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jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Dónde está la cámara oculta?

Lo que voy a contar a continuación sucedió ayer pero he decidido escribir hoy sobre ello porque me cansé de jurar por mi vida que, en verdad, sucedió lo que sucedió. Lo cuento hoy y así no hay duda. Es lo malo que tiene el día de los Santos Inocentes, que te pasa algo surrealista y no hay forma humana de convencer a la peña de que sucedió de verdad.

En primer lugar, aclarar que mi oficina es la casa de tócame Roque, puede entrar cualquiera que nadie le dice nada y no hay ningún tipo de medida de seguridad: está en un bajo y las puertas son correderas con un sensor de esos que percibe "presencia humana" y abre la puerta.

En fin, al lío. Estaba en la oficina a eso de las 13:30 repasando unos informes que le iba a pasar a la administrativa para que hiciera unos traslados. Estaba, por tanto, en su mesa. Estos días, además, con eso de los turnos de Navidad, está la mitad de la gente. En esto llega un tío desgreñao, sin asear, con un collarín y se pone a pedir. Como ya dije, entra cualquiera y no es la primera vez que nos visitan mendigos a pedir, comerciales a vender (no sé qué será peor) etc etc etc. Como una ya se acostumbra a todo, simplemente levanté la vista un segundo para volver a lo mío pasando olímpicamente del visitante (no le ofrecí nada de beber, no sé dónde tengo mis modales). En esto oigo como mi compañera y amiga R. le dice al tío que no tiene nada para darle, el paisano pasa y pretende meterse en el despacho del jefe que no estaba (cogió el primer turno), R. le advierte que no hay nadie. Al tío no le llena del todo el palique que se le dio y decide irse hacia el fondo de la oficina, pero no de una forma silenciosa predisponiendo favorablemente a darle algo, no. A voz en grito.

R. me dice que controle por dónde va, me sitúo entre la hilera de estanterías para controlar ambos lados del pasillo y en esto oigo como una compañera dice que se está llevando cosas de las mesas y que nos fijemos como debajo de la camisa lleva escondido de todo. Los pocos que estábamos en la "ofi" empezamos a ir hacia el fondo: definitivamente, el voyeurismo nos convierte en imprudentes.

Llego al fondo y veo como se encara con un compañero al que de dice: "Tú, tú tienes pinta de ser jefe" esa frase fue motivo de cachondeo lo que quedó de jornada de ayer y la de hoy. Mi compi es muy bueno y todo lo que tú quieras pero pinta de jefe, ninguna. Si el tiene pinta de jefe, yo tengo pinta de ser la dueña de mi empresa y de ocho o nueve más. 
Me estoy desviando, se encara a P., le dice la frasecita y le coge un CD. Mi compi se pone a razonar con él e intenta darle el cambiazo por uno virgen porque el tío tuvo ojo y pilló uno con documentación importante. Al final lo convenció. Otra compañera, se enfrentó a él por las bravas diciéndole que no se podía llevar nada. Un tercer compañero lo invitaba amablemente a salir (impresionante como este hombre no pierde la clase ni en estos momentos, mi compañero, no el mendigo).

El paisano pasa de todo, va a lo suyo y amenaza con rajarnos con el CD, sí habéis leído bien. Amenaza con rajarnos con el CD. Se decide llamar a la policía. La nacional nos contesta que tiene a todas las patrullas ocupadas que a ver si lo podemos echar nosotros ¿¿¿¿????. Se prueba a llamar a la local, el ladronzuelo se da cuenta y empieza a gritarle a la compañera que tiene el móvil en la mano: ¡Chivata! ¡Chivata! En esto el tío se echa para atrás y mete la mano en el bolsillo. Instintivamente todos dimos un paso atrás. No me preguntéis porqué pero mi pensamiento fue: "Estupendo, ahora saca una navaja y me la clava en el ojo".

No sacó una navaja, sacó una especie de mando a distancia blanco (os juro por Dios que lo que estoy escribiendo es cierto). Nuestros ojos están como platos, pulsa un botón y empieza a sonar un ruído ensordecedor igualito a una alarma. Conseguimos que comience a caminar hacia la salida. Ahora bien, hace escala técnica en todas las mesas intentándose llevar libros y material de oficina ante la mirada atónita de todos y cada cuál defendiendo "su patrimonio". Se marcha. La policia local no aparece. El botín: el famoso CD virgen y unos bolis.

A los diez minutos se oye revuelo en la entrada, los fumadores de la oficina están fuera (muchas emociones, necesitan un pitillo tranquilizador) y nos comunican que tras su paso por nuestro dominios, paró en el Coren (un pollería que hay justo a continuación), el Natur House (es paradójico que haya un Natur House justo al lado de una tienda de pollo frito), y que en esos momentos estaba en la cafetería que hay a continuacion. Vamos, que el tío estaba pidiendo el aguinaldo en todos los locales que había por su camino.
Por fín, aparece la policía local (con lo rápidos que son cuando hay un coche en doble fila), justo en ese instante sale el ratero de la cafetería, rápidamente identificamos al tío. La poli se lo toma con pachorra, nada de correr. Ni siquiera un trote cochinero, para dar el pego de cara a la concurrencia allí reunida. Se dirijen a él con toda la parsimonia del mundo. Lo cogen cuando había cruzado un paso de peatones. El tío se gira hacia nosotros desde el otro lado de la calle y nos señala gritando que habíamos sido nosotros los chivatos. Nos cuesta tragar saliva: por la tarde íbamos a estar todavía menos personas y definitivamente se había quedado con nosotros.

El colmo de los colmos, fue cuando llegó la segunda jefa, le contamos lo sucedido en tono de queja por las escasas medidas de seguridad, nos mira y dice: "sí, claro inocente ¿no?. Nos llevó un buen rato convencerla de que era verdad y entonces viene una graciosilla y le dice que le estamos gastando una inocentada. Otro rato más para convencerla de que era verdad.

