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domingo, 26 de septiembre de 2010

Just say yes

Llevo una semana sin actualizar y ya tenía mono. Tuve una "semana de rayarme" en el trabajo, es decir, una semana en que pensaba 25.000 veces todos y cada uno de los párrafos de todos y cada uno de los informes que tuve que redactar. Le di tantas vueltas, que llegué al extremo de seguir pensándolo en casa y llegar a la oficina a primera hora y darle otra vuelta y cambiar lo que no consideraba que estuviese suficientemente bien redactado para mi gusto. En mis comeduras de tarro no estuve sola, incordié a R., la otra R., T. y E. en busca de su punto de vista (¿os queda bien claro que tal cosa es la que quiero expresar? y cosas similares). Así que, como comprenderéis, aunque el lenguaje administrativo es totalmente diferente al que me gasto escribiendo este, mi blog, lo que me apetecía "cuando arrivo a casa" era un capuccino y no pensar en cómo podía escribir tal o cuál párrafo para que estuviese mejor.

Después de las excusas (y no baratas precisamente) aquí va el tema del que quiero hablar en esta ocasión. Preparaos que va un momento "rememoremos viejos tiempos".

Corría el año 2006 y yo era una jovencísima (aunque sobradamente preparada) estudiante de ingeniería química. Vivía en Santiago, iba a clase, estudiaba, salía con mis amigos etc, etc, etc. Un día tuve la feliz idea de empezar a ver "Anatonía de Grey" (de la que por cierto hablaré en breves de forma minuciosa). La satisfacción fue doble: me enganché a una de las que, hasta la fecha, es una de mis series favoritas y descubrí un montón de grupos de música nuevos gracias a que me bajaba de forma casi compulsiva todas las canciones de los capítulos. De entre todos ese grupos, hubo dos que tuvieron un especial calado en mi vida musical: The Fray y Snow Patrol. Hay que decir, además, que ambos consiguieron reconocimiento entre el gran público después de que varias de sus canciones salieran en algún que otro episodio (sobretodo en el caso de Snow Patrol).

Los dos grupos pasaron a ser dos de mis bandas de cabecera, me explico:

Grupos de cabecera de María_MC: "Dícese de aquellos cantantes, grupos y demás gente del mundo de la música cuyos discos y canciones atronan el entorno de esta chica tan maja y simpática tales como: habitación para tener acompañamiento musical en la realización de acciones de diversa índole, baño mientras se ducha, coche mientras conduce, iPod mientras camina, corre, trabaja, estudia...."

En esta ocasión, la canción que está metida en mi cabeza y oigo una y otra vez (está sonando en este preciso instante ayudándome con mi inspiración literaria) es "Just say yes" de Snow Patrol (sí, la del título del post, habéis hilado fino ¿eh?). Teniendo en cuenta que mis pensamientos, acciones y demás acciones que me mantienen viva (como respirar) están siendo llevadas a cabo al ritmo de esta canción del grupo escocés, he decidido compartirla con vosotros, tanto la canción como la letra, para aquellos a los que, como yo, les gusta saber qué dice lo que escuchan. Espero que la disfrutéis tanto como lo estoy haciendo yo. Otro día escribo, a fondo sobre este grupo tan total y maravilloso.





I'm running out of ways to make you see
I want you to stay here beside me
I won't be ok and I won't pretend I am
So just tell me today and take my hand
Please take my hand
Please take my hand

Just say yes, just say there's nothing holding you back
It's not a test, nor a trick of the mind
Only love

It's so simple and you know it is
You know it is, yeah
We can't be to and fro like this
All our lives
You're the only way to me
The path is clear
What do I have to say to you
For Gods sake, dear
For Gods sake, dear
For Gods sake, dear
For Gods sake, dear
For Gods sake, dear

Just say yes, just say there's nothing holding you back
It's not a test, nor a trick of the mind
Only love

