya me estoy imaginando la escena:

- Doctora, la necesitan en el box 1.

Dirijo mis pasos hacia allí y me encuentro con alguien al que han estampado un vaso en la cara y tiene el ojo colgando. Entonces me doy la vuelta rápidamente con un giro de 180 grados que ni Fred Astaire exclamando:

- ¡Qué ascazo, por Dios! ¡Apártate de mi vista, tío! – En ese momento me caigo redonda desmayada, pero todavía alcanzo a escuchar como una enfermera se descojona de mi mientras pide un médico para la médico.

A pesar de todo esto, me encanta que mi hermana (que para regocijo de algunos, sí sintió la llamada de la vocación médica) me cuente lo que hace en el hospital durante sus prácticas, explicándome los diagnósticos “en mi idioma”, como ella dice. Le pido que me aclare lo no entiendo cuando veo series de hospitales (que me encantan), o cuando leo libros que tienen la temática médica como trasfondo. Una vez la vi enfrascada estudiando los electrocardiogramas y le pedí que me diera unas nociones básicas (súperbásicas) para interpretarlos. Cuando voy al médico, que afortunadamente es en contadas ocasiones, atiendo a la explicación técnica cuando me enseña los resultados de las pruebas. A mi lo que me gusta es el diagnóstico en sí, y entender los parámetros y razonamientos que hicieron llegar a esa conclusión. Y todo esto simplemente por satisfacer mi curiosidad, gracias a lo cuál he adquirido con los años un argot bastante aceptable para alguien profano en la materia, dejando flipado en alguna ocasión a gente del gremio, modestia a parte. Y también a los que no son del gremio. Me acuerdo de la cara de mi madre una vez que estábamos viendo Hospital Central, y lo que le llevó todo el capítulo diagnosticar a la Cerezuela, yo lo hice en la primera escena en la que salió la paciente. No era nada complicado, la niña tenía un TOC y el Síndrome de Tourette. No tuvo mérito ninguno, teniendo en cuenta que artículos sobre TOCs los hay a mansalva en los dominicales y lo del Síndrome de Tourette fue porque me acordaba del personaje de Anne Hache en Ally McBeal. De todos modos no pude resistir la tentación de vacilar a mi madre con falsa indignación, diciéndole que era cultura general y cómo era posible que ella no lo hubiera acertado.

Muchas personas conocen a la perfección el funcionamiento de móviles, televisores, microondas etc porque son artilugios que emplean en su vida cotidiana y no se molestan por saber cómo funcionan ellos mismos y el porqué de dicho funcionamiento. Llamadme rara si queréis, pero a mi me choca ver cómo hay gente que se preocupa por saber cómo funciona un DVD y no su propio cuerpo y, creedme cundo digo, que soy la primera que es consciente de que muchas veces las imágenes no son agradables de ver.

14 comentarios:

Xose dijo...

A mí me fascina la capacidad que supone el diagnóstico. Creo que House, como serie de médicos, está muy bien porque en cierto sentido a veces hay un componente casi detectivesco en analizar las pruebas y combinarlas de la forma adecuada para llegar al resultado. A mí me ocurrió otra cosa respecto a la medicina: soy demasiado empático con las personas. Creo que me sería muy difícil que no me llegasen a afectar muchas de las cosas que ven, como las enfermedades en niños. Lo básico es mantener la objetividad y la distancia, pero para eso también hay que ser de una pasta muy especial. Yo simplemente, nunca fui capaz de ello, por eso admiro más a aquellos médicos que son tremendamente analíticos y al tiempo, son capaces de atender y entender como nadie el factor humano. Un beso muy grande.
Me encanta leerte!!!

Tanais dijo...

Ayyys!!! así que eres toda un experta, pues no sabes la que acabas de liar, soy super hipocondríaca, ya he tenido varios cánceres, la apéndice, úlceras...de todo! y lo peor es que me lo creo de verdad, noches sin dormir hasta que el médico me dice q estoy bien. Así que la próxima vez q crea q tengo algo te preguntaré a ti.

Yo las series de hospitales solo las veo por mi Macarena Fernández Wilson... babas

María_MC dijo...

Xose: totalmente de acuerdo contigo. Es increíble ver cómo hay médicos que consiguen mantener la objetividad y aún así dar un trato tremendamente humano al paciente. Yo no sería capaz.
House me encanta por lo que tú dices, es original la forma de plantear el diagnóstico como si de una caso detectivesco se trarase.