Visto desde la distancia, nos dio vidilla y la hora del café de hoy fuen un auténtico cachondeo. Si en el fondo me alegro de haber estado, me habría dado rabia no tener esta anécdota y no poder participar en las conversaciones.

¡Ah! no recupramos ni el CD, ni los bolis.

martes, 26 de octubre de 2010

Razones por la que no se debe guardar un coche de empresa en el garaje de uno

Si alguien es una persona obsesionada por el control, el orden y que todo, absolutamente todo, esté bien hecho, nunca debería caer en la tentación de guardar uno de los coches de la empresa en el garaje. Lo mejor de todo es que, a priori, puede parecer una idea estupenda. Pero ¡no! no os dejéis engañar en realidad es pésima.

Todo comenzó cuando a una servidora se le comunicó que debería ir esta semana a trabajar a Lugo, hasta ahí bien (además que conseguimos apurar el trabajo y no tentenos que volver, ya lo acaba otra compañera que es de allí). Que tenía que ir mañana y tarde, que debería ir y venir y que calculando, debería salir a las 7:30 a.m. de Ourense para estar, como muy tarde, a las 9:00 entrando por la puerta del sitio al que tuve que acudir. El lunes, no quedó más remedio que pasarse por la oficina puesto que teníamos que coger varias cosas, entre las que se encontraba, por cierto, el coche.
La semana pasada, mientras preparábamos el viaje se me ocurrió la "estupenda idea" de proponerle a la compañera con la que iba a hacer los viajes, guardar el coche en  mi garaje (quedamos en que yo conducía a la ida y ella a la vuelta), de este modo saldría a las 7:20 de mi casa, la recogía y a las 7:30 iniciábamos la marcha y así podía dormir un ratito más ya que evitaba ir a la oficina, coger las llaves y  maniobrar en el garaje de la oficina. Ese espacio en el que los coches descansan totalmente apiñados y, con un 4x4 tan grande, es algo desesperante cuando uno está recién levantado y con los reflejos desperezándose. A ella le pareció bien, de hecho me lo iba a decir primero sino me llego a adelantar, y ninguna pega de los jefes. Estupendo.
Cuando llego los domingos, dejo el coche de culo tal y como vengo. Para vaciar el maletero es más cómodo y, francamente, los viernes tengo más paciencia para sacar el coche que los domingos para aparcarlo. Ayer por la noche, cuando llegamos de Lugo, me dije que era preferible maniobrar en ese momento y no esta mañana con prisa. Pues ¡ale! a dejar el coche listo para salir. Claro, una está  acostumbrada a su Polo, no a un Suzuki Gran Vitara super ancho, conducido por todo el mundo con las consecuencias que ello implica para su embrague.

A pesar de que el susodicho coche tiene varios golpes y bastantes rascazos y que no debería dolerme como me duele el mío, allá fue María_MC con sumo cuidado. Piano, piano. No había prisa. Lo importante es que al coche no le pase nada y no cargarme un retrovisor. Estaba tan obsesionada con la columna y el retrovisor que casi golpeo mi propio coche que estaba aparcado justo a la derecha. Primer susto.
Lo aparco, compruebo de forma compulsiva si apagué luces, radio, calefación, lucecitas del techo etc. Mira que si dejo algo encendido toda la noche, me quedo sin batería, tengo que esperar a que me pongan las pinzas, no salgo hasta media mañana y retraso el trabajo. Por supuesto broca de mi jefe, con toda la razón del mundo, por torpe... No, no, no. Es preferible quedarme segura del todo (pero muy, muy segura).
Descargo el coche, salgo lo cierro y voy al ascensor ¿cerré bien el coche? nunca pasa nada, pero mira que si me lo roban. Eso va a caer fatal en la oficina. Vuelvo sobre mis pasos para comprobarlo a pesar de estar bastante segura de haberlo cerrado. Efectivamente, estaba cerrado. Ya que estoy, compruebo una vez más que las luces estaban apagadas. También lo estaban.
Subo a casa, me ducho que venía del gimnasio, me seco el pelo, me pongo el pijama y cuando estaba preparando las cosas para hoy, mi cerebro, que va por libre, comenzó a hacer de las suyas otra vez. ¿Cerré bien el coche? ¿y si cuándo comprobé si lo había cerrado lo dejé abierto? ¿La luz que parpadeaba estando apagado y cerrado era el antirrobo como en el mío? ¿o me dejé algo encendido? ¿Bajo a comprobarlo? No tía, ya te vale por hoy que aún te va a coger el frío y no voy a poder ir a trabajar mañana que hoy me picó la garganta todo el día... ¡NO!, no bajas tienes que aprender a controlar estas cosas que ya gastas una edad. Tira para cama que mañana toca madrugón otra vez.

Haciendo un ejercicio de fuerza de voluntad brutal, no bajé al garaje. Lo que no pude evitar fue darle alguna vuelta más al tema antes de quedarme dormida. 
Por cierto. A pesar de todo, esta mañana cuando giré el contacto, contuve la respiración un segundo antes de ver como, efectivamente, se encendía a las mil maravillas. Y otra cosa más, ya que estamos de confesiones, cuando hoy lo fui a dejar al garaje de la oficina, también hubo comprobación compulsiva.
Desde luego que el cuarto de hora de sueño que gané, no fue suficiente recompensa. Lo peor de todo es que caeré una vez más, cuando me vea en otra de estas. Ese coche volverá a dormir en mi garaje. Seguro, vamos.