Just say yes, coz Im aching and I know you are too
For the touch of your warm skin
As I breathe you in
http://www.elyricsworld.com/just_say_yes_lyrics_snow_patrol.html

I can feel your heart beat through my shirt
This was all I wanted, all I want
Its all I want
Its all I want
Its all I want
Its all I want

Just say yes, just say there's nothing holding you back
It's not a test, nor a trick of the mind
Only love

Just say yes, coz Im aching and I know you are too
For the touch of your warm skin
As I breathe you in




lunes, 30 de agosto de 2010

¡Qué grande eres Muse!: Crónica del concierto


¿Nunca os ha pasado que os encanta un grupo hasta que los oís en directo? Pues que sepáis que el viernes no pasó eso, sino todo lo contrario. Muse era una de mis bandas de rock favoritas, pero decididamente me gustan diez veces más, después de asistir a hora y media de actuación impresionante de principio a fin.
Empezaré a relatar la noche desde el principio. El macroconcierto tenía una duración de diez horas (se abrían la puestas a las 6 de la tarde), pero L. y yo teníamos claro que íbamos a ver a Muse y a los Pet Shop Boys por lo que con estar en Santiago aparcando el coche a las 9:30 para subir al Monte do Gozo y llegar con el tiempo justo para situarnos y que comenzase el concierto. El trayecto desde el parking a la parada de autobús, fue un cúmulo de recuerdos: el piso en el que viví 3 años con mi hermana (viví en otros dos sitios pero el mejor piso y los mejores años fueron los que compartí con ella), el súper dónde hacía la compra, mi gimnasio, las discotecas y pubs a las que solía ir, la cafetería que frecuentaba, los cines, la esquina donde cogía los periódicos “Metro” y “De luns a Venres” camino de la escuela de ingeniería… me había olvidado de lo mucho que me gustaba vivir en Santiago de Compostela. Es la mejor ciudad universitaria de Galicia sin duda alguna y la segunda de España, después de Salamanca.
En fin, a lo que vamos. Cogimos el autobús y nos plantamos en el Monte do Gozo. Nada más llegar sucedió uno de los momentazos de la noche: había mucha cola para entrar y yo ya estaba mirando el reloj porque disponíamos de algo así como 15 minutos antes de que comenzasen a tocar Muse, cuando levantamos la vista y vimos un cartel que señalaba una cola a parte, en el que se leía perfectamente “Ganadores de Gadis”, L. y yo nos miramos nos dijimos a nosotras mismas “cómo molamos” y allí que nos dirigimos. No voy a negar que me encantara que la peña nos mirase mal, con resquemor y envidia: no sólo no pagamos entrada sino que, por encima, no guardamos cola.
Llegamos a la carpa de recepción de los ganadores y nos dieron una cocacola, un amago de sándwich (era un quiero y no puedo) y una mochila, gorra y camiseta de “vivamos como galegos”. Mención aparte merecen los baños portátiles, pero no diré más para no herir sensibilidades. Vamos hacia la zona del concierto y, una vez más, hay una cola especial para los ganadores (jajajajajaja). Nos situamos y, pasados 10 minutos, comenzó lo que yo ya llamo una de las mejores hora y media de mi vida, musicalmente hablando. IN-CRE-Í-BLE. La música, el juego de luces del escenario, el grupo estuvo grandioso. Desde el minuto cero, tenían al público totalmente entregado y todo el monte rugía sin parar cantando todas y cada una de las estrofas de cada una de las canciones. También es verdad que a la vista del número de camisetas con el nombre del grupo que había por allí, el 95% de la gente (y éramos unos 25.000) fuimos a verlos a ellos. Inolvidable.
El bajón vino con el Dj que pusieron para amenizar la hora de espera para los Pet Shop Boys. La verdad es que no sé porqué me sorprendí, debí imaginármelo ¿qué clase de Dj se hace llamar “Dj cara de niño” o algo así de chungo/hortera? En fin, corramos un tupido velo. Entre el tío este, que salieron a tocar más de media hora tarde y que hacía un frío que pelaba (recordemos que era la 1:35 de la mañana y estábamos en un monte gallego), teníamos un bajón increíble y cabe destacar que debíamos volver cagando leches en coche porque a las 9:15 de la mañana debíamos estar en el puerto de Vigo duchaditas y peinaditas para coger los billetes de barco e ir a pasar el día a las islas Cíes (hecho que relataré mañana, dicho sea de paso).
Decidimos salirnos antes, coger el bus de las 2 y, tras 55 minutos de coche  haciendo un cálculo aproximado, estar como muy tarde a las 3:30 en camita. Podríamos dormir 4 horas. A las 3:10 seguíamos montadas en el bus urbano (estaba parado) que debía bajarnos a Santiago. La parte positiva es que me encontré a una de mis mejores amigas (con la que hice el último viaje a Madrid) y estuvimos recordando nuestra época universitaria en Santiago. La parte negativa era la pérdida de unas muy necesitadas horas de sueño. Tras hora y pico, el autobusero reunió el valor suficiente para comunicarnos que debíamos bajar (previa reposición del importe), porque dijo que estaba averiado, que nos buscásemos la vida en otro bus.

