Mostrando entradas con la etiqueta Mi gueto: el gimnasio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi gueto: el gimnasio. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de septiembre de 2010

Cambio de look otoñal, propósitos de nuevo curso y demás monsergas

Será que todavía está muy reciente mi época de estudiante, pero todavía cuento los años por cursos académicos. Para mí, con la vuelta de las vacacioens de verano, comienza todo de nuevo lo que me supone una reflexión de lo que quiero cambiar, mejorar, actividades que empezar....
Ahora mismo y, desde hace dos horas aproximadamente, hay un tormentón de padre y muy señor mío. Se me estropearon los planes de salir a correr después de trabajar (podría hacerlo pero fijo que resbalo y haría una que valga por dos) así que estoy colgada del orddenador y, como no tanía nada mejor que hacer decidí cambiar la plantilla del blog y mi foto de perfil.Va a comenzar el otoño y hay que adaptarse estéticamente: yo me compro ropa, así que este, mi pequeño proyecto online, también tiene derecho a su lavado de cara.

Otro cambio estacional es el de gimnasio. Vuelven las lluvias y con ellas se acaba la opción de practicar deporte al aire libre con cierta continuidad, así que el lunes volveremos a pisar gimnasio y la verdad es que me muero de ganas. Debido al traslado de piso de junio, tengo que cambiarme para no tener que cruzar media ciudad, así que estreno sitio y actividad: como ya no me suponía un reto lo que hacía, he decidido apuntarme a fit bike+clase de abdominales dirigidas los dos días que trabajo por la tarde (ideal para eliminar estrés y mala leche laboral y con el objetivo de conseguir unas piernas y abdomen de acero), pesas otros dos días (para estar bien tonificada) y el domingo por la mañana, carrerita. Ya contaré qué tal.

He retomado el estudio del inglés, al que le dedico algo de tiempo todos lo días, aunque sea para ver un capítulo de alguna serie y hacer algo de oído (no es autoengaño, viendo las series en inglés aprendo un montón de expresiones y vocabulario). También estoy buscando cursos online de ArcGis, legislación medioambiental, energías renovables... para seguir completanto mi formación  (si alguien sabe de alguno que esté bien, por favor que me envíe el enlace) y, mientras tanto, me han admitido en un curso gratuito de 270 horas sobre "Herramientas para le empresa 2.0". Me da que me lo voy a sacar con la gorra. El programa es (está en gallego, pero creo que se entiende bien):


MÓDULOS FORMATIVOS

MODULO I: Un pouco de historia
1. Fundamentos das tecnoloxías web
2. Web tradicional contra Web 2.0.
3. A futura rede

MODULO II: Conceptos básicos
1. Licenzas de contido
2. Folksonomia
3. Retroalimentación na rede

MODULO III: Os piares da web 2.0
1. Redes sociais
2. Blogs e NaNoBlog
3. Xestión do coñecemento (wiki)
4. Ferramentas de vídeo
5. Ferramentas de imaxe
6. Ferramentas de son
7. Ferramentas de xeolocalización
8. Sindicación de contidos e podcasting

MODULO IV: Mercadotécnia 2.0
1. Como promocionar un sitio web
2. Os social medias aplicados ao entorno empresarial
3. A reputación on line

La de horas de mi tiempo libre que paso yo en las redes sociales incluído este, mi humilde blog, con este curso no sólo voy a aprender cosas para aplicar a mis hobbies, sino que voy a tener un papelito para poner en mi curriculum conforme sé de esto a mayores de lo que he aprendido de forma autodidacta. 

¡Ah! Añadir que este fin de semana publicaré la primera entrada de la sección anunciada el domingo: Activa, pasiva y perifrástica TV.

miércoles, 14 de abril de 2010

Mi nuevo reto


Voy a hcer una confesión: soy una persona competitiva, muy competitiva. ¡Ojo! que no se confunda eso con tener mal perder o llegar a jugar sucio para conseguir una victoria. Mi vida y mi sustento no dependen de una partida de trivial o de una pachanga de fútbol, así que una vez que acaba el juego, le doy la mano al rival y a otra cosa mariposa, pero en el trascurso del mismo intento ganar agotando todas la vías permitidas. Eso seguro.