Lo mejor de lo mejor, los viajes. Si hasta nos hicimos un CD para escuchar en el coche, con portada y todo "R&M on the road". Además, que nos quedó muy bien con casi todos los estilos musicales representados en algo así como 190 canciones. No nos dio tiempo a escuchar todas y como íbamos hablando no le hicimos mucho caso. Pero nos lo pipa haciéndolo. Y nos reímos mucho con las fotos de la portada (las cosas si se hacen, se hacen bien).

martes, 5 de octubre de 2010

Situaciones absurdas de mi vida cotidiana. Capítulo IV: la mala combinación lluvia+coche.

Antes de empezar con el asunto concreto que voy a tratar, una pequeña aclaración. Soy una persona extremadamente responsable al volante. NUNCA hago una maniobra de riesgo y las que no tienen riesgo (como por ejemplo un mero adelantamiento por una carretera de doble sentido) no las hago a menos que las vea 100% seguras. Ahora bien, la velocidad me encanta y si la máxima permitida es 120 km/h las condiciones de la carretera y meteorológicas son óptimas y no hay ningún tipo de peligro, nunca me veréis a 119. Siempre dentro de la ley. De todos modos la cabra tira al monte y yo soy hija de mi padre. Y ahora ya no tanto, pero de joven me consta que no era de los que iban pisando huevos precisamente. La genética me ampara en este asunto. Y ahora a lo que vamos.

Es otoño y estamos en Galicia lo cuál implica que semana sí semana también, estaremos bajo la amenaza de temporal por lluvia y viento. Seguro que habrá algún notas que lo achaque al cambio climático que, haberlo hailo, pero éste no es el caso. Aquí la meteorología otoñal es así de toda la vida.
Este último fin de semana fue uno de esos de los que yo llamo "café y manta" llovía a mares y no se podía salir de casa. Pero claro, llegado el domingo por la tarde a pesar de estar como una reina en casa en Pontevedra y de las inclemencias del tiempo, una servidora debía emprender rumbo hacia Ourense que hoy había que trabajar. Lo peor del viaje de vuelta ¿la lluvia? ¿el viento? ¿un árbol caído en medio de la carretera? NO, la brasa que me dieron mis padres todo el santo fin de semana con la precaución al volante, que incluyó un parte meteorológico detallado cada hora y un par de situaciones absurdas. Como viene siendo habitual en estos casos, de color azul todo aquello que pienso y no digo. Ya sabéis como funciona esto.

Situacion 1:

Llego el viernes por la tarde-noche a casa y se me recibe así:

Padres de María_MC: ¡Hola cariño! (beso) ¿qué tal el viaje? (beso al otro progenitor). 
María_MC: Muy bien, como siempre.
P. M. ¿Viniste por la carretera general o por la autovía? (Beso a mi hermana).
María_MC: ¿Otra vez? Pero si lo saben de sobra que es el mismo cuento cada fin de semana. Tranqui que acabas de llegar, es muy pronto para una discusión bizantina. Por la general, ya sabéis que si no hay curvas, me aburro.
Dirijo mis pasos hacia la habitación del fondo del pasillo para dejar la maleta y no he llegado cuando oigo:
P.M: Pues dan temporal de lluvia y viento para todo el fin de semana, así que el domingo cuando marches ten cuidado y vete despacio.
María_MC: Genial, no he dejado la maleta y ya estamos hablando de cuando me marche. ¡Hogar, dulce hogar! Vale.
P.M. Y ahora está bien pero cuando empiece el frío mejor que no vayas por la general que el Paraño estará helado, vete por la autovía que la tienen más cuidada.
María_MC: Y también por la autovía tengo únicamente 3 sitios para parar en 130 km y por la general hay un bar cada 100 metros (aclaración: en Galicia la población está muy dispersa. Tres casas ya es un núcleo poblacional y cuatro una parroquia. Los pueblos no están delimitados. Nunca deja de haber casas). Vale, papá.

Ya véis. No tuve tiempo de quitarme la cazadora y ya se me esté adoctrinando, no sólo para el viaje de vuelta, sino para dentro de mes y medio más o menos. Y yo aguantando el tipo sin meterme con nadie. He madurado un montón, estoy orgullosa de mí misma.

Situación 2:

Sábado después de comer, la lluvia arrecia. Mi madre está durmiendo la siesta con la radio de fondo y debieron dar el parte meteorológico. Yo estaba viendo Brothers and Sisters en mi ordenador cuando oigo un alarido desde el otro ala de la casa.

Madre María_MC: ¡¡¡¡Maríaaaaaaa!!!!!!!
María_MC: Pues si tú no te levantas y gritas, yo aquí me quedo sentadita en la butaca. Así que a gritar toca. ¿¿¿¿¿¿Quéeeeeee???????
Mami: ¡¡¡¡¡¡Que mañana va a llover mucho y que va a haber mucho viento!!!!!!. ¿Dónde he oído esto yo antes? Estoy teniendo un deja vu brutal.
María_MC ¿Y? ¿Qué pretendes? ¿que me quede aquí y no vaya a trabajar el lunes? Seguro que a mi jefe le encanta eso de que no voy porque hace viento. Voy a hacerme la tonta a ver con qué me sale ahora. La próxima vez que llueva un poco fuerte no vengo el fin de semana, ya verás como empezamos a cambiar el discursito de marras.
Mami: Pues que respetes la distancia de seguridad y que vayas despacio.
María_MC: ¿¿¿¿¿¿¿¿ ???????????? ¿Lo Cualo? Eso hay que hacerlo aunque no llueva y no sople el viento. ¿Por quién me has tomado? Punto, set y partido para mí.

Situación 3:

De ahí a media hora, papi hace su entrada en escena.