Este mensaje es para el chófer, por si se diese la remota casualidad de que sea uno de mis lectores: A ver alma de pollo, sé que es difícil hablar para un autobús atestado de gente, dónde alguno que otro está en un estado bastante lamentable y donde, además, había gente vestida de negro y con la cara tan perforada que metía miedo. Pero nos lo habríamos tomado mejor, si no hubieras esperado más de una hora para comunicárnoslo y ver como gente que dejó el concierto bastante más tarde que nosotros, partía para la ciudad antes.
Al final llegamos a Santiago cogimos el coche, le dije a L. que durmiera que yo estaba muy despierta y no necesitaba que me fuese hablando (el cabreo con el autobusero hacía que mis ojos estuvieran muy abiertos y rojos de ira) y vine conduciendo sumida en mis pensamientos y recuerdos de mi vida en Santiago. Llegué a la conclusión de que fue una etapa estupenda pero lo que yo quiero es imposible: lo que yo quiero es volver allí con 18 años recién cumpliditos otra vez y envidié por ello a mi hermana a la que todavía le queda un año estudiando allí.
Tras 54 minutos conduciendo, nos metimos en cama a eso de las 5, lo que implicaba dormir 2 horas y media. En mi caso fue incluso menos, pero esa historia ya os la cuento mañana. ¡Que viva Muse y que viva el Rock!



viernes, 20 de agosto de 2010

Casualidades increíbles: The Muse, allá voy!


