lunes, 6 de septiembre de 2010
Experimento sociológico: tarde de compras.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Activa, pasiva y perifrástica style: cosmética básica.
Y tan básica, los potingues que puedo gastar yo son el A, B, C de la cosmética, me explico: hace como tres años la máxima sofisticación que había en mi vida relacionada con los productos de droguería no iba más allá del desodorante y la colonia que, por cierto, no era una propia, siempre usaba las que me regalaban. Nunca me han gustado este tipo de cosas por lo que el hecho de que yo los use es porque es lo mínimo e indispensable.
No lo vi venir, fue tan poco a poco que no me di cuenta que mis hábitos habían cambiado radicalmente. Pero el otro día, cuando estaba a punto de salir de casa para ir a trabajar, me miré al espejo y me dije a mi misma: “A golpe de miércoles vamos necesitando un corrector antiojeras”, a continuación giré la cabeza y mi mirada se posó en un estante concreto del baño y me di cuenta de cuánto había aumentado el espacio ocupado por cremas, geles y demás. Pero, sinceramente, todos los frascos tienen un porqué, yo os lo cuento y luego me decís que opináis:
- Gel de ducha: las razones son obvias, creo que no habrá ningún tipo de duda de que es algo absolutamente necesario. Eso sí, no me vale cualquiera. Ha de ser dermoprotector, que a lo largo del día se castiga mucho la piel y no olvidemos que es como la pintura de la carrocería de un coche: si está rayada y hecha un asco hace la misma función pero es más bonita cuando brilla.
- Desodorante: no hay nada que añadir, es algo totalmente imprescindible. Una vez más, no me vale cualquiera. A cada tipo de piel le va uno en particular y no todos huelen de la misma forma en cada persona. Hay algunos que al principio van bien, pero tras 8 horas parece que, en lugar de desodorante, lo que te has rociado es sudor directamente. Hay que buscar el que mejor se adapte a uno.
- Champú y suavizante: otra cosa en la que no escatimo. Reconozco que mi pelo no conoce las marcas blancas baratas, pero hay que tener en cuenta que tengo mucho, rizo y largo y esa combinación es peligrosa, queda muy bien si se cuida pero si no, parece que llevo rastas y, eso sí que no que nunca me han gustado.
- Gel fijador: también tiene una razón de peso el que lo use. Hay que evitar que se me encrespen los rizos que aquí en Galicia hay mucha humedad, el mejor aliado para que parezca que he metido los dedos en un enchufe. Este gel ayuda a que estén en su sitio y, a la vez, tienen que parecer lo más naturales posible y no que de la sensación de que llevo el pelo permanentemente mojado.
- Body milk: la razón es continuar con la labor del gel demoprotector y tener la piel hidratada y sana.
- Crema hidratante de noche: básicamente tiene la misma función que el bodymilk pero más específicamente para la cara.
- Crema hidratante con color: la culpable de que yo use esto es mi madre. Me pongo morena muy fácilmente, un día de playa y ya tengo color. Con dos estoy morena y tres estoy negra. Pero tan fácil como me viene, se va en cuanto estoy 15 días sin pisar la playa y, en invierno, me pongo blanca como la leche. Parece que no me ha dado el sol en años. Pues un buen día, mi madre me recibió en casa con esta perla y sin un “Hola” previo: “Hija, con esas ojeras y con lo blanca que estás pareces un cadáver” así, sin paños calientes. La solución fue empezar a echarme la crema esta de marras y, puestos en gastos, pues que de paso tenga un factor 25 de protección solar. Hay que prevenir melanomas, en primera instancia, y también el envejecimiento prematuro. Por cierto que, tras echármela la primera vez mi madre dijo que, por fin, tenía un aspecto saludable. Madre no hay más que una.
- Gel limpiador purificante: con el estrés me salen granitos y, cuando estoy concentrada sin darme cuenta me empiezo a tocar la cara. Cóctel explosivo para que mi parezca una ensaladilla rusa. Así que en épocas del año en las que estoy inquieta y nerviosa, cremita que te crió.
- Crema de manos: esto nunca lo usé hasta que vine para Ourense y con el frío mis manos parecían papel de lija primero, para luego cortarse a la altura de los nudillos y, finalmente, hacerme sangre. Por lo tanto, otra cosa más que es realmente necesaria.
- Cacao para los labios: por lo mismo que la crema de manos. Esto ya lo usaba de antes de venirme a Ourense, que con los cambios bruscos de temperatura (incluidos en verano cuando el aire acondicionado de los sitios está a tope), se me ponen fatal y acaban cortándose y pelando.