Papi: Oye, que dice La Voz de Galicia que además de lluvia, va a haber viento. ¡No fastidies! ¡No estaba previsto! Esto se sale totalmente del guión. ¿Porque nunca nadie me dice nada?
María_MC: (Miro por encima de los cristales de las gafas). Ya, algo había oído, sí. ¿qué le voy a hacer papá?
Papi: Pues que agarres bien el volante que a ver si se te va a ir el coche con el viento. ¡No me lo puedo creer! ¡Tengo una licenciatura, dadme un voto de confianza por el amor del Boss! Sí que he madurado. Tengo la réplica borde en la punta de la lengua y aguanto como una campeona.

Situación 4: la traca final.

 Que conste que hubo alguna más, incluída una clase por teléfono de conducción segura por parte de mi abuela. Esa persona que lo más cerca que ha estado de tocar un volante es cuando va en el asiento del copiloto y se pone el cinturón.

Domingo después de comer. Hago la maleta.

Papi: ¿Ya marchas?
María_MC: Sí.
Papi: Pues es la mejor hora. Márchándote a las cuatro, está todo el mundo de sobremasa. Además, que ahora mismo está amainando. Entra otro frente a última hora de la tarde pero porla costa y tú vas hacia el interior...
María_MC: Ya, bueno es que tengo cosas que hacer allí ¿sabes? la hora es lo de menos. Me iría de buena gana más tarde. Ya he conducido con lluvia a mares, no me agrada pero tampoco me asusta.

Ya en el ascensor.
Papi: ¿Vas así? ¿No tendrás frío? Aclarar que iba con un pantalón de deporte corto, camiseta y sudadera.
María_MC: Pero si voy de garaje a garaje. ¿qué frío voy a tener?
Papi: Bueno mujer, ¿Y si te tienes que bajar del coche por cualquier cosa? (Como evitamos decir "si te pasa cualquier cosa..." ¿Eh?) ¿Vas con esa pinta? Se acabó, esto pide una ironía a gritos:
María_MC: No es para tanto. Además, que si tengo que cambiar una rueda o algo, conseguiré más ayuda si enseño pierna ¿no? Está todo pensado, papá. Estadísticamente es más probable encontrarme a un caballero español en una gasolinera que a una mujer. Todo forma parte de mi plan de S.O.S. No te preocupes, sé cuidar de mí misma. ¿Qué? ¿Me acompañas al garaje y me ayudas a bajar las cosas?

La ceja de mi padre cobró vida propia. Primero se levantó y luego bajó para acabar en ese ceño fruncido que le ha dejado una arruga horrorosa en el entrecejo (dicho sea de paso). Me echó su mirada de: ¿No puedes contestar como una persona normal? Finalmente dijo, deja que te ayude con algo.

Por cierto: ¡menuda carrera de meteorólogo se truncó con mi padre! Ni amainar, ni leches. Una mierda de tiempo hasta 15 km antes de llegar a Ourense. Árbol caído incluído.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Cambio de look otoñal, propósitos de nuevo curso y demás monsergas

Será que todavía está muy reciente mi época de estudiante, pero todavía cuento los años por cursos académicos. Para mí, con la vuelta de las vacacioens de verano, comienza todo de nuevo lo que me supone una reflexión de lo que quiero cambiar, mejorar, actividades que empezar....
Ahora mismo y, desde hace dos horas aproximadamente, hay un tormentón de padre y muy señor mío. Se me estropearon los planes de salir a correr después de trabajar (podría hacerlo pero fijo que resbalo y haría una que valga por dos) así que estoy colgada del orddenador y, como no tanía nada mejor que hacer decidí cambiar la plantilla del blog y mi foto de perfil.Va a comenzar el otoño y hay que adaptarse estéticamente: yo me compro ropa, así que este, mi pequeño proyecto online, también tiene derecho a su lavado de cara.

Otro cambio estacional es el de gimnasio. Vuelven las lluvias y con ellas se acaba la opción de practicar deporte al aire libre con cierta continuidad, así que el lunes volveremos a pisar gimnasio y la verdad es que me muero de ganas. Debido al traslado de piso de junio, tengo que cambiarme para no tener que cruzar media ciudad, así que estreno sitio y actividad: como ya no me suponía un reto lo que hacía, he decidido apuntarme a fit bike+clase de abdominales dirigidas los dos días que trabajo por la tarde (ideal para eliminar estrés y mala leche laboral y con el objetivo de conseguir unas piernas y abdomen de acero), pesas otros dos días (para estar bien tonificada) y el domingo por la mañana, carrerita. Ya contaré qué tal.

He retomado el estudio del inglés, al que le dedico algo de tiempo todos lo días, aunque sea para ver un capítulo de alguna serie y hacer algo de oído (no es autoengaño, viendo las series en inglés aprendo un montón de expresiones y vocabulario). También estoy buscando cursos online de ArcGis, legislación medioambiental, energías renovables... para seguir completanto mi formación  (si alguien sabe de alguno que esté bien, por favor que me envíe el enlace) y, mientras tanto, me han admitido en un curso gratuito de 270 horas sobre "Herramientas para le empresa 2.0". Me da que me lo voy a sacar con la gorra. El programa es (está en gallego, pero creo que se entiende bien):


MÓDULOS FORMATIVOS

MODULO I: Un pouco de historia
1. Fundamentos das tecnoloxías web
2. Web tradicional contra Web 2.0.
3. A futura rede

MODULO II: Conceptos básicos
1. Licenzas de contido
2. Folksonomia
3. Retroalimentación na rede

MODULO III: Os piares da web 2.0
1. Redes sociais
2. Blogs e NaNoBlog
3. Xestión do coñecemento (wiki)
4. Ferramentas de vídeo
5. Ferramentas de imaxe
6. Ferramentas de son
7. Ferramentas de xeolocalización
8. Sindicación de contidos e podcasting

MODULO IV: Mercadotécnia 2.0
1. Como promocionar un sitio web
2. Os social medias aplicados ao entorno empresarial
3. A reputación on line

La de horas de mi tiempo libre que paso yo en las redes sociales incluído este, mi humilde blog, con este curso no sólo voy a aprender cosas para aplicar a mis hobbies, sino que voy a tener un papelito para poner en mi curriculum conforme sé de esto a mayores de lo que he aprendido de forma autodidacta. 