Hace cosa de un mes y medio, me enteré de que en el macroconcierto del Xacobeo 2010 iban a tocar, entre otros, uno de mis grupos favoritos: the Muse. Me veo en la obligación de puntualizar que soy fan desde hace bastante tiempo y no a raíz de que formasen parte de la banda sonora de la saga de Crepúsculo. Lo mío viene de lejos.
Mi miedo era gastarme la pasta de la entrada y que luego Muse únicamente tocase 2 o 3 canciones. El caso es que entre que mi amiga R. y yo nos decidíamos a ir o no, se agotaron las entradas (Ooooohhhhhh). Aquí el que no corre, vuela.
Un buen día hace dos semanas, mi amiga L y yo decidimos pegarnos la paliza de casi dos horas de coche para disfrutar de una agradable tarde de playa y de paso visitar a nuestra amiga R (la misma de antes) y pasar la tarde con ella que estaba de vacaciones. Decidimos comer tarde (sobre las 5 de la tarde, téngase en cuenta que salimos de trabajar a las 3 y pico y luego había que volver a Ourense para ir a trabajar al día siguiente) pero hacerlo en la arena y con la brisa marina acariciando nuestra piel. Teníamos pensado llevar la fruta de casa, pero en el último momento decidimos ir a comprarla al Gadis junto con el agua. Dicha cadena de supermercados, sorteaba entradas para ya famoso concierto (supongo que ya sabréis por dónde van los tiros).
La casualidad quiso que en el último momento comprásemos la fruta allí, la casualidad quiso que la señora que iba delante de nosotras en la caja, no quisiera los cupones para participar en el sorteo y la cajera decidiera dárnoslos. Es más, con nuestra compra no llegábamos al valor mínimo para tener derecho a cupones ni de lejos. La casualidad quiso que decidiésemos cubrirlos y echarlos en el buzón dispuesto para la ocasión. Puntualizar que la semana pasada, me acordé de los dichosos cupones y le recordé a L. (que era la tesorera) que teníamos que llevarlos al súper. Y la casualidad y la diosa fortuna quisieron que el miércoles nos llamaran para comunicarnos que habíamos ganado. Bueno llamaron a L. pero habíamos pactado que iríamos juntas, así que el próximo viernes día 27 de agosto una servidora & friend (que va por Pet Shop Boys) se va a Santiago de Compostela al concierto del Xacobeo.
No veáis la ilusión que nos hizo ganar (bailecito en la calle fuera de la oficina incluido). Hubo quién llegó a decir que les hacía más felices vernos así, que si les hubiera tocado a ellos. Lo que no comprendo es como después de este notición fui capaz de estar concentrada las 2 horas que me restaban de la jornada laboral, misterios de la humanidad, supongo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Motivation Songs: la lista


Una de mis lectoras y seguidora, Amanita, me pidió (varias veces además) que le pasase una lista con las canciones que me motivan especialmente. Pues aquí está, con una nueva imagen en forma de iPod colocadita en la barra derecha del blog. Sé que he tardado bastante, pero más vale tarde que nunca, que dice nuestro refranero.

Básicamente está constituida por esas canciones que siempre, siempre, siempre, consiguen subirme la moral y hacen que sea incapaz de quedarme quietecita en el sitio: tengo unas ganas irrefrenables de bailar, de correr más rápido etc. Lo que sea con tal de no estar sentada.

Estas canciones están en mi iPod, las tengo en diversos CDs y las pongo en todo tipo de situaciones de mi vida: ya sea por las mañanas mientras me arreglo, camino del trabajo (o de clase no hace tanto tiempo de esto), cuando salgo a correr, cuando voy en el coche (y no juega el Pontevedra, que sino me pongo la radio para seguirlo) o poniéndomelo mientras me ducho a toda pastilla cuando llego de la playa (no soy una irrespetuosa, suelo asegurarme de que estoy sola en casa en estas ocasiones).

Cada cuál tiene la suya y ésta que teneis aquí al lado, es la mía. Se admiten todo tipo de opiniones y comentarios.

miércoles, 28 de abril de 2010

Bailando por la calle.

Imaginaos la siguiente situación (situación 100% real, de hoy por la mañana): suena el despertador a las 6:45 de la mañana, en una hora tengo que estar entrando por la puerta de la oficina y, por encima, es de esos días en los que me da la sensación de que acabo de apoyar la cabeza en la almohada. Desde luego que no empezamos el día con el mejor pie.

Mientras desayuno, me ducho y me visto, me hago una composición de lugar de lo que me voy a encontrar sobre mi mesa y caigo en que es algo que no me apetece nada hacer, es un auténtico trabajo de chinos que, además, es bastante aburrido y hay que tenerlo hecho para YA, vamos lo que se dice cero presión.
Que conste que esto no suele ser así, me encanta mi trabajo y realmente disfruto haciéndolo, pero supongo que no siempre se trata de lo que uno quiera o no. Desde luego que mi humor no era lo que se dice el mejor.
Salgo por la puerta de casa, me pongo el iPod. No me he dejado ninguna canción estimulante (Motivation Song) preparada, a pesar de que hoy más que nunca la necesito. Supongo que tendré que buscarla por el camino que no es muy largo, unos 900 metros aproximadamente, por lo que más vale que la encuentra rápido. Los dioses de la música, de Apple y de iTunes se pusieron de mi lado y la canción con la que lo había apagado el aparatejo de marras el día anterior era esta:




Mi actitud cambió radicalmente, el ceño fruncido se transformó en una sonrisa de oreja a oreja, y tan metida iba en mi mundo y en mi música, que no me di cuenta que mi movimiento cansino de pies había pasado a ser un bailecillo mientras dirigía mis pasos a la oficina. ¿Os habeis fijado en Pink durante el videoclip? Pues ya os haceis una idea. Aunque no agitaba los brazos con tanto brío y no la tomé con el mobiliario urbano. Es que ni siquiera consiguió cortarme el rollo la señora que esperó a mi lado a que el último semáforo antes de llegar a mi destino se pusiera en verde. Me daba absolutamente igual todo y todos en ese momento. Cuando atravesé la puera de la oficina me supe comportar como una persona cabal ¿eh?.
Decir que el día de hoy fue un GRAN DÍA en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Incluso la tarea de hoy no me pareció tan pesada después de todo, bueno no: fue un coñazo total, pero lo llevé con mucha alegría.

¡Ah! una advertencia para aquellos que finalmente decidais haceros con la canción. Si la poneis en el coche (yo la tengo incluída en uno de los cds que descansan en la guantera del mío), vigilad el cuenta-kilómetros. En serio, hacedme caso que es muy fácil dejarse llevar por la emoción y más cuando se va por una autovía de doble carril. El que avisa no es traidor, no quiero quejas si empiezan a llegar multas por exceso de velocidad a destajo. Avisados quedais.

domingo, 11 de abril de 2010

Motivation song II: Jonh Mayer a mi rescate.

El que esta canción se me haya pegado, tiene su comienzo en el gimnasio. Fue la semana pasada, concretamente el miércoles. Yo estaba para el arratre de lo cansada que estaba, pero mi cabezonería natural y mi adicción al ejercicio físico hicieron que, aún así, fuese al gimmasio. Encima, el entrenamiento iba de ejercicio cadiovascular exclusivamente, por lo que me dirigí hasta la cinta y me subí. Me avergüenza un poco reconocerlo, pero los primeros diez minutos fueron totalmente a trote cochinero, puede que incluso arrastrase un poco/bastante los pies, era frustrante querer ir más deprisa y no poder.

Pero los dioses del running sobre cinta acudieron a mi rescate, haciendo que en el canal de música que tienen siempre puesto de fondo empezara a sonar la canción "Bigger than my body" de Jonh Mayer. No se lo que se encendió en mi cerebro en ese momento, pero dio orden a mi trasero para que se pusiese las pilas y se moviese y lo mejor es que el tío obedeció y todo. Empecé poco a poco a subir el ritmo y pude completar el entreno como una campeona al ritmo habitual. Graciñas de todo corazón John, te debo una.

Lo primero que hice cuando llegué a casa fue, obviamente, incorporar la canción al iPod e incluirla en el CD que estaba preparando para el coche. Bueno, esta y alguna más de él que tenía por ahí olvidadilla y que rescaté oportunamente. Aquí teneis el vídeo de un concierto en el que la interpretó:





A mi este chico me encanta, en todos los aspectos posibles sobretodo, musicalmente hablando, (que quede claro), aunque hay que reconocer que el muchacho no es difícil de mirar y ahora con el pelo corto sin esas greñas mucho más.
Es más, como diría Isabel Gemio en los tiempos de "Sorpresa, sorpresa": "¿Cuál es mi cámara?, Jennifer (Aniston), lo que pasa en una pareja sólo lo saben los interesados. Si te dejó él, pues lo siento en el alma por ti, ahora que como lo dejases tú una cosita de nada te voy a decir: ¿En qué estabas pensando?" Aunque mirándolo por el lado positivo, eso nos da alguna oportunidad a las demás que soñar es gratis.