Pero con la competitividad con la que más disfruto y la que más me motiva es aquella que mantengo conmigo misma, es decir, si hoy salto tanto, mañana quiero hacerlo un centímetro más alto, si hoy estoy aquí, mañana un pasito más lejos (por pequeño que sea) y, de este modo, se puede resumir una de mis filosofías de vida: "no se puede alcanzar la perfección, pero en mi mano está el aproximarme lo máximo posible". Llamadlo masoquismo, testarudez, afán de superación o simple y llanamente que estoy pirada, pero soy así, ¿qué le voy a hacer?
En este punto conviene aclarar que, el intentar mejorar ,no es algo que me obsesione para nada. Para mi es una forma de entretenimiento más, de no aburrirme. Soy consciente de mis limitaciones, tanto físicas como mentales, y trabajo para acercarme a ese tope que la naturaleza y la genética imponen.
Supongo que después de esto a nadie le extrañará el que me declare una amante de los retos (con posibilidades de ser realizados, nadie está hablando de alcanzar la Luna), alimentan mi competitividad y hacen que me divierta.

Cuando escribí el post sobre aquellas cosas que me gustaría hacer antes de morir, dije que correr una Marathon era una de ellas, ya os imaginais por dónde van los tiros ¿no? Además que la foto que ilustra el post es bastante gráfica, vamos a decir.
El lunes cuando llegué al gimnasio, mi "Personal Trainer" (suena más fashion que "monitor"), estaba estirando y me dijo que el día anterior había ido a correr una media-marathon y que tenía las piernas algo cargadas, la conversación fue evolucionando y le comenté que me gustaría preparar alguna carrera. Más que nada por tener algo en el punto de mira, una motivación extra para ir al gimnasio, hace bastantes meses que no tengo ningún reto deportivo a la vista y realmente me apetecía tener un entretenimiento o pasatiempo de esa clase.
No voy a empezar directamente por el marathon, no estoy loca (como ya dije antes, soy consciente de mi estado de forma y tengo que trabajar a partir de eso). El lunes empecé un plan de entrenamiento nuevo: está pensado para que, en dos meses, corra los 10.000 metros por debajo de 50 minutos. Ya le dije a Personal Trainer que me de 2 meses y medio que hay que tener en cuenta que hay días que salgo muy cansada de trabajar y no rendiré a tope.
El primer día (lunes 12 de abril) hice una prueba de rodaje: durante 50 minutos, tenía que correr al trote, sin forzar, es decir, pudiendo mantener una conversación normal a la vez que corría)y ver qué distancia abarcaba. El resultado fue: 8 km 510 metros. El "jefe" me dijo que estaba en forma que lo podía conseguir perfectamente. Por lo tanto, el reto está lanzado.

Ahora mismo, estoy muy motivada. Es la ilusión del principio. Pero vendrá el calor pegajoso del mes de junio, los días duros en el curro en los que llegue acabada, alguna que otra sobrecarga muscular... ahí es dónde jugará un papel importante mi testarudez y orgullo natural y una superselección de canciones moviditas que pasarán a engrosar la lista del iPod. Ya sabeis, ese tipo de canciones que, cuando se oyen, uno siente un impulso irrefrenable de moverse. Por supuesto que se admiten sugerencias por vuestra parte, es bueno tener un stock. Aunque por favor os pido que no sean reggaeton, ni Bisbal, ni sucedáneos de esta gente, pretendo conseguir el reto no desear lesionarme para no tener que correr.
Por el momento, hice tres sesiones y las llevo bien, aunque llego a casa bastante cansada. Os mantendré informados a ver en qué queda el asunto.


domingo, 11 de abril de 2010

Motivation song II: Jonh Mayer a mi rescate.

El que esta canción se me haya pegado, tiene su comienzo en el gimnasio. Fue la semana pasada, concretamente el miércoles. Yo estaba para el arratre de lo cansada que estaba, pero mi cabezonería natural y mi adicción al ejercicio físico hicieron que, aún así, fuese al gimmasio. Encima, el entrenamiento iba de ejercicio cadiovascular exclusivamente, por lo que me dirigí hasta la cinta y me subí. Me avergüenza un poco reconocerlo, pero los primeros diez minutos fueron totalmente a trote cochinero, puede que incluso arrastrase un poco/bastante los pies, era frustrante querer ir más deprisa y no poder.

Pero los dioses del running sobre cinta acudieron a mi rescate, haciendo que en el canal de música que tienen siempre puesto de fondo empezara a sonar la canción "Bigger than my body" de Jonh Mayer. No se lo que se encendió en mi cerebro en ese momento, pero dio orden a mi trasero para que se pusiese las pilas y se moviese y lo mejor es que el tío obedeció y todo. Empecé poco a poco a subir el ritmo y pude completar el entreno como una campeona al ritmo habitual. Graciñas de todo corazón John, te debo una.

Lo primero que hice cuando llegué a casa fue, obviamente, incorporar la canción al iPod e incluirla en el CD que estaba preparando para el coche. Bueno, esta y alguna más de él que tenía por ahí olvidadilla y que rescaté oportunamente. Aquí teneis el vídeo de un concierto en el que la interpretó:





A mi este chico me encanta, en todos los aspectos posibles sobretodo, musicalmente hablando, (que quede claro), aunque hay que reconocer que el muchacho no es difícil de mirar y ahora con el pelo corto sin esas greñas mucho más.
Es más, como diría Isabel Gemio en los tiempos de "Sorpresa, sorpresa": "¿Cuál es mi cámara?, Jennifer (Aniston), lo que pasa en una pareja sólo lo saben los interesados. Si te dejó él, pues lo siento en el alma por ti, ahora que como lo dejases tú una cosita de nada te voy a decir: ¿En qué estabas pensando?" Aunque mirándolo por el lado positivo, eso nos da alguna oportunidad a las demás que soñar es gratis.

Ahora mismo me viene al pelo una frase de Rachel de Friends (qué casualidad ¿eh?) aunque ella la dijo para Russell, Crowe. Era algo así como: "El novio no se busca, se encuentra. Por eso he dejado de buscarlo, ya me encontrará John Mayer a mi"

jueves, 11 de marzo de 2010

Cuestión de aspecto (y de tener dos dedos de frente)

Hay algo que me pone mala y es ver a una modelo, cantante y demás gente de la farándula, de estas de físico espectacular en la tele diciendo eso de : "Es todo genética, no me cuido nada" o bien "No hago nada especial, sólo beber mucha agua y dormir 8 horas". Cuando esto lo hacen chicas de veintitantos, pues te lo puedes creer o no, pero probabilidades de que sea cierto, haberlas hailas. Ahora bien, cuando eso lo suelta una ex-modelo cuarentona o cuarentañera como más rabia os de decirlo, suena a cuento chino por una simple y llana razón: a esa edad la gravedad empieza a hacer estragos y si no se hace un poco de ejercicio las carnes caen, es el temido momento en el que hay que elegir entre el culo y la cara.


Por herencia vía abuela paterna, tiendo a valorar mucho más aquellas cosas que requiere mucho esfuerzo el conseguirlas. Soy así, ¿qué le voy a hacer? Por ello, no soy modelo ni de refilón, pero con mucho orgullo digo que si estoy en forma es porque soy una persona asidua al gimnasio y, una vez allí, me machaco y porque cuido mi alimentación. Y es también por ello, por lo que valoro mucho el que una supermodelo como Marisa Miller (la chiquilla de la foto), diga en una entrevista que se leerá a escala mundial y se traducirá a multitud de idiomas, que hace dos horas de ejercicio físico diarias: le gusta comer y, dado que vive de su cuerpo y pasa de tener que estar contando calorías el resto de su vida, tiene que quemarlas.





Sí, este cuerpazo, es en parte (no vamos a negar el componente genético, no sería realista el hacerlo, la materia prima es buena), fruto del esfuerzo. Esfuerzo que ha encontrado recompensa puesto es una de las modelos más cotizadas y ángel de Victorias´s Secret (y todos sabemos que serlo es condición imprescindible para estar en el olimpo de las supermodelos). Es que además, esta confesión es muy positiva. En estos tiempos donde la imagen lo es casi todo y en los que hay una obsesión por alcanzar la perfección marcada por los cánones de belleza modernos, el que un pivón así te diga que lo consigue a base de ejercicio físico y dieta equilibrada y sin pasar hambre, proporciona un mensaje alentador al resto de los mortales, el mensaje de: si quiero, puedo. El caso es querer, claro está, pero se abre una ventana a la esperanza.