¡Ah! Añadir que este fin de semana publicaré la primera entrada de la sección anunciada el domingo: Activa, pasiva y perifrástica TV.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sindrome postvacacional, ¿qué es eso?

Para empezar aclarar una cosa: yo de eso de síndrome postvacacional, no lo tengo. Es que fue poner un pie el lunes en la oficina y ser un "no-parar" continuo. Así que no sé si lo padezco o no, lo que seguro no tengo es tiempo para darme cuenta si está ahí o de pensar que la semana pasada estaba en la playa y mucho menos de deprimirme por ello. "The show must go on" y aquí hay que dar el callo, no hay tiempo para lamentos.

Si es que además tengo unos compañeros y amigos que valen su peso en oro. Además de ser muy cariñosos conmigo cuando llegué y decirme que se alegraban mucho de verme, después de tres semanas de ausencia, me tenían preparada una sorpresa. 
Me explico: hay una norma no escrita que dice que aquel que está de cumpleaños lleva una tarta para la hora del café, además de tener que oir cómo se le canta el cumpleaños feliz a voz en grito en la cafetería. Como bien sabéis que lo habéis leído, el mío fue el pasado día 3, pero me reincorporé el lunes por lo que me presenté en la hora del café con dos bizcochos cocinados y horneados por una servidora. Cuál será mi sorpresa que después del "feliz, feliz en tu día..." (por cierto, que me parecía bastante más gracioso cuando yo era la cabecilla y comenzaba el cántico para que el homenajeado se pusiera colorado como un tomate) me sacan un regalo. A mí es difícil dejarme sin palabras, pero ¡vaya si lo consiguieron! me dejaron temblando el pulso y boquiabierta. Por cierto que el regalo fueron unas zapatillas Converse de cuero negras, para que me abriguen los pinrreles en invierno. Acertaron de pleno, he de decir.
Tras recuperarme y tomarme el cafelillo, me fui al curre. Por la tarde, como mi hermana estaba pasando unos días en Ourense me la llevé a las termas a relajarnos dos horitas, que ella nunca había estado y es algo que habia que subsanar de forma inmediata. Por Dios ¡qué gusto y qué relax!

Al acabar, fuimos mi hermana, mi compi de piso y yo a, lo que creía, ver una peli en casa de unos amigos y cuando llego y veo que me tenían preparada una cena sorpresa (con luces apagadas, grito de sorpresa, tarta con velas formando un 26 y todo) y me dan otro regalo (una mochila preciosa para el gimnasio, si es que me conocen a la perfección). Os juro que mi cara fue un poema, no me lo esperaba para nada. Me faltó el canto de un duro para soltar una lagrimilla y todo (con la edad me ablando, que no veas).

Sí es que aquí, en Ourense, me he encontrado una nueva "familia" que no veáis cómo me cuidan. De verdad que no me los merezco. Con gente así a mi alrededor ¿cómo se puede tener síndrome postvacacional? Lo que pienso durante las vacaciones es volver para estar con ellos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Crónica de una forastera en Ourense. Capítulo III: Relax Zen/Celta

El lunes, cuando disfrutaba de un paseo por la playa tras un bañito y teniendo ya la vista puesta en que tenía que volver a Ourense en algo más de una hora, me hice una pregunta a mi misma que hago extensiva a todos vosotros (espero que nadie se sienta ofendido): ¿la gente de interior a qué dedica su tiempo libre cuando hay 31 ºC? Porque claro, yo estoy acostumbrada a empezar a ir a la playa en mayo y acabar a mediados de octubre. Es más, en los meses de julio y agosto, estoy acostumbrada a cruzar la calle para ir a la playa. Se que en este momento, habrá gente que me odie y que si me tuviera delante, me retiraría el saludo, pero ¿qué quereis? uno no elige dónde nace o dónde se establecen sus padres, yo tuve mucha suerte. El caso es que me enfrento a mi primer verano en "la sartén de Galicia" (estos días estamos a treinta y pico grados) y sólo pudiendo ir a la playa los fines de semana. Me amarga profundamente conducir una hora a 40 y pico grados para estar dos horas, lo justo para darme un baño un paseito. Me estoy desviando bastante de lo que quería hablar pero bueno, ya que estoy, pedir a aquellos que seais de interior que me digais lo que haceis. Y no me vale ir a bañarse al río, porque no pongo mi piel en contacto con las aguas del Miño a su paso por Ourense, así me paguen por hacerlo.

Y dicho esto, vamos a lo que toca. Ayer miércoles, encontré una opción bastante viable. El plan consistió en salir de trabajar a las tres, ir a casa a por el coche, cambiarnos de ropa (fui con una amiga, una de las personas con las que suelo ver todas las pelis últimamente) e irnos a comer y pasar la tarde a las termas de Outariz.

Las citadas termas (las de la foto), son básicamente un balneario público al aire libre. Las hay gratis y de pago. Yo fui a éstas últimas.
El precio no es excesivo, son 4,95 euros por dos horas. Pero vamos, que yo no me dejo 25 euros semanales en esto, que si me aficiono empezaré a ir a las pozas gratis, aunque son bastante limitadas y, después de la experiencia de ayer, no se yo si me entusiasmarán un par de bañeras gigantes de agua caliente sin chorros y burbujas, como a las que yo fui.

Bueno, llegamos y lo primero que hicimos fue comer. Lo que no recomiendo es hacerlo allí, nosostras fuimos de pringadillas y la relación calidad-precio por un cochino sandwich y un agua no fue para tirar cohetes por decirlo de una forma fina. Además, como el lunes fue festivo , van y nos dicen que no les quedaba lechuga y no se qué más gaitas por lo que imaginaros como era el ágape y, por encima de no estar completo, no nos hicieron precio ni nada. Que sepais, por si a alguien le interesa, que también hay ensaladas y creo que menú del día.

Vamos ya a lo interesante. Hay dos circuitos termales, el zen y el celta, en los que se va combinando pozas de agua caliente templada y fría, sauna templada... Personalmente, me quedo con el celta, hay menos piscinas que recorrer pero son con burbujas y chorros que te golpean en la espalda y dejan a una como nueva. Lo que sí, la próxima vez que vaya, me centraré en único circuito y el resto del tiempo lo emplearé en tomar el sol, que por cierto, también hay tumbonas. Ayer, por querer hacer los dos, acabamos con el tiempo pegado al culo y ,si te pasas de las dos horas, te cobran otra entrada. Que sepais también, que los fines de semana abren por la noche y las vistas son impresionantes.

Resumiendo, me lo pasé pipa de charleta mientras hacíamos el recorrido. Hay carteles por todos lados pidiendo silencio para poder relajarte como Dios manda, pero lo que mola es estar comentando la jugada con alguien o, simplemente, cotillear y marujear. Desde luego que allí la peña pasaba ampliamente de lo del silencio, que quede bien claro que no fuimos las únicas "irrespetuosas" con el ambiente zen. Lo recomiendo a todo aquel que vaya de visita a Ourense. Es una gozada y la relajación de todos y cada uno de los músculos del cuerpo es total y absoluta.

Una última recomendación. Cuando os den el papelito con las normas (menudo ladrillo, yo básicamente hice que lo leía pero me cansé enseguida y, por encima, no tenía las gafas puestas), procurad no reiros de alguna de ellas. Conteneros en la medida de lo posible. Os miran mal si lo haceis. Lo experimenté en carne propia y ni siquiera fue una carcajada a mandíbula batiente, fue una media sonrisa con un pequeño suspiro. Bueno , para ser sincera, también señalé el papel y comenté algo por lo bajo, (o no tan bajo por lo visto) con mi amiga. El que avisa no es traidor. Aunque, para ser justos, aún nos lo pasamos bien a costa de la normas y prohibiciones de marras, nos estuvimos cachondeando de algunas las dos horas de circuito.



martes, 9 de febrero de 2010

Crónica de una forastera en Orense. Capítulo II: ¡Dios! qué frío hace en esta ciudad



Dicen que el frío es psicológico. Y una mierda psicológico. Si así fuera, yo desde luego que no lo sentiría, porque mira que me he intentado mentalizar desde que supe que tenía que venir para aquí, he invocado el pensamiento positivo e incluso para creérmelo más, he estado a punto de ir a trabajar en camiseta de tiras, pero nada. Tengo frío y no hay vuelta de hoja. A lo que si he llegado es a la conclusión de que tener una sensación térmica baja, probablemente mezclado con estar recién levantada, hace que tenga pensamientos.... un tanto peculiares, vamos a decir. Delirios no, pero andamos ahí, ahí.
Como se dice en el libro "Alicia en el país de las maravillas", empecemos por el principio y acabemos por el final.

Suena el despertador, saco la mano de debajo de las mantas (para ser concreto, sábanas, manta, edredón, otra manta doblada a la mitad y otra mánta fina más) para apagarlo y ya noto desde el minuto uno de la jornada que estoy en Ourense. Me siento unos segundos para intentar espabilarme y no caerme redonda al ponerme de pie, y mis ojos se dirigen a mis pies, los cuales están cubiertos por las pantuflas a juego con el pijama. Entoces mi mente retrocede al momento en el que fui a Valença do Minho, Portugal, y me compré la susodicha prenda. Allí, recuerdo que pensé: "Estos portugueses desde luego qué faltos de glamour están, dormir con calcetines. Habráse visto". Faltos de glamour no, prácticos, visionarios voy a ir más allá y decir que son genios. Claro, yo vivía muy cómoda en las Rías Bajas con ese clima oceánico, suave y agradable donde los haya, allí era fácil reírse de las ocurrencias de los habitantes del país vecino. No me había parado a pensar en lo afortunada que era climatológicamente hablando, ahora lo aprecio.
Me calzo mis zapatillas de andar por casa (con borreguillo por dentro), salgo al pasillo y me dirijo al baño, por el camino voy pensando que no me ducho, que lo hice ayer en el gimnasio. Con desodorante me apaño, ni de coña me desnudo yo ahora y espero pacientemente a que se regule el agua caliente. Afortunadamente el pasillo es largo y cuando llego al baño estoy un poco más lúcida y me digo a mi misma que me he bañado en la playa en marzo, y en agosto a las 8 y media de la mañana y a las 10 y pico de la noche, cuando ya ha oscurecido, soy toda una chicarrona del norte así que derechita a ducharse y sin rechistar.
Una vez duchada, vestida y habiendo desayunado, salgo a la calle, el frío me golpea en la cara. Pensamiento positivo, me digo, esto va fenomenal para la piel. Los 900 metros que separan mi casa del trabajo son una sucesión de pensamientos totalmente absurdos, pero no lo puedo evitar, es lo que se me viene a la cabeza en esos momentos, algunos ejemplos son los que siguen:
- Madre del amor hermoso! qué dolor tengo en los dedos de las manos, yo creo que van a tener que amputar. Pues menuda gracia, sin dedos no puedo teclear en el ordenador. ¿Me darán una baja permanente por esto? Buff, acabo de empezar no va a caer nada bien una baja y menos de ese tipo.
- La peña de los países nórdicos o Rusia, beben Vodka como si fuera agua sólo para entrar en calor. Lo mismo si me tomo un lingotazo o un carajillo, ahorro tiempo y esfuerzo. Aunque claro, no bebo nunca ni gota de alcohol. Mi cuerpo no está acostumbrado, me emborracho fijo y tampoco es plan de llegar haciendo "eses" y vomitando a trabajar.
-No paro de temblar, me voy a tener que estampar una camiseta que diga: "Tengo frío, no Parkinson".
Sí, se que son estupideces como un piano de grandes, pero es lo que me viene a la cabeza cuando tengo frío y estoy recién levantada. Además, a todo el mundo le vienen en algún momento del día a la cabeza chorradas de este tipo, lo que pasa es que no dejan constancia por escrito como estoy haciendo yo. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Como hay que verle el lado positivo a todo (yo desde luego que no lo suelo hacer, pero voy a intentar cambiar), le he encontrado dos:
1) El frío va genial para la piel. Ramoncín se lava la cara todos los días con agua helada y Sofía Mazagatos metía la cabeza en el congelador cinco minutos (obviamente, lo de Ramoncín no se debe sólo al frío, alguna ayuda quirúrgica hay). Pues gracias a vivir aquí, voy a tener frío en la cara sin necesidad de hacer el gilipollas como la Mazagatos.
2) El estar tiritando continuamente hace el mismo efecto que las cosas esas que anuncian en la teletienda que dan descargas, contraes los músculos y es como si hiciera abdominales. Voy a conseguir la tableta de chocolate antes de lo que había calculado.
Para los que no lo sepan, Ourense es tierra de contrastes climatológicos y, en verano, se convierte en la sartén de Galicia y el calor se vuelve insoportable, por lo que no será de extrañar si en junio edito una entrada que sea: Crónica de una forastera en Orense. Capítulo xxx: ¡Dios! que calor hace en esta ciudad.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Crónica de una forastera en Orense. Capítulo I: El primer día en el trabajo