Ahora mismo me viene al pelo una frase de Rachel de Friends (qué casualidad ¿eh?) aunque ella la dijo para Russell, Crowe. Era algo así como: "El novio no se busca, se encuentra. Por eso he dejado de buscarlo, ya me encontrará John Mayer a mi"

miércoles, 24 de marzo de 2010

Motivación musical

Ahora está muy de moda el usar música para motivar al personal, sobretodo a raíz de que se supo que Guardiola ponía la canción "Viva la vida" de Coldplay en el vestuario antes de los partidos (esta temporada, por lo visto es "Human" de The killers"). Claro, luego ganan 6 títulos en una temporada y la gente piensa: "Oye, pues debe de funcionar lo de la cancioncilla".

Lo de la motivación a través de la música se lleva haciendo toda la vida, o por lo menos una servidora lo lleva haciendo desde que a alguno de mis tíos se le ocurrió la feliz idea de regalarme un walkman por mi cumpleaños. Y cuando he escrito la palabra "walkman" he tenido una crisis de edad muy fuerte al pensar que lo mismo alguno de mis lectores no sabe lo que es eso, y vagamente le suenan las cintas de casette de ver las del Fary en alguna gasolinera de la España profunda. En fin, no vayamos por ahí que es terreno pantanoso, corramos un tupido velo.
A ese primer reproductor portátil de música (no suena tan a viejo), le siguió otro más modernillo del mismo tipo. Lo siguiente fue un Discman, todo un salto cualitativo aunque tenía un serio inconveniente, no se podía meter en ningún bolsillo y si lo metía en el bolso el cable se quedaba corto, por lo que si pretendía mantener mi costumbre de escuchar música por la calle, debía llevarlo en la mano. Cosa totalmente infactible los días de lluvia ya que a todo lo que habitualmente lleva uno consigo, hay que sumarle el paraguas (que muchas veces debe ser agarrado con las dos manos). Esto se subsanó cuando llegó el Mp4 ( y luego otro más) y finalmente mi querido iPod Shuffle, del que no me desharé hasta que se caiga a cachos,entre otras cosas, porque fue mi autorregalo el día que aprobé la última asignatura de la carrera.

Tras este pequeño resumen de la logística de mi vida musical portátil, decir que, desde siempre, tengo la costumbre de dejar preparada por la noche, la canción que escucharé nada más poner un pie en la calle al día siguiente (ya comenté en alguna ocasión que lo hacía). Una forma de motivarme para ir a clase o a la biblioteca, en su día y, ahora, al trabajo. No es siempre la misma, va por rachas y suelo cambiarla cada cierto tiempo. El caso es que, aunque para ir al curro no necesito una motivación especial por ahora, no rompo mi pequeña manía/costumbre/tradición y, desde hace una semana tengo "Jump" de Madonna (para levantar el ánimo y quitar legañas esta mujer es única):





Es más, creo que la letra me viene al pelo:

[Written by Madonna, Joe Henry and Stuart Price]

(spoken):
There’s only so much you can learn in one place
The more that I wait, the more time that I waste

I haven’t got much time to waste, it’s time to make my way
I’m not afraid of what I’ll face, but I’m afraid to stay
I’m going down my own road and I can make it alone
I'll work and I'll fight, Till I find a place of my own

Are you ready to jump?
Get ready to jump
Don’t ever look back, oh baby
Yes, I’m ready to jump
Just take my hands
Get ready to jump!