- Colonia de diario: pues sí, creo que tener un olor propio define a una persona. Eso no quita para que de vez en cuando me eche alguna otra, pero tengo una “de cabecera”.
Y a toda esta lista hay que añadirle la protección solar y el aftersun en verano y probablemente, en breves, el dichoso antiojeras. Como veis todo tiene un porqué, no son cosas de las que haga uso porque sí o “porque yo lo valga” ¿o no?
Ahora me hago una pregunta que os hago extensiva a modo de encuesta. NUNCA me maquillo, ni para salir. La única vez, fue para las fotos de la orla en la universidad y lo máximo que puedo hacerme algún día tonto que tenga es ponerme un poco de color en los labios (generalmente rosa muy clarito, sobretodo que se note lo menos posible) y pintarme la raya del ojo (esto último es rarísimo). Ahí va la pregunta: a la vista de mi progresión en el mundo de la cosmética, ¿cuánto creéis que voy a tardar en caer en el uso habitual de maquillaje? Se admiten apuestas.
domingo, 9 de mayo de 2010
Activa, pasiva y perifrastica style: la depiladora Braun Silk- epil Xpressive 7
Antes de contaros cómo fue mi muy satisfactorio primer contacto (nunca mejor dicho) con ella, dejadme que os cuente un par de cosillas para poneros en antecedentes.En primer lugar, decir que mi umbral del dolor es bastante más bajo de lo habitual, además de que le tengo un pánico terrible. Sí, lo confieso. Debajo de este cuerpo de altura considerable se esconde una persona que, se magulla como un melocotón por cualquier golpecito de nada (pero unos negrones que parece que me han dado una paliza), estoy convencida de que para lo que la gente normal es un leve run-run en la cabeza, para mí es una migraña en toda regla, cada vez que me vacuno de algo o me sacan sangre, monto unos guirigays impresionantes porque juro que me duele muchísimo cuando me clavan la aguja y así un larga lista de etcéteras. Mi querida hermana lleva años diciendo que, si algún día doy a luz, quiere estar presente en el paritorio como experimento sociológico, que será un espectáculo verme en ese estado.
Que quede bien claro que no soy una quejica, eso sí que no. Digmos que estas cosas las sufro en silencio, pero las sufro. Yo tengo la teoría de que como es rarísimo que me ponga enferma o que me duela algo (toco madera), mi cuerpo no está acostumbrado y claro, luego cuando me veo en estas situaciones no las llevo nada bien.
Como os imaginareis, depilarme no entra en el Top 10 de mis cosas favoritas por hacer. Lo paso un poquito mal pero es algo muy necesario en otoño, primavera e invierno (uso siempre pantalón corto de deporte en el gimnasio) y totalmente imprescindible en verano por razones obvias. Hago mío el dicho de "para presumir hay que sufrir".
Siempre he sido más de cera que de depilarora eléctrica, me daba la sensación de que la banda de cera es un segundo y con la depiladora el dolor es más continuado, era oir el ruidito y descartar la opción inmediatamente, paranoias mías, lo se. El caso es que cuando vi la promo en Bloguzz, dejé el siguiente mensaje al darme de alta: "Probaré cualquier cosa que me permita depilarme sin dolor". Me seleccionaron y me mandaron la que es sin duda mi nuevo sistema de depilación de cabecera.
Además de la depiladora en sí, en la caja vienen muchos complementos: sistema de masaje de alta frecuencia, cabezal de depilación de raíz, cabezal para zonas sensibles, cabezal de precisión, tiene una luz que ilumina la piel y permite que veas bien si te queda algún pelillo por ahí , un cabezal para rasurar y adaptar el largo del vello para que la depilación sea óptima, un pack de frío para insensibilizar la piel si te depilas en seco , y, por si fuera esto poco, te permite depilarte bajo la ducha lo que para mi tiene tres grandes ventajas:
1) Ahorras tiempo, te depilas al tiempo que te duchas, aunque tardes un poquito más en ducharte, a la larga se ahorra tiempo.
2) El agua de la ducha ayuda a aliviar el posible dolor.
3) Para limpiar los pelos no hace falta más que pasar un agua a la bañera y pista. Se ahorra todavía más tiempo, algo fundamental para mi que ando siempre a cien por hora.
Supongo que querreis saber qué tal me fuen con ella. Reconozco que dudé, que la estuve mirando unos segundos (o minutos) antes de ponerla en marcha. Finalmente me atreví y he de decir que no me depilaré con nada que no sea esta máquina, ¡NO DUELE!. ¡Bye, bye cera! Y creo que, después de la confesión inicial, no hace falta decir nada más. Sin lugar a dudas, la recomiendo.
domingo, 4 de abril de 2010
Boyfriend jeans
Personalmente, junto con las camisetas, constituyen mi fondo de armario. Es más, suele ser algo con lo que no escatimo, prefiero gastar un poco más pero salir de la tienda con la seguridad de que me sientan bien. Me van los de caja media-baja, de colores oscuros y los suelo poner pitillo o rectos, pero hace unos días un nuevo tipo ha llegado (para quedarse, espero) a mi armario: los llamados boyfriend-jeans. Los dioses de la comodidad y el confort por fin han escuchado mis plegarias y han permitido que se ponga de moda una prenda que no es cómoda: es lo siguiente.
A simple vista, cuesta creer que unos pantalones así estén de rabiosa actualidad. Que no se me malinterprete, pero si hace dos años hubiese salido a la calle ataviada con un par, probablemente la acogida no habría sido la mejor. Ahí es donde entra en juego lo que yo denomino factor-celebrity, me explico con un sencillo condicional: dos años atrás, SI María_MC se atreve a ir a hacer unos recados rápidos (ya no digo ir de cena o algo por el estilo) con unos vaqueros viejos que le quedan hiperholgados, la inquisición fashionista pontevedresa (la “Pontevedra High Class”, cosas de ciudades pequeñas) la mirarían de reojo, la señalarían con total descaro y, automáticamente, pensarían que los heredó y no tiene dinero para comprarse otros de su talla. SI la que lo hace es Katie Holmes, no sólo no se la critica, sino se la alaba por su buen gusto, se la copia, la susodicha prenda se pone de moda a escala mundial y los demás mortales acudimos en masa a las tiendas y pagamos específicamente para que parezcan viejos y nos vayan grandes. Así funciona el mundo: unos pocos crean tendencia y la gran mayoría la seguimos, o por lo menos, lo intentamos.
Si a que son comodísimos y que llevarlos puestos supone estar a la última, le añadimos el gran abanico de posibilidades que tienen a la hora de ponerlos, prácticamente estamos hablando de la prenda perfecta. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí van unas fotillos que son la prueba de que, dependiendo de los complementos con los que se acompañen, pueden llevarse puestos en multitud de situaciones.
Antes de empezar, un pequeño apunte que, en mi humilde opinión es imprescindible: siempre con cinturón, grabémonos esto a fuego en la mente.
Este look es, bajo mi punto de vista, el estrella. Es la prueba de que pueden llevarse para algo más que una comida campestre. En el caso concreto de la foto, es más de cara a salir, aunque si se sustituye, la americana tipo smoking por otra negra de traje y el bolso por otro más apropiado para el día que para la noche: ¡voilá! obtenemos un estilismo working-girl estupendo. Desde luego que cuando el tiempo empiece a acompañar, una servidora va a ir a trabajar así.
Soy consciente de que es tirar piedras sobre mi propio tejado, pero en este caso se luce más si una va subida a unas sandalias de tacón. Ya comenté mis problemas con ese tipo de zapatos (aquí), pero ¿quién sabe? lo mismo mi entusiasmo con estos pantalones es la excusa que estaba buscando para aprender de una vez por todas a andar sobre "esas cosas".

Aquí tenemos a la pionera, nos caerá mejor o peor, pero el mérito de ser la primera y la "imagen" de los boyfriend jeans, hay que dárselo.Va camiseta y una chaquetita de punto.El toque del pañuelo es la nota de color y lo lleva marrón para combinar con el cinto (CINTO; CINTO; CINTO se que me repito, pero para mí es un complemento fundamental).
Y ¡Sí! lleva bailarinas, o sea, zapato plano. No sabeis bien el alivio que esto me produce. De todos modos, por poner un pero, no me gusta como le quedan los pantalones en el tobillo, parece que se los ha atado con una goma elástica y que va a tener serios problemas de circulación cuando se los quite.

Podría disimular, pero no quiero. Sin duda alguna, el de la derecha es mi estilismo asociado a los boyfriend-jeans favorito. A la chupa de cuero tipo rockera, se le une el pañuelo grande de mi color favorito y un bolso de bandolera larga. Son tres elementos que, por separado, son parte imprescindible de mi fondo de armario y que llevo puesto prácticamente de forma constante. Supongo que se entenderá la falta de objetividad y las ganas que tengo de enfundarme dentro de todo el conjunto.
La última foto, la de abajo, es para que se vea que no está fuera de lugar el llevar lo pantaloncitos de marras a eventos algo elegantes. Amanda Peet fue así al estreno de un peli, ergo, se pueden poner para salir un día en el que nos apetezca estar especialmente cómodas. Todo depende de los complementos con que los lleves. Si no me creeis a mi, hacedle caso a la revista Elle.

En fin, a algunas les gustarán más o otras menos, cada cual tendrá su estilismo favorito o lo mismo no gusta ninguno. Ahora que posibilidades, haberlas hailas. Yo las dejo encima del tapete y a partir de aquí, ya depende del gusto de cada consumidor. Ante todo, que sepais que predico con el ejemplo y un par de estos vaqueros ya están perfectamente colgaditos en mi armario.
martes, 30 de marzo de 2010
Activa, pasiva y perifrástica style
Todo empezó de casualidad, es decir, quedé con una amiga, acabamos en Zara sin planearlo y, sin comerlo ni beberlo, me encontré diciéndole cómo debía combinar unos pantalones convenciéndola para que se los comprase y, se ve que acerté, porque recientemente me ha confesado lo encantada que está con la compra.
No le daría tanto bombo a algo así, si no fuera porque a toda la gente que me conoce les sorprende esta nueva faceta que me gasto de un par de años para aquí, (sobretodo en el último año) de intentar seguir las tendencias. Eso sí, siempre intentando adaptarlas a mi estilo sport-casual, es decir, medianamente mona pero cómoda ante todo. Mi lema es: si algo no me convence o no me veo bien con el puesto, no lo pongo por muy de moda que esté. Tres cosas me quedaron muy claritas cuando se me dio por ver Supermodelo:
1) Nunca le digas a una aspirante a modelo que "tiene más cuerpo de miss que de modelo" si pretendes salir con vida de la habitación.
2) "Santander está donde tiene que estar" frase original de Judith Mascó.
3) Si no te sientes cómodo con algo, no lo pongas.
Al lío que me voy por las ramas. Entiendo la estupefacción de mis allegados ante mi cambio de actitud. Realmente era una persona que pasaba ampliamente de todo lo relacionado con la ropa, complementos etc, empezando por algo tan básico como es el combinar colores. Yo creo que parecía que por la mañana abría el armario a oscuras para elegir la ropa, que lo hacía con los ojos cerrados y de espaldas o que me vestía así por una apuesta. Vamos que era un desastre. Yo no me vestía, me tapaba que no es lo mismo.
No se cómo pasó, no me di cuenta de la progresión, pero un día me sorprendí a mi misma leyendo la parte que no era de entrevistas con actores de las revistas de moda e interesándome por ir de compras y vestir medianamente decente. No soy para nada una fachion victim, ni voy todos los días de compras, pero reconozco y, para nada me importa confesar, que me encuentro bien y muy a gusto intentando "estar guapa" (o haciendo lo que puedo por estarlo) y que me siente bien con lo que me visto. No se si me estoy explicando o estoy pareciendo pretenciosa.
En fin, que debido a este recién encontrado hobby, nace una nueva sección en el blog: trrrrrrrrrrrrrrrrr (eso pretendía ser un redoble de tambores): ACTIVA, PASIVA Y PERIFRÁSTICA STYLE. Básicamente, consistirá en dar mi opinión acerca de estilismos varios. O sea, lo mismo que vengo haciendo con pelis, libros, situaciones cotidianas etc pero con trapitos. Ya se que no es nada que no se haya hecho antes, ni un alarde de originalidad, pero bueno, que básicamente es mi blog, y me apetece escribir sobre esto de vez en cuando.
Señoras y señores, la frivolidad ha llegado a Por activa, por pasiva y por perifrástica, qué le vamos a hacer ;)
Posiblemente, quedará inaugurada oficialmente el jueves o el viernes ,como muy tarde (dejadme que coja algo de oxígeno vacacional cargado de, espero, inspiración fashionista), con el primer post que, ¡oh, casualidades de la vida! coincide con mi última adquisición: los boyfriend jeans. Espero que os guste, cariño al hacerla, no va a faltar ;). Si no escribo antes, hasta entonces.