Lunes 1 de febrero. Empiezo una etapa nueva, un punto y a parte en mi vida que requirió de una serie de preparativos al margen del traslado: la estética del primer día de curro. Puede parecer frívolo, pero sólo hay una primera impresión y ya que esta gente me paga, me conviene quedar bien.

No es tan fácil, hay que ir lo que comnunmente se llama "arreglada pero informal", me explico. Hay que ir arreglada pero sin pasarse, no puede parecer que que le das una importancia excesiva a tu apariencia. Hay que ir cómoda pero tampoco puede parecer que vas a trabajar al salón de tu casa y que sólo te falten las pantuflas. Yo tengo suerte en ese aspecto, no lo sabía pero una persona que me asesora en estos temas me dijo un día: "María, ese estilo sport casual que te gastas es el ideal para el tipo de trabajo que desempeñarías", así que lo único "anormal" que hice fue dejar los tenis aparcados en el armario hasta nuevo aviso, es decir, hasta cerciorarme de que los podía llevar sin problemas. He de decir que ese día fue ayer (y hoy también, ya puestos 2x1), teníais que ver con qué carita me estaban mirando desde el armario y cuando les dije "venga chicos, hoy os toca" me hicieron un recibimiento incríble cuidando de mis pies y velando por su comodidad.


Una vez leí en algún lado que una actriz (ahora no recuerdo quién), cuando preparaba un papel, le buscaba una fragancia al personaje y le ayudaba a meterse en el papel el echarse el perfume que escogía. Como yo no voy a ser menos, decidí cambiar mi colonia de diario para ayudarme a "meterme en mi papel de asalariada orensana". No voy a decir cuál es porque la misma persona que me dijo lo del sport-casual, también me dijo que nunca se dice la colonia que usas, sólo diré que es una de las fragancias de una marca deportiva (se admiten apuestas, abstenerse los que me conocen en persona y lo saben).


Pues ya tenemos modelito y colonia nueva, esto marcha. Llegado el momento me levanto a las 7 de la mañana y cuando voy a salir de casa veo que es de noche ¡no han puesto la calle!, no lo sabía pero es que en mi vida he ido por la calle a semejante hora (me refiero saliente de casa, entrante más de una, pero eso no cuenta, las circustancias son completamente diferentes). Todavía no soy persona pero, como mujer previsora vale por dos, me había dejado una canción preparada en el iPod de esas para dar energía, a saber:







Vale que no es la mejor canción del mundo pero tengo un par de estas de "chunda-chunda" para estos casos de "hay que espabilar de una vez". Al lío que me desvío, allí me planto y me recibe el jefe, me da mi e-mail de la empresa y ya me "traspasa" a la responsable del equipo al que me incorporo, la cual me da una visita guiada por toda la oficina y me presenta a todos los miembros de todos los equipos. Eran un mogollón de gente, sólo me quedé con el nombre de los jefes (son los importantes) y con los del resto del equipo al que pertenezco, el resto me los voy aprendiendo poco a poco, sobretodo en la hora del café. He de decir, que son todos encantadores, se prestan a ayudarte ciempre con una sonrisa, entienden que los primeros días tengas preguntas y contestan siempre de forma muy agradable. Además te integran casi al instante, en grupos de café, de comidas e incluso en salidas al margen del trabajo.

Mola un montón tener mi propia mesa, mi propio ordenador (nuevecito que vi con mis propios ojos cómo me lo instalaban,) mi perfil de usuario y en un mes, con un poco de suerte, mis propios vales de comida. Hasta ahora siempre usaba la mesa y el ordenador que en ese momento no estaban ocupados, nunca había tenido mi propio espacio.

Resumiendo el tema oficina, que tengo un montonazo de expedientes pendientes encima de la mesa que me están esperando pacientemente a que les meta mano mañana por la mañana, que las horas que estoy en la oficina (las que me corresponden y alguna que otra extra) no paro de trabajar pero que me encanta y el tiempo me pasa volando. Es para lo que he estudiado tantos años, y me doy cuenta que aunque prácticamente escogí la carrera no al azar, pero casi , no me equivoqué con ella. Tuve suerte y acerté.

