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miércoles, 5 de enero de 2011

Amigo invisible bloguero: Mi regalo

Pues hoy me ha tocado a mí. Amara, mi amiga invisible, intuyó (y acertó) que soy más de Reyes que de Papá Noel (en este sentido mi padre se muestra inflexible y yo le sigo el rollo: la tradición es la tradición) y hoy, me llegó mi regalo del amigo invisible bloguero.

Tras estar toda la mañana de picos pardos por Pontevedra adelante con unas amigas, me dirigí a mi casa. Portal, ascensor (no tuve encuetros desagradables en las partes comunes del edificio por las que es necesario que pase si pretendo entrar en mi casa), meto la llave, la giro, entro y, cuando me dispongo a dejar las llaves en la bandeja que mis padres dispusieron para tal efecto, me encuentro con un sobre acolchado color crema, que lleva mi nombre.

Ya ni saludé. Bueno mis padres pudieron interpretar mi grito a lo largo del pasillo de "Ha llegado, ha llegado", como que les decía "Hola, qué tal. ¿Qué pasa? ¿En esta casa no se come?" como sería lo normal en mí cuando llego y son las dos del mediodía. Lo sé, y ya os digo que me da exactamente igual que penséis que estoy como una cabra. Cuando hay Reyes de por medio, mando a la porra la edad que tengo y me transformo en una niña pequeña con saltitos de alegría incluídos.

La verdad es que ni me acordé de sacarle la fotito de rigor al sobre antes de abrirlo: lo abrí y punto. ¿Qué me encontré dentro? trrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (eso ha sido un redoble de tambores para dar emoción).

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LA EDICIÓN PARA COLECCIONISTA DE LA PRIMERA TEMPORADA DE ANATOMÍA DE GREY!!!!!!!!

No, no he pulsado el bloqueo de mayúsculas sin querer, quería decir lo que era mi regalo gritando de la emoción.

Aquí está:


El regalo venía acompañado por una carta en la que Amara, me explica que, además de Friends, Anatomía de Grey fue una de las primeras series que empezó a ver. A mí me encanta la serie fui la pionera en mi familia y amigos, la que enganchó a to quisqui. 

Amara, muchas gracias por tu regalo que sepas que acertaste de pleno. Colecciono series y películas y esta temporada ocupará un lugar de privilegio en mi futura sala de cine (sé que algún día la tendré). Muchas, muchas gracias.

Y también muchas gracias a la cabeza pensante del amigo invisible bloguero, AdictoTv. Gracias a él conocí a más seriéfilos con los que comentar, compartir y a los que pedir consejo sobre series, peli y música, vía blog y vía twitter. Ya no es el regalo (que también, para qué lo vamos a negar, hace mucha ilusión recibir un regalo de sabe Dios qué sitio de España jejeje), es la gente tan maja que he conocido (con algunos ya había tenido el placer de twittear). Muchas gracias a tí también, AdictoTv, me lo he pasado genial con todo el proceso: test azules, test rojos, preparando el regalo.... Por cierto, que yo fui su amiga invisible, si queréis saber qué le regalé pulsad aquí. Y de paso, aquellos que no habéis tenido ocasión de leerle, hacéis una visitilla a uