Mientras estudiaba tanto en el colegio como en el instituto, en mi casa había una norma que, aunque odiaba a muerte, reconozco que fue útil para mi futuro: no se veía la tele por semana. Es decir, de lunes a jueves tanto mi hermana como yo, no podíamos encender siquiera la televisión, el horario era desde el viernes al salir del colegio hasta el domingo cuando acababa la serie (que si no recuerdo mal era "La casa de los líos", luego "Hospital Central" y finalmente "Siete Vidas").
En aquella época, tampoco es que notase un gran vacío en mi vida, tenía colegio por la mañana y por la tarde y al salir a la 17:30, me iba al conservatorio donde pasaba un par de horas entre clases de solfeo, piano, coro, armonía... llegaba a casa con el tiempo justo para hacer los deberes, cenar y meterme en cama. Debo añadir, además, que cenábamos mi hermana y yo solas en la cocina y nos lo pasábamos pipa de tertulia. Todavía no me explico cómo podíamos hablar tanto si íbamos al mismo colegio y ella también estudiaba en el conservatorio, sabíamos todos y cada uno de los cotilleos apenas acabasesn de surgir, supongo que la cena servía de puesta en común de las distintas versiones.
Televisivamente hablando, lo que hacíamos era grabar las series y verlas dentro del "horario permitido". Fue en esta época cuando me enganché a Ally McBeal, Felicity, Hospital Central, Siete vidas, Periodistas, Hermanas, Sensación de Vivir, Melrose Place, Mareas Vivas (serie de la televisión de Galicia dónde comenzó el archiconocido y archipremiado Luis Tosar), Médico de familia (como todo español que se precie) y, por supestísimo, la mejor serie de toda la historia a escala mundial: Friends (serie que llegué a seguir incluso en la Rai-2 doblada en italiano, la echaban los domingos después de comer si mal no recuerdo).
En el instituto, la norma persistía pero mis padres eran bastante más permisivos con ella y muchas veces cenábamos con la serie. De esta época detaco Dawson Crece, Buffy Cazavampiros, Embrujadas (es que se me dio por lo sobrenatural en aquella época), Yo soy Betty la fea (la colombiana, se llegó a retrasar el entreno de atletismo porque estaba todo el equipo enganchado y llegábamos todos tarde). Además de estas, que son "las nuevas",seguí enganchada a las que persistían de mi época colegial (mayormente, Hospital Central y Siete vidas). Debo añadir, que únicamente estuve 2 años en el instituto. En mi colegio se impartía hasta 4º de la E.S.O por lo que fui al "insti" sólamente a cursar los dos años de bachillerato. Ya veís mi promoción (la de los que nacimos en el 84) fue la primera de la E.S.O y no salimos mal del todo.
Llega la universidad y, por encima, comienza el boom de descargarse las series en V.O. y verlas antes de que se emitan en España. En esta época me engancho a Las chicas Gilmore, Mujeres Desesperadas, Anatomía de Grey, Cinco Hermanos, House, Betty (tanto la española como la americana, decir que de la española me desenganché en cuanto la abandonó Ana Milán) Cámera Café, Motivos Personales, Los Serrano (fueron sólo dos temporadas las que ví, todos tenemos algo del pasado de lo que nos avergonzamos y fue porque era lo que se veía en mi residencia). Seguía enganchada a Friends a pesar de que acabó en estos años y, de hecho, después de terminada, conseguí los DVDs y veía los capítulos una y otra vez.
También seguía y sigo enganchada a Hospital Central. Desde aquí pido que se le de un final digno a la serie. La cosa no da para más y creo que se merece "descansar en paz" de una vez ahora que todavía el barco se mantiene a flote. Aunque sólo sea por los picos de audiencia que Telecinco le debe a esta serie, sería bastante considerado por parte de la cadena de Fuencarral, tratarla mejor y no dilatar más su adios por exprimir hasta el último segundo a la gallina de los huevos de oro. Yo me quiero desenganchar pero seguiré al pie del cañón mientras Teresita esté al frente del mostrador de recepción.
No es por fardar pero en mi época universitaria me convertí en una verdadera gurú televisiva. Mi opinión contaba triple en cualquier discusión de series que pudiera darse en la cafetería de la facultad, vaía series que nadie veía, sabía curiosidades, spoiles, emmys,...era una verdadera enciclopedia andante en lo que a televisión se refiere. Ya no sólo de series, mi campo de acción aumentó con los realities: Gran Hermano (a pesar de que ahora no puedo verlo delante), O.T., Supermodelo, Fama.... Mis últimos tres años en Santiago que coincidieron con los tres primero de mi hermana, fueron un auténtico despiporre en este aspecto, por fín alguien que me seguía el ritmo. Ahora que veo todo esto escrito, no me explico de dónde sacaba tiempo para ir a clase ( no perdía una que me lo pasaba bomba) y estudiar. De hecho, ¿cómo narices acabé la carrera dentro de la media de años que suele llevar?
Desde que acabé la carrera es como si se me hubiera acabado el gusto por la tele y me desengaché de todo (menos de Hospital, curiosamente). Es más, llevo un año y pico en el que apenas veo la tele más allá de dicha serie y los telediarios. Volví a la lectura, afición que había dejado un poco de lado dado que cuando uno acaba de estudiar, lo que menos apetece es coger un libro aunque sea para relajarse.
Estas tres semanas de vacaciones han servido para que me vuelva a picar el gusanillo televisivo. Ya no soporto los realities, los veo de refilón y me he hartado de los programas de corazón, pero las series son las series. Buscando evasión llegó a mí How I met your mother y me ha encantado. Digna sucesora de Friends en el mundo de las sitcom aunque, en mi opición, nunca superará a los seis amigos.
Me queda mucho para ponerme al día, con viejas series que persisten (ahora estoy con Anatomía de Grey) y con otras que han surgido y, aunque me avergüence reconocerlo, no me había enterado de que existían.
Esto merece una nueva sección de mi blog: Activa, pasiva y perifrastica TV. En ella, analizaré mis series favoritas de ayer y de hoy. He vuelto para quedarme, aunque mi hermana me ha dicho que nunca me había ido, estaba descansando.