We learned our lesson from the start, my sisters and me
The only thing you can depend on is your family
And life’s gonna drop you down like the limbs of a tree
It sways and it swings and it bends until it makes you see

Are you ready to jump?
Get ready to jump
Don’t ever look back, oh baby
Yes, I’m ready to jump
Just take my hands
Get ready to, are you ready?

(Spoken:)
There’s only so much you can learn in one place
The more that you wait, the more time that you waste

I'll work and I'll fight till I find a place of my own
It sways and it swings and it bends until you make it your own

I can make it alone(my sisters and me) (repeat 7x)

Are you ready to jump?
Get ready to jump
Don’t ever look back, oh baby
Yes, I’m ready to jump
Just take my hands
Get ready to jump!

Are you ready to jump?
Get ready to jump
Don’t ever look back, oh baby
Yes, I’m ready to jump
Just take my hands
Get ready to, are you ready?

Y ya por seguir con la costumbre de acabar en pregunta: ¿Cuál es vuestra motivation song?

martes, 15 de diciembre de 2009

Don´t stop the music!!



El año pasado, de casualidad, descubrí a Jaime Cullum. Claro que había escuchado alguna de sus canciones, sólo que no le ponía ni cara ni nombre al artista. El caso es que un día en la sala de espera del médico me puse a hojear una revista y, leí algo sobre él. Cuando llegué a casa y le busqué en San Google, fue cuando caí en la cuenta: “Ah! Es este tío” me dije, y me puse manos a la obra para conseguir su discografía. Lo peor fue la mirada inquisitoria de mi hermana cuando, inocente de mí, le hablé de mi hallazgo y resulta que ya lo conocía desde hacía un montón de tiempo. Fue como una bofetada en la cara, pero hay que reconocer que musicalmente hablando, la chica va un paso por delante de mí. Desde entonces, alguna canción suya me acompaña siempre en mi iPod.

No es que sea una apasionada del jazz, de hecho, a pesar de que me gusta una amplia variedad de estilos musicales, rock, pop, clásica, celta… el jazz era algo que, no voy a decir que me aburriera soberanamente, pero poco le faltaba. Pero Jaime Cullum puso de vuelta todos los prejuicios que pudiera tener sobre el jazz.
La mejor definición que se puede hacer de este chico es que él es la música personificada, y lo demostró con creces cuando fue a "El Hormiguero" e hizo una canción dando golpes con sus manos en la cubierta del piano sin tocar ni una sola tecla y, encima, sonaba bien. Lo del programa de Pablo Motos para mi fue la prueba definitiva para convertirme en una verdadera fan. Es muy arriesgado para un artista ir a este tipo de programas de variedades donde se entrevista al invitado con toques de humor y se requiere de su colaboración para las más disparatadas actividades. Puede pasar que te reafirmes en tu opinión y te siga gustando o no, pero puede pasar que su actitud te haga cambiar tu veredicto con respecto a él. Y cuando alguien te encanta y resulta que, viéndole en semejante tesitura, aburre a las ovejas te llevas una enorme decepción. Este no fue para nada el caso, ya digo que ya me gustaba antes pero es que encima resulta que el chaval es majísimo y gracioso, con lo que se ganó mi fidelidad de por vida.

Acaba de presentar nuevo disco “The Pursuit”, ya lo he conseguido y he de decir que me encanta, este chico es una especie de Dios del piano y se lo que me digo, que estudié el susodicho instrumento durante ocho largos años. El primer single “I´m all over it” es estupendo pero lo que más me gustó fue la versión jazz de la canción de Rihanna “Don´t stop the music”. Una muestra de como una canción normalilla, (es verdad que es ideal para la bailar en la discoteca y para salir a correr, pero no deja de ser nada del otro mundo) se convierte en una obra maestra. Decir que tiene un directo estupendo con conocimiento de causa, todavía no lo puedo hacer, es una de las cosas que aún tengo pendientes pero, para matar el gusanillo, tengo el concierto de puro cuatro del que dejo una muestra.