Tanais: ¿también hipocondríaca? ¿Voy tramitando tu ingreso en el club?. El personaje de Maca también me gusta. Tiene una explicación muy sencilla: mi personaje favorito en todas las series a las que estoy o estuve enganchada (que no son pocas) es el borde. Y cuanto más borde, más gracia me hace. Tengo una amiga que me dijo una vez que es porque me veo identificada. Maca es borde (ya lo fue más, pero debe ser la maternidad que ablanda). En fin, de todos modos el personaje que más gracia me hace en Hospital Central es Teresa (que de borde, también tiene un rato largo).

1 abrazo para los dos

Anónimo dijo...

Yo también soy hipocondríaca!! jajaja
E igual te supero con lo de la sangre, agujas etc.... Si te cuento que me desmayé en la autoescuela cuando la profesora explicaba el tema de los primeros auxilios... Por otra parte, también me siento identificada con lo de la curiosidad médica, cuando me auto-diagnostiqué una enfermedad de la piel, me puse como loca a buscar todo lo que podía y gracias a todo lo que aprendí (en gran parte en un blog, por cierto) tengo la piel bien de todo! =) Eso sí, yo no veo series de hospitales, mi madre, que trabaja en uno, no las soporta!

Nebulina dijo...

Si estudio Meidcina es porque quería saber. No me trajo a esto más que eso...una ansia increíble de saber. Eso sí, a mí me pasa lo contrario que a tí...ahora, lo quemás me atrae es la parte práctica, la acción. el papel me hacansado xD (entiéndase..me encanta aprender, pero no cuando sé que me putearán para saber si he estudiado cada detalle)
Un besazo!

María_MC dijo...

Anónimo:marchando otro ingreso en el club de los hipocondríacos. Voy a ver si nos alguna subvención que esto aumenta por momentos.
Yo nunca me he autodiagnosticado, tengo muchos familiares en el gremio de la sanidad y antes de mirar en Internet, les doy el coñazo a ellos.

Nebulina: yo la parte práctica no la podría ejercer, por las razones que di. Admiro profundamente a los médicos y futuros médicos y enfermeras y futuras enfermeras, yo no podría hacer lo que haceis (o hareis en un futuro). Nunca tuve vocación de nada, escogí una carrera sin saber dónde me metía. Me salió bien, porque me encantó. Ánimo y suerte con los exámenes! 1 besiño

adicto tv dijo...

Soy también hipocondriaco, pero de los que pueden ver series de médicos. ajajaj Me encanta que hayas puesto el libro que te recomende, y que te lo estes leyendo. Te esta gustando?

María_MC dijo...

Entonces eres de los míos!! hipocondríacos masocas jeje. Estoy acabando "Las cosas que no nos dijimos", lo leí porque me lo recomendastes tú. Es muy entretenido, rápido y fácil de leer. Ya verás la reseña, que la habrá. Ya vi que los exámenes van bien, ¿cuándo acabas?
1 abrazo

Adicto tv dijo...

Pues no acabo hasta el 11 de febrero...ya te contaré que tal

María_MC dijo...

Adicto tv, mucha suerte para lo que te falta!!

BlackBetty dijo...

:-D ahora entiendo mucho más tu curiosidad con "Atmospheric Disturbances"...
Pues yo nada de nada, que con enfermarme ya entro en pánico, sólo faltaría tener que ver a OTROS enfermos...

María_MC dijo...

BlackBetty: Ya ando buceando por Amazon en busca de "Atmospheric Disturbances" y tengo encargado en una librería otro libro con temática médica de trasfondo. Me dijeron el otro día que llegará esta semana. Ya contaré que tal, por supuesto que habrá reseña. Lo que no se es cuando que tengo mucho "chollo literario" acumulado.

Susana dijo...

Lo cierto que a mí me encantan los libros de médicos y casos forenses. Será una vocación frustrada? No sé, no sé. Me ha gustado tu entrada y me ha hecho recordar todos los libros que he leído de este tipo.

Un abrazo!

María_MC dijo...

Hola Susana! oye pues acepto todo tipo de sugerencias literarias y más de una experta como tú. Así que, por favor, si recuerdas algún libro que te gustase especialmente de temas médicos, o me lo dejas en un comentario o me mandas un mail, la dirección está en mi perfil.

1 abrazo.

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Ya que has leído tendrás algo que decir, digo yo.