Esta chica, podría tirarse el rollo y decir las frasecitas con las que comencé el post, o ir más allá, que se le fuera la pinza y negarse a comer en público como hace Victoria Beckham, pero no. Llamadme rara, si quereis, pero si tengo algún día una hija y me dice que quiere ser modelo, me tranquiliza pensar que hay alternativas a Kate Moss como modelo de conducta dentro del gremio de las maniquíes.

martes, 2 de febrero de 2010

Molida pero contenta como unas castañuelas

Gente! se que no actualizo desde el sábado, pero no veais el ritmo de vida que me he gastado estos dos días de curro (ya hice horas extras y todo). El jueves disfruto de una de mis tres tardes libres y, tras hacer un poco de turismo por Ourense adelante, publicaré una entrada con un resumen de mi primera semana de asalariada independiente. Aunque si no estoy muy cansada, mañana lo mismo fuerzo y lo hago, más o menos tengo pensado lo que voy a escribir.
Después del día de hoy, llegué a la conclusión que la tarde de turismo urge y bastante: es patético pero sólo se ir al trabajo y creía que al gimnasio, pero hoy iba tan ensimismada que me pasé dos calles sin darme cuenta, vamos que me perdí, y tuve que preguntar a dos amables transeuntes por la calle en la que está ubicada "mi nuevo lugar antiestrés".
En fin, parroquia que el jueves os cuento mientra tanto procuraré leeros y comentaros a vosotros.

martes, 19 de enero de 2010

Fauna de gimnasio II


Después una primera incursión en el universo de los gimnasios con las señoritas yo-eso-no-lo-hago-que-marco-músculo, vuelvo a sumergirme en las profundidades de ese mundo aparte.
En esta ocasión les ha tocado a las señoritas me-sobra-la-pasta-y-una-ONG-no-me-motiva. Básicamente se trata de gente (muy a mi pesar el 99,99% son chicas), que va al gimnasio a dar un paseíto y ducharse. Y, francamente, con los tiempos que corren me parece que 30 euros mensuales (en el mejor de los casos) es un alto precio para tan poca actividad. Para eso casi vas al trabajo andando, que es gratis, y te duchas en casa, que tienes el baño para ti solita.

A simple vista se podría pensar que son personas que, estéticamente hablando, no necesitan gimnasio, chicas guapísimas, delgadísimas y un larga lista de –ísimas más. Pero claro, aunque escondidos, hay mucho amante del deporte suelto por ahí, por lo que, perfectamente el ir al gimnasio puede ser por salud, por devoción al ejercicio físico etc, por lo que hay nada de raro en que vayan. Yo misma voy por hobby.

Lo primero que llama la atención es el despliegue de medios que se gastan. Cuando las ves cambiándose en el vestuario sacan unos modelazos que ni Marbelys Zamora ensayando en Fama, que si mallas a juego con la camiseta y el sujetador deportivo (todo de marca y supertranspirable, por supuesto), zapatillas con cámara de aire, muñequeras, calentadores, y un iPod del tamaño de mi puño que llevan sujeto en el brazo con un brazalete especial (también transpirable, no podía ser de otro modo). A ojímetro y tirando por lo bajo, puede que lleven 350 euros encima en ropa y complementos. Las miras a ellas y te miras a ti con una pantalón de deporte, una camiseta de paso de ecuador vieja y unos tenis del Decathlon y, como quieres pensar bien, te dices a ti misma que fijo que es porque son profesionales del deporte, es su medio de vida y una buena equipación es fundamental.

Claro, después de tanto dinero gastado, no queda para ir a los chinos y comprarse una goma para el pelo. Ese es uno de las características fundamentales de este grupo, el pelo Pantene va SIEMPRE suelto, como mucho una horquilla para retirarse el flequillo (de no hacerlo, corres el peligro de que te echen de la pandi). Y no suele ser cosa de media melenita, el largo del pelo es considerable. No estoy muy segura, pero creo que una coleta son 5 puntos menos en la escala del glamour y un moño son 7.

Otra peculiaridad, es una buena capa de maquillaje. Primero piensas “Pobres, ahora cuando empiecen a sudar se les va a correr todo”, pero no hay fallo posible porque lo de sudar no va con ellas (tercera característica), me explico. Salen del vestuario, van a la cinta 5 minutos a trote cochinero (que en su caso es andar, no todo el mundo tiene el mismo ritmo), de ahí van a la zona de pesas donde cogen el papelito con su rutina de entrenamiento. La miran, la remiran, dan una vuelta mirándola por la zona donde están los cachas que tienen moto con un fingido aire distraído, de vuelta vuelven a pasar delante de los cachas (¿porqué no haces que te estampen en la camiseta transpirable la frase “A que estoy buena”?, sería menos sutil pero se ahorra una barbaridad de tiempo). Deben de creer que si miran fijamente la tabla de ejercicios, las abdominales se hacen solas, aunque bien mirado, levantar el susodicho papel a la altura de los ojos una y otra vez podría considerarse como ejercicio de bíceps. Hacen un par de ejercicios, pero sin forzar, no vaya a ser que se sude, parando entre medias para colocarse el pelo y en una de estas miran el reloj (otra contracción de bíceps, esto es un no parar ¿eh?) y se dicen que ya está bien por hoy, cogen la toalla, se secan ¿el sudor?, vuelven a dar una vuelta por la zona de los cachas y para el vestuario. Allí se tiran más tiempo que en el gimnasio en sí, ya se sabe, hay que ducharse pero también colocarse esos pelos de loca consecuencia del esfuerzo físico.

Cada cual que haga con su dinero lo que quiera, y no seré yo quién le diga a nadie lo que tenga que hacer, simplemente voy a dejar caer que se puede pasear gratis y existen un montón de asociaciones para apadrinar niños, con la mensualidad de un gimnasio se apadrinan 10.

P.D. A aquellos que estabais preocupados por mi salud mental, deciros que ayer volvió a abrir mi gimnasio, estaba allí a las 9:10 de la mañana. Se recobra el orden en el universo.

jueves, 14 de enero de 2010

Hoy no soy la alegría de la huerta.


El refranero español es sabio y rico donde los haya y dice que “Lo que mal empieza, mal acaba”. No me quiero imaginar el resto del día que me espera.

Me levanto como todos los días a las 8 menos cuarto para desayunar con mi madre. Mi humor es de perros y no se por qué. Tengo una mezcla de tristeza y cabreo con el mundo en general, no se cuál de los dos sentimientos es el que predomina, pero mi estado de ánimo no es el mejor desde luego.

“María, don´t worry-me digo a mi misma- esto ya te ha ocurrido otras veces, sabes exactamente lo que tienes qué hacer: te vistes, te pones la canción para subir el ánimo, te vas al gimnasio, descargas todo tu mal humor con abdominales extra, duchita reparadora, vuelves a casa te preparas tu cafecito y aquí no ha pasado nada. A las doce del mediodía estás como nueva”.

Pues allá que me voy, preparo la mochila, me despido de mi padre enciendo el iPod y busco la canción para empezar mi ritual de purificación de alma.



¡Qué bien que apenas llueve, un chirimiri de nada con la nochecita de temporal que hubo!

I´m gonna party, it´s a celebration
´Cause anyboby just won´t do
Let´s get this started, no more hesitation
´Cause every body wants to party with you… lalalala

Esto marcha bien, un agradable paseo tempranito, la gente camina al son de mi música y ahora una horita y media de ejercicio, te vas a quedar relajadita, relajadita.
Llego al gimnasio y cuando iba a entrar me encuentro a uno de los dueños y me dice que hoy no van a abrir (¡mierda! Precisamente hoy lo necesitaba como agua de mayo). Pocas cosas consiguen dejarme sin palabras, acabo de descubrir otra más. Ante mi expresión de total horror, me explica que el temporal de anoche hizo que el tejado de la casa de al lado se cayese y ahora tenían la zona de las cintas con agua (¡mierda!). No saben cuándo volverán a abrir (¡mierda!), ¿empiezo a llorar? Ahora no, hay que mantener el tipo.
¿Por qué, Señor?, ¿Por qué a mi? No te llegaba con dejarme sin entrenar hasta sabe Dios cuando, descargando tu furia en forma de temporal que, por encima, te ensañas con las cintas. Justo tenían que ser las cintas, el mejor antiestrés. ¿Por qué no afectó a la zona donde se ponen los culturistas? Tenía que ser en mis dominios.
Hombre, hoy tampoco me tocaba ejercicio aeróbico, no iba a usar la cinta tenía pierna, bíceps, tríceps y abdominales, pero mañana si. Mañana me tocaba cardio, y una carrera es algo fundamental para mí. Ahora tendré que salir a correr bajo la lluvia, de puta madre!!

Ale, para casa. Lo primero de todo, cambio de canción, esto ya no es “a celebration”.




Por el camino me encuentro a mi tío y me invita a tomar un café acompañado por un interesante debate sobre que el libro en papel ha muerto y el futuro es el e-book (será lo primero que me compre una vez consiga un sueldo fijo, aunque nunca renunciaré al placer de pasar las páginas).

Llego a casa y mi padre me comunica que la cafetera se ha estropeado. Vale, ahora sí que toca llorar. Me quedo sin mi único vicio, el oro negro!!! Me he quedado clavada en la puerta, no soy capaz de moverme. Definitivamente me ha mirado un tuerto. Me dice que sin café no me voy a quedar que ya tiene solución. En lugar de respirar aliviada, me entran unos impulsos violentos contra mi progenitor por no haber empezado por ahí y haber tardado en decirme que estaba solucionado el tema café. En silencio, para no soltar una bordería de las mías, me encamino a la habitación y comienzo a leer el tema de tributación que me toca para hoy. ¡Con lo que necesitaba hoy mi ritual para levantar el ánimo! Mi cabreo contra el mundo, no ha disminuido precisamente. Miro el reloj y veo que son las 10 de la mañana, quedan 14 horas para meterme en cama, me acuerdo del refrán de marras y no se si echarme a temblar.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Fauna de gimnasio

Me encanta el deporte, lo adoro. Hay quien dice que es como una adicción para mi, a esta gente siempre les contesto lo mismo: “La diferencia entre mis adicciones y las tuyas, es que la mía no sólo no es perjudicial para la salud, sino que está recomendada por la O. M. S.” Curiosamente, casi siempre el que critica el exceso de deporte es una persona que el máximo movimiento que realiza al día es girarse en el sofá para pedir que le traigan una cerveza, mientras que se enciende un cigarrillo, eso si hacen varias repeticiones.

Me encantaría practicar deporte al aire libre, además de una mayor sensación de libertad, cuando corres no te da la sensación de ser un hámster dentro de una jaula, pero eso en Galicia en invierno es imposible. Por poder, se podría pero en lugar de beneficios lo que se obtendría sería una pulmonía de padre y muy señor mío. Si se pretende evitar el hacer ejercicio 1 día si, 15 no, tener una cierta continuidad, no queda más remedio que apuntarse a un gimnasio. Y en el momento en el que pones un pie en uno, te das cuenta de que entras en un universo paralelo en el que coexisten diferentes razas o culturas perfectamente delimitadas y diferenciadas entre si. Hoy voy a hablar de una de mis favoritas: las señoritas yo-eso-no-lo-hago-que-marco-músculo.
Cuando vas a un gimnasio, la actitud ideal es ir por eso de estar saludables, ya se sabe que es recomendable hacer deporte de cierta intensidad varias veces a la semana, lo dicen los médicos y el sentido común. Además de los beneficios para la salud, el deporte proporciona otros a mayores que son digamos más visibles, son los resultados que saltan a la vista. Como consecuencia de machacarte en el gimnasio, además de mejorar en fuerza, resistencia, optimizar la capacidad pulmonar y cardiaca también se obtiene como resultado el tener un cuerpo atlético, acorde con los cánones de belleza que trae como consecuencia, a su vez, una mejora brutal de la autoestima, tú te ves mejor, y eso te reporta una mayor confianza en ti mismo y así un largo etcétera de repercusiones excelentes. Pero no se debe perder la perspectiva, el objetivo principal: se busca salud y además de ésta, se obtiene belleza.
La principal característica de los sujetos que son objeto de nuestro estudio de hoy es la siguiente máxima: “Voy a ponerme guapa y si eso pues ya mejoro en salud, pero tampoco es imprescindible”.

Hay dos fechas clave para su incorporación al gimnasio que no fallan, la más evidente el 2 de enero (los propósitos de año nuevo, ya se sabe), pero la gran masificación viene mediados de abril debido a la O. B. (Operación Bikini). Ven que en menos de dos meses hay que lucir figurín en la playa y se les echa el tiempo encima. Su aparición en el gimnasio suele ir acompañada de alguna dieta rara sacada de alguna revista, en la que se deja de comer de todo y únicamente se come un solo tipo de vegetal que por lo visto tiene unas propiedades acojonantes (antioxidante, hidratante, saciante, quema calorías….), eso si, cinco veces al día, no nos saltamos ninguna comida que esto es una dieta supersaludable. Para beber se mezcla agua con unos polvos comprados en un herbolario de color caca-negra, (de verdad que me pregunto porqué no los hacen de un color un poco más agradable, que no parezca que bebes algo salido de una alcantarilla) y se va con la botella que contiene la mezcla a todos lados y se dan tragos continuamente (debe ser imprescindible el llevar contigo la botella siempre para que la dieta funcione porque si no, no me explico que se cargue con ella a todos lados).

El momento de pagar la matrícula es superimportante, aún no nos hemos puesto el chándal y ya notamos una mejoría brutal, ya parece que hemos adelgazado una barbaridad. En el momento que sales de inscribirte, cruzas una barrera mágica que hace perder peso de forma automática. Yo creo que alguna, si hubiera un báscula en el vestuario, se pesaría en ese mismo instante para comprobarlo. Debe ser que los 40 euros que dejaron en recepción pesaban una barbaridad y, si a eso le sumamos la ropa, el calzado que llevemos puesto y la botella con el líquido negro, por lo menos van 2 kg menos.


Nos cambiamos y salimos “al ruedo” en una mano la toalla y el móvil y en la otra la famosa botella. Nos dirigimos al monitor y cuándo nos pregunta qué queremos hay dos contestaciones de manual. Si se empieza en enero, “vengo a bajar los turrones” (como si el resto del año no hubiéramos comido nada), y si se empieza en abril “vengo más que nada a tonificarme de cara al verano”. El monitor nos manda a calentar, así que nos vamos a la cinta que ponemos a una velocidad irrisoria (no nos vamos a pasar el primer día) y, casualidades de la vida, siempre, siempre, siempre recibimos una llamada telefónica que contestamos después de bajar aún más la velocidad para poder andar y hablar sin asfixiarnos.

La otra característica destacable de esta “etnia” es que siempre se quejan del ejercicio que se les manda, nunca están conformes. Como nos hemos empollado todas las revistas de belleza de ese mes, sabemos perfectamente qué ejercicio hacer y cómo hacerlo. Y el acabose es cuando hay pesas de por medio, entonces es cuando se escucha la famosa frase que da nombre a la raza “yo eso no lo hago que marco músculo”. Si se les mandan 3 series de 15 repeticiones “se readapta”, así que hacemos 1 y media de 10 repeticiones cada una, es decir, 1 serie de 10 y una de 5. La otra corriente es coger una mancuerna de peso mucho menor (imprescindible que el peso de verdadera risa) y hacer 3 repeticiones de 20, acompañándolo de la frase “me pongo poco peso, pero hago muchas repeticiones”. Y si se ve una chica que está en forma, automáticamente se piensa que es vigoréxica o que está preparando unas pruebas físicas para entrar en algún sitio, nunca se hace ejercicio por el placer de la superación personal.

Cuando se está sudando como verdaderos pollos, la creencia popular es pensar que se pierde grasa y la felicidad va en aumento cuanto más se suda. ¿De verdad se creen que se suda grasa? ¿Es que no se dio ciencias naturales en primaria? Tiene que ser un mecanismo de autoconvencimiento, porque sino resulta inexplicable.

Después de este primer día tan intenso, en el que por lo menos se han perdido 5 kilos (puede que 6 si la llamada de la cinta fue inferior a 10 minutos, se pudo aumentar la velocidad así se sudó más y se perdió más grasa), se llega a casa se ven embutidos y dulces y se piensa que perder peso tan rápido no puede ser sano, así que me hago un bocata, y me tomo unas galletas dietéticas-saciantes-adelgazantes que regalan en el herbolario por comprar los polvitos, pero en vez de mojarlas en leche (que engorda una barbaridad), lo hago en un vaso con el líquido negro de marras, que estamos de dieta. Y mañana y pasado, no voy al gimnasio que tengo agujetas, así que en vez de comer la comida de pájaros cinco veces al día suprimo la de media mañana y la de la cena y me bebo dos botellas de líquido negro al día en lugar de una, para compensar.


Para acabar sólo me limitaré a parafrasear a un profesor de biología de mi instituto la única dieta que funciona es la que sigue esta regla: “Menos plato y más zapato” y esta que es de cosecha propia: “Los milagros sin bisturí no existen”.