Se que ahora todo es nuevo y tengo la ilusión intacta pero quiero disfrutarlo hasta que empiece a quemarme o hasta que se me acabe el contrato, lo que suceda antes.

Continuará en próximos capítulos...

martes, 2 de febrero de 2010

Molida pero contenta como unas castañuelas

Gente! se que no actualizo desde el sábado, pero no veais el ritmo de vida que me he gastado estos dos días de curro (ya hice horas extras y todo). El jueves disfruto de una de mis tres tardes libres y, tras hacer un poco de turismo por Ourense adelante, publicaré una entrada con un resumen de mi primera semana de asalariada independiente. Aunque si no estoy muy cansada, mañana lo mismo fuerzo y lo hago, más o menos tengo pensado lo que voy a escribir.
Después del día de hoy, llegué a la conclusión que la tarde de turismo urge y bastante: es patético pero sólo se ir al trabajo y creía que al gimnasio, pero hoy iba tan ensimismada que me pasé dos calles sin darme cuenta, vamos que me perdí, y tuve que preguntar a dos amables transeuntes por la calle en la que está ubicada "mi nuevo lugar antiestrés".
En fin, parroquia que el jueves os cuento mientra tanto procuraré leeros y comentaros a vosotros.

miércoles, 27 de enero de 2010

Estado de mi desembarco en Ourense.


Tras la alegría, el alboroto y la euforia desatada el viernes cuando me dijeron que me daban el trabajo, llega el momento de enfrentarse a la realidad: tengo nueve días para organizarme la vida en una ciudad totalmente nueva para mí y cuatro de ellos son fin de semana.

Alguno pensará que no me queda tan lejos y que más o menos conoceré algo de la ciudad: error, pero qué queréis que os diga, siempre he sido más de costa que de interior.
Por encima, soy una persona que no deja nada a la improvisación, en lo que a cosas importantes de la vida se refiere, soy de las que lo tienen todo atado y más que atado. Así que el sábado me puse manos a la obra, con la ilusión, y también la presión, de ser la primera vez que estaba totalmente a los mandos de la nave: YO tomo todas las decisiones. Y he de decir que me encanta!!

Lo primero, buscar dónde dormir. No conozco a prácticamente a nadie (sólo a una persona y tampoco es cuestión de comprometerla) y, a pesar de que el puente romano es una joya arquitectónica, no terminaba de convencerme el vivir debajo, así que vamos a San Internet para que me saque del apuro. La oficina está en el centro y a mi me gusta moverme andando por lo que la decisión de la zona no es difícil, cerca del chollo para poder ir a pata. Mejor compartir, podría ir sola pero casi que lo dejo más adelante cuando ya conozca gente. Es algo que estoy segura que haré en el futuro, si la cosa sale bien y voy enganchando contratos.

Imprescindible, un gimnasio cerca. Se que mucha gente pensará: “ya salió el tema gimnasio, ya tardaba la niña”. A esas personas sólo les voy a decir que sí, que tienen razón, que soy adicta. En mi defensa, comentar que soy una persona muy nerviosa, un auténtico culo inquieto y mi cabecita no para de pensar y darle vueltas a las cosas en las 24 horas que tiene el día y es algo agotador. Pero cuando me subo a una cinta y me pongo a correr, consigo dejar mi mente en blanco, consigo no pensar en absolutamente nada y cuando termino de entrenar estoy en un estado de completa relajación. Ha habido veces de llegar casi llorando del estrés (como en exámenes) y salir como una auténtica balsa de aceite. Debería pagármelo la empresa, una hora y media de ejercicio físico aumenta mi rendimiento hasta límites insospechados.

Después de una búsqueda exhaustiva, situando todo con la ayuda de Google maps, objetivo cumplido: tengo piso en pleno centro, a diez minutos andando del trabajo, los tres compañeros que tienen pinta de ser muy majetes, tengo conexión a Internet y ocho gimnasios cerca. La cosa está entre dos, y en ambos la peña se gasta un postureo increíble, ya me veo comprando ropa nueva para que parezca que salgo de un catálogo de ropa deportiva y no desentonar.

Ya tengo portátil nuevo, las primeras semanas habrá que hacer un esfuerzo extra para integrarme lo antes posible y no ser una rémora, por lo que lo mismo tendré que trabajar en casa, es lo que hay. Pues se hace y punto pelota.

El día de la entrevista me fijé en la ropa de la gente, no por frivolidad sino por si había algún tipo de código de indumentaria o algo: negativo, la ropa que tengo me sirve perfectamente para este trabajo, aunque me pinta que mis adorados tenis y demás calzado deportivo se quedarán para los fines de semana. Pues nada, botas, zapatos y bailarinas, se ha dicho.

Ya sólo falta cambiar de coche y buscarle plaza de aparcamiento. Estamos en ello, pero es que comprar un coche no es una decisión para tomar a la ligera y no tengo ni idea de cuál es mejor o peor. Lo único que se decir es si es bonito o no y si el cuero de la tapicería es de verdad o polipiel, pero nada más. Para ello cuento con la colaboración de mi padre. Y mientras tanto, autobús que te crió para venir a casiña de vez en cuando (los fines de semana mientras que no tenga nada que rascar por allí)

Bueno, teniendo en cuenta que estamos a miércoles y no me marcho hasta el domingo, creo que puedo decir que no lo he hecho nada mal, me he organizado bastante bien (me voy a dar un aplauso a mi misma: plas!). Y ahora, lo más importante: procurar no meter la pata en el trabajo, por eso de que me interesa y quiero mantenerlo.