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miércoles, 5 de enero de 2011

Amigo invisible bloguero: Mi regalo

Pues hoy me ha tocado a mí. Amara, mi amiga invisible, intuyó (y acertó) que soy más de Reyes que de Papá Noel (en este sentido mi padre se muestra inflexible y yo le sigo el rollo: la tradición es la tradición) y hoy, me llegó mi regalo del amigo invisible bloguero.

Tras estar toda la mañana de picos pardos por Pontevedra adelante con unas amigas, me dirigí a mi casa. Portal, ascensor (no tuve encuetros desagradables en las partes comunes del edificio por las que es necesario que pase si pretendo entrar en mi casa), meto la llave, la giro, entro y, cuando me dispongo a dejar las llaves en la bandeja que mis padres dispusieron para tal efecto, me encuentro con un sobre acolchado color crema, que lleva mi nombre.

Ya ni saludé. Bueno mis padres pudieron interpretar mi grito a lo largo del pasillo de "Ha llegado, ha llegado", como que les decía "Hola, qué tal. ¿Qué pasa? ¿En esta casa no se come?" como sería lo normal en mí cuando llego y son las dos del mediodía. Lo sé, y ya os digo que me da exactamente igual que penséis que estoy como una cabra. Cuando hay Reyes de por medio, mando a la porra la edad que tengo y me transformo en una niña pequeña con saltitos de alegría incluídos.

La verdad es que ni me acordé de sacarle la fotito de rigor al sobre antes de abrirlo: lo abrí y punto. ¿Qué me encontré dentro? trrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (eso ha sido un redoble de tambores para dar emoción).

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LA EDICIÓN PARA COLECCIONISTA DE LA PRIMERA TEMPORADA DE ANATOMÍA DE GREY!!!!!!!!

No, no he pulsado el bloqueo de mayúsculas sin querer, quería decir lo que era mi regalo gritando de la emoción.

Aquí está:


El regalo venía acompañado por una carta en la que Amara, me explica que, además de Friends, Anatomía de Grey fue una de las primeras series que empezó a ver. A mí me encanta la serie fui la pionera en mi familia y amigos, la que enganchó a to quisqui. 

Amara, muchas gracias por tu regalo que sepas que acertaste de pleno. Colecciono series y películas y esta temporada ocupará un lugar de privilegio en mi futura sala de cine (sé que algún día la tendré). Muchas, muchas gracias.

Y también muchas gracias a la cabeza pensante del amigo invisible bloguero, AdictoTv. Gracias a él conocí a más seriéfilos con los que comentar, compartir y a los que pedir consejo sobre series, peli y música, vía blog y vía twitter. Ya no es el regalo (que también, para qué lo vamos a negar, hace mucha ilusión recibir un regalo de sabe Dios qué sitio de España jejeje), es la gente tan maja que he conocido (con algunos ya había tenido el placer de twittear). Muchas gracias a tí también, AdictoTv, me lo he pasado genial con todo el proceso: test azules, test rojos, preparando el regalo.... Por cierto, que yo fui su amiga invisible, si queréis saber qué le regalé pulsad aquí. Y de paso, aquellos que no habéis tenido ocasión de leerle, hacéis una visitilla a uno de los blogs de los que soy asidua.

Y nada más, a AdictoTv, que si hay III Edición del Amigo Invisible Bloguero, cuentes conmigo por supuesto, al resto de los "amigos invisibles" que ha sido un placer estar metida en esto con vosotros y, al resto, animaros para que os decidáis el año que viene.

Que los Reyes os traigan muchas cosas esta noche, que seguro que habéis sido muy buenos todo el año o, por lo menos, lo habéis intentado. Yo, como es tradición, estoy que me como las uñas hasta los codos de nervios: creo que desde que era niña, es el año con el que menos pistas de regalos cuento, mañana habrá sorpresas....

sábado, 4 de diciembre de 2010

No-soy-una-alarma-de-móvil

Dicen que la memoria es la inteligencia de los tontos. Pues yo debo de serlo mucho porque es muy raro que me olvide de algo: fechas, citas, planes, anécdotas, fotos.... si alguién me cuenta algo, lo leo o lo veo, es como si se registrase en un disco duro: no lo olvido nunca más. Soy una agenda andante. Es la herencia paterna más poderosa que tengo pero, en ocasiones, se convierte en un auténtico lastre con el que cargar. Y no sólo porque muchas veces desearía realmente olvidarme de ciertas cosas o tener la capacidad de "esconderlas" en un lugar recóndito de mi cerebro, es por el morro que le echa alguna gente que DA POR HECHO que soy su personal assistant. Y porque nunca me cree nadie cuando digo que no me acuerdo de algo. Es más, si me dieran un euro por cada vez que me han dicho "sí que te acuerdas, pero no quieres decírmelo" no tendría que trabajar para vivir. Y ahora, explico mi tesis.

En la mayoría de los aspectos de mi vida, el tener una muy buena memoria, ayuda y mucho. Y, en lo que yo creía un "acto de generosidad" (vamos a llamarlo así), no me importa aplicar mi capacidad para hacer la vida de los demás más fácil. Es decir, no me importa recordarle las cosas a la gente o llevar el peso de las cosas, dado que no me olvido nunca de ninguna variable a tener en cuenta. Hasta ahí bien, es más, tengo una coña con una de mis amigas en la que decimos que soy su "agenda-personal shopper" y le recuerdo cosas sin ningún tipo de sentido para hacerlo más divertido etc.... Con personas así da gusto, porque no te crean la obligación. Hago estas cosas porque quiero, es mi forma de mostrar aprecio por las personas. Y hay gente, por suerte la mayoría, que te hacen sentir bien y te lo agradecen a pesar de que si actúo así no es buscando muestras de agradecimiento. Podría decirse que es egoísmo, porque me siento bien yo viendo como los demás están bien.

El problema viene cuándo hay personas que deben dar por hecho que una servidora va a recordarles las cosas que tienen que hacer o avisar de eventos, cumpleaños, temas de trabajo etc. Y si no lo haces, te lo exigen ¿eh?. Es que hay que tener morro no, lo siguiente, para llegar incluso a echarme en cara que no recordé que era tal cumpleaños o que no avisé de trámites de trabajo que, por encima, ni siquiera estaba enterada de que se estaban realizando, lo que implica no sólo dar por hecho que soy una alarma de móvil, sino también que tengo el don de la adivinación y que debo intuir lo que se cuece a mi alrededor a cada momento.

Pues sí, me ha pasado con varias personas a lo largo de mi vida y alguna más recientemente de lo que me habría gustado. Pero eso a la peña le da exactamente igual y que tengas un mal día también (y eso que a mí se me nota que tengo un mal día a leguas porque paso de ser una persona muy habladora a un mutismo y hermetismo total), te tiran la pulla sin pestañear aunque lleves toda la mañana en silencio trabajando sin molestar a nadie o les da igual aunque hayan entonado previamente el mea culpa y pedirte disculpas por no haber recordado un cumpleaños (sí, un cumpleaños), lo vuelven a hacer quince días después y al carajo. Y si das una mala contestación o, mejor dicho, una contestación con cara seria y cargada de sarcasmo, te miran como diciendo "tampoco es para que te lo tomes así". Es que no doy abasto con mis propios asuntos y, por encima, tengo que estar pendiente de los de los demás. ¡Manda cojones! (con perdón)

Total, como María nunca se toma las cosas mal y es una persona muy dispuesta... pues sí señores que no esté constantemente quejándome no significa que las cosas no me molesten, que no dé malas contestaciones porque soy una persona educada, no significa que no me afecten los dardos envenenados. Que tengo mi independencia como mi bien más preciado y que me guste hacer las cosas por mí misma, no significa que, de vez en cuando, se pueda tener un detalle para conmigo sin que lo tenga que pedir o insinuar. Que me guste mucho relacionarme y organizar salidas, cenas y demás, no significa que esté obligada de por vida a organizarlas en sí, invitar a todo el mundo, estar pendiente de que se asista o no, de que todo esté a gusto de todo el mundo y de que nadie se sienta mal o excluído. NO-ES-MI-OBLIGACIÓN. NO-LO-ES.
Claro, es muchísimo más cómodo esperar a que te propongan los planes y únicamente decidir si se participa o no, dónde va a parar. Es mucho más cómodo esperar a que te avisen de las cosas que estar pendiente de los asuntos de uno mismo. ¿Para qué? Si siempre hay algún idiota como María que lo hace por tí.
Hay que moverse, señores y espabilar. Que no todo el mundo es como yo, y está dispuesto a darse contra un muro una y otra vez con la mejor de las sonrisas. 

Pero la paciencia tiene un límite y la mía duró exactamente hasta ayer. Concretamente, 26 años y 92 días. No fue por un motivo o por una persona en concreto, ayer fue simplemente la gota que colmó un vaso que lleva casi lleno mucho tiempo, años diría yo.
Así que se acabó, lo siento pero se acabó. A partir de hoy seré una persona que seguiré desviviéndome por el bienestar de los demás, pero únicamente de aquellos que den ciertas muestras de reciprocidad. Se acabó eso de que yo de el 150% de mí misma y que, con suerte y en el mejor de los casos, obtenga a cambio un 30%. Creo que me he ganado con creces el derecho a pensar en mí misma antes que en los demás.
De todo hay que sacar una conclusión positiva y a mí esto me ha servido para no tener que devanarme los sesos pensando en los regalos de cumpleaños de el próximo año: agendas para todo el mundo porque, desde hoy, que cada uno se preocupe de sus propios asuntos.

lunes, 11 de octubre de 2010

Situaciones absurdas de mi vida cotidiana. Capítulo V: La "Pontevedra High Class"

Todos sabemos lo que pasa en las ciudades pequeñas. Queremos dárnolas de importantes, de cosmopolitas, de modernos y demás y en el fondo no llevamos un cartel en la frente que dice "Soy de pueblo" porque no hace falta, se nos ve a leguas.
Hoy quiero hablaros de una especie en peligro de extinción dentro de la sociadad pontevedresa: La "Pontevedra High Class". Digo que está en peligro de extinción porque, aunque tarde, mal y arrastras, mi ciudad poco a poco evoluciona y se va metiendo en el meollo y la vorágine que supone estar en el siglo XXI.
Os voy a poner en antecedentes antes de narraros mi encontronazo con un especímen de dicha raza que, casualidades de la vida, viven en mi ya famoso edificio.

Pontevedra, ciudad costera del noroeste peninsular, es un lugar de tradiciones fuertemente arraigadas que perviven en el tiempo. Todas ellas respetables aunque muchas no compartidas por mí: no tengo nada en contra y no despotrico, simplemente no acudo a este tipo de actos. Es más, no tengo absolutamente nada en contra de dichas tradiciones, lo tengo contra algunas personas que hacen de ellas casi una segregación por clases sociales. Por ejemplo, el baile del Casino. Toda jovencita de la "alta sociedad pontevedresa" es socia del casino y al llegar a los 16 años ha de ser presentada en sociedad en un baile de etiqueta la víspera del día grande de las fiestas patronales. Sí, igualito que en The O.C. o en Gossip Girl. Por si no ha quedado claro: yo NO lo hice. Para empezar porque no somos, ni hemos sido nunca socios del Casino. Cualquiera que pertenezca a la P.H.C. (escribo el nombre en acrónimo que es muy largo), evidentemente pertence a dicha institución.

Otra característica de mi ciudad en general y de la P.H.C. en particular es pensar antes de nada en "el qué dirán" y en la apariencia: lo importante no es lo que uno es, es lo que los demás creen que eres. Esta peculiar filosofía de vida, propicia que se produzcan situaciones totalmente absurdas que no tienen ni pies ni cabeza. El 80% de los miembros de las grande sfamilias de los años 60-70 ahora son ricos venidos a menos pero claro, hay que seguir haciendo alarde de apellido y alta alcurnia y a dónde no llega, se manda recado si hace falta. Por lo tanto, los bisnietos de las grandes familias seguirán yendo a colegios cuya matrícula cuesta un riñón, aunque no se tenga ni para comer. En verano la semanita de vacaciones a todo tren es sagrada, aunque se tenga que pedir un crédito para poder ir. La ropa necesariamente tendrá que ser de marca aunque guardemos las etiquetas y se devuelva una vez haya pasado el superevento al que haya que asisitir. La cuota del casino es el único pago que se lleva religiosamente al día. Los hijos y nietos de "los pobres" no pueden prosperar y si, Dios quiera que no, lo hacen, hay que dejarles bien clarito que no pertenecen a ese exclusivo mundo desde el minuto cero.

Este comportamiento no es, para nada, la tónica general. Estas chorradas únicamente las hacen cuatro muertos de hambre que se creen que esto sigue siendo principios de los 70, cuando había criadas con cofia y la máxima aspiración de las niñas de 18 años era pillar cacho con uno de los marinos de la Escuela Naval Militar y no trabajar (eso es de pobres). Son un puñado de pedantes que se pasean por la ciudad con aires de grandilocuencia y un rictus facial como si oliera mal  a su alrededor. Pero alguno de estos especímenes todavía queda y son lo que denominamos "Pontevedra High Class". Repito que no es lo habitual, gente así la hay en todos lados, yo simplemente me limito a escribir sobre los que pueblan mi ciudad. Como ya dije, están en peligro de extinción.

En mi edificio tengo alguno de estos pardillos, concretamente tres (que son bastantes teniendo en cuenta que no vivo en el centro). De una ya os hablé en una ocasión, (la vecina plasta), con otra hace bastante que no coincido en el ascensor y cuándo tengo "esa suerte" la cosa no va más allá de un "hola/qué tal". Voy a contar mi corto viaje es ascensor con un miembro de la familia a la que pertenecen los terceros en discordia.

Hoy por la mañana, tras salir a hacer algún que otro recado con mi padre, una servidora se encontraba esperando el ascensor, cuando por el rabillo del ojo observé como mi querido vecino al que, con todo el cariño, llamaré Willy Fog (enseguida sabréis porqué) estaba con sus llaves en la mano intentando entrar. Como el tío, además de pedante, es muy educado y agradable (los buenos modales que no falten, por Dios) me dije a mí misma que le iba a ahorrar la maniobra. Bajo los dos escalones que me separaban de la puerta de entrada y le abro. A continuación va una transcripción de la conversación. Por cierto, casualidades de la vida es socio del Casino y estuvo muy bien situado en la directiva del mismo.


Willy Fog: Hola, buenos días.
María_MC: Buenos días. Es un señor mayor, me dije a mi misma, dale conversación que podría ser algo entre tu padre y tu abuelo. Ya refresca ¿eh? y pensar que hace dos semanas estábamos en la playa....
W.F.: La verdad es que sí, que han bajado las temperaturas de una forma...
María_MC: el clásico otoño en Galicia.

Y, ahora, atención con lo que me salió el tío. Redoble de tambores....
W.F: Pues yo este verano estuve dando la vuelta al mundo con unos amigos y en los Emiratos Árabes, había 45ºC.

María_MC: Yo también estuve a 45ºC ¿sabe? es que trabajo en Orense. No hace falta irse tan lejos. (Se abre la puerta del ascensor)
W.F. jajajaja Me alegro de verte
María_MC: jajajaja (Ambas risas falsas)

Hay que reconocerle el paisano la "sutilidad" con que llevó la conversación a su terreno. Tuvo mérito, la verdad sea dicha. Seguro que cuando le salí con lo del tiempo los engranajes de su cerebro se pusieron a trabajar a toda máquina para ver cómo podía meter lo de la escapadita  veraniega en la conversación. El mensaje estaba claro: "da igual que esté jubilado, mi mujer no haya trabajado en su vida, siga viviendo de alquiler y tenga una tortuga asmática por coche: que sepas bonita, que este verano dí la vuelta al mundo".

domingo, 3 de octubre de 2010

Segunda edición del amigo invisible bloguero: yo me apunto.

En enero del año de este año, cuando únicamente contaba con poco más de un mes de experiencia en esto de los diarios virtuales, vi en el blog de Adicto TV cómo se había organizado un amigo invisible bloguero. Cuando leí el post en el que se desvelaba todo "el pastel" y se colgaban fotos con los regalos, me dije a mí misma que era una pena no haberme enterado de que se organizaba porque me encantó la idea. Cuando comenté dicha entrada ya le dejé bien claro a Adicto mi intención de participar en la siguiente edición. Pues bien, este día ha llegado y, como adelanté el pasado enero, yo me apunto.

Este tipo de actividades siempre me han entusiasmado: en el colegio, en el instituto, en la residencia universitaria.... siempre he participado y me lo he tomado tan en serio hasta el punto de desarrollar un arbol de probabilidades para adivinar quién era el amigo de quién antes de que llegase el día en el que nos sentaríamos e intercambiaríamos regalo. Estar al loro de las entradas y salidas de las habitaciones de la residencia, analizar exhaustivamente la letra de las notas-pista, montar los más disparatados teatrillos para evitar que la persona a la que le regalaba se enterase de que yo era su "amiga invisible" etc. Para mí era una motivación extra, algo con lo que pasármelo todavía mejor. Hay quién me consideraba una Sherlock de pacotilla, pero diré en mi defensa que SIEMPRE acertaba. Me llevaría más o menos tiempo descubrirlo pero en todas las ocasiones supe "quién era quién". Modestia aparte, tengo muy desarrollado el instinto policial.

Este va a ser un amigo invisible diferente. Obviamente y, más que nada por circusntancias geográficas, no voy a poder poner en marcha toda la maquinaria indagatoria que me gasto en estas ocasiones. Además es problable que esté oxidada: soy más vieja y tengo menos tiempo libre. Pero creo que disfrutará enormemente del juego. Me llama poderosamente la atención como, sin ponernos cara, conocemos unos de otros aspectos de nuestra vida. En ocasiones aspectos de lo más personal. El anonimato proporciona una seguridad a la hora de confesar sentimientos que no se consigue con años y años de amistad y demás lazos afectivos. Todo esto de las relaciones a través de redes sociales me produce una enorme curiosidad.

Parafraseando a Mercedes Milá (esto te lo dedico AdictoTv) este amigo invisible es un experimento sociológico. Básicamente porque estoy convencida de que a pesar de no conocernos físicamente se acertarán con los regalos mucho más que con personas de nuestro entorno más próximo, debido a lo que dije antes: el anonimato proporciona seguridad a la hora de confesar sentimientos. Es probable que seamos más sinceros y menos cínicos aquí, en esta plataforma virtual, de lo que somos en la vida real. Y no es cuestionable, hay unas normas de sociedad conforme a las cuales debemos jugar y, seamos honestos, la sinceridad total (aunque venga acompañada de tacto) no es del todo bien recibida.

Tras exponer, una vez más, una de mis teorías de la vida, desde aquí os animo a participar. ¿Qué hay que hacer? mejor lo explica el ideólogo de todo esto (pulsad aquí). Y nada más, como diría Joaquín Prat senior ¡A jugar!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Experimento sociológico: tarde de compras.

Primer día de septiembre en el que no está tiempo de playa ¿qué hacer? pues ir de compras con vistas a preparar la próxima llegada del otoño. Aunque me cueste admitirlo, tengo que reconocer que, aunque Pontevedra tiene muy buen comercio, en lo que a grandes superficies o marcas habituales se refiere, se encuentra más variedad en Vigo. Los que me concen, saben el gran esfuerzo que acabo de hacer escribiendo esta última frase, pero presumo de tener una visión bastante objetiva de lo que ocurre a mi alrededor, así que ¡ale! lo escrito, escrito está. No le demos más vueltas al asunto y, sobretodo, no me hagáis repetirlo.

En fin Pilarín, a Vigo que nos dirigimos. Quise tomarme la tarde cono algo más que comprarme trapitos de cara al otoño/invierno 2010-2011, que también ¿a quién pretendo engañar?. El objetivo era observar los hábitos de conducta en los comercios de la peña y particularmente los míos. Me explico: todos hemos leído en alguna ocasión alguna entrevista con el famoso o famosa de turno en el que confiesa alguna prenda fectiche, con la que pierde el autocontrol a la hora de comprar. ¿Cuál es la mía? ¿A dónde se dirije mi vista inconscientemente cuando pongo medio pie en una tienda? Lo de observar a la concurrencia no era, en principio, parte del experimento sociológico. Es uno de mis hobbies cuando me encuentro en medio de una multitud más o menos grande, pero hoy sirvió para que formulase un par de mis famosas "teorías de la vida". 

Dicho esto, ahí van las conclusiones. Primeramente las que a mí se refieren:

- Entre prendas que únicamente difieren entre sí en el color, mis ojos se posarán de forma inmediata en la de color azul. A no ser que se trate de jerseys o chaquetas en cuyo caso será gris (casi siemrpre claro). Y lo mismo con complementos, ya sean relojes, pañuelos...azul que te quiero azul (en cualquiera de sus tonalidades a excepción del fosforito, odio cualquier cosa fluorescente).

- Me van más los vaqueros de tonalidades oscuras que claras, aunque hoy a la tarde la cosa en empate a uno entre claros y oscuros.

- No puedo ver delante unos pantalones acampanados: o rectos, o pitillo.

- Tengo un verdadero problema de autocontrol con las camisetas, tenis y las pashminas. Sobretodo con las camisetas. Lo de comprar camisetas está resultando un verdadero reto últimamente puesto que no las quiero ni con tachuelas, ni purpurina, ni flores. Eso que me ahorro.

- Siento verdadera debilidad por los pantalones cortos de correr.

- Es una suerte tener tan clara mi talla de sujetador, sufro con la sóla idea de tener que probarme varios. ¡Menudo coñazo, por Dios!

- Es curioso que piense en comprarme unas manoplas cuando voy en manga corta y tengo un grado de moreno muy considerable. Hasta lo reconoció mi madre, bueno sus palabras exactas fueron algo así: "Hija, este año estás morenísima. Tienes la cara negra a pesar del factor 50 de protección. Es una pena que dentro de dos meses estés blanca cadavérica. Deberías invertir en algo de maquillaje". A continuación, anuncio momento irónico (wait for it...): "Es justo en lo que estaba pensando, mamá". Como diría la abuela "Xa o decían as leiteiras por ahí abaixo"

Y hasta aquí, lo que se refiere a mis hábitos personales de compra, ahí va lo que observé en la gente que me rodeaba.

- A la peña le molesta la ropa en el armario, o está desesperada por lucir las nuevas adquisiciones. Estábamos como a  25 ºC, o sea, un temperatura de lo más veraniega. Pero como estaba nublado y es septiembre, pues nada a sacar del armario chupas, botines, pashminas. Pues no iba a ser tan descabellado lo de las manoplas.... Yo por ahí no paso, de hecho el año pasado tenía para estrenar un abrigo y la chupa de cuero y no lo hice hasta finales de octubre porque no hacía frío. Creo que fue la primera vez en mi vida que recé para que bajasen las temperaturas. Si no hace frío, no hace frío y punto pelota.

- Se va de compras y entre medias se para comprar gofres o un heladito en el McDonals y claro, luego a hacer verdaderos malabares entre bolsas, ropa a probarse, bolso, el piscolabis de turno y venga a pasarse cosas entre las 6 personas que conforman el shopping group.

- Si en algún comercio hay muestrario de colonias, se prueban ABSOLUTAMENTE TODAS, (incluso alguna de hombre, ya que están ahí a disposición del consumidor, pues se aprovecha) da igual que la mezcla sea tan empalagosa que den arcadas.

- Todo comercio que se precie tiene que poner en algún momento " Sick of Love". Era una canción que, personalmente ni fu ni fa. Estaba bien para echar unos "dances". Después de esta tarde, la odio profundamente. Es que por lo menos la escuché 15 veces.

Y, hasta aquí, seguro que cuando vuelva a salir de compras se me ocurre alguna que otra más. ¡Ah! se me olvidaba. en el parking de "El Corte Inglés" tuve una alegría. Mirad lo que había escrito en una columna:






En el mismísimo Corte Inglés, en el corazón de Vigo. Como seguidora incondicional de Dépor y Pontevedra C.F. (que por cierto ganó ayer), no quepo en mi de gozo. Los turcos llegamos a todos lados.



P.D. Muchísimas gracias por todas vuestras felicitaciones de cumpleaños, hicieron que el hecho de hacerse mayor fuese un poco menos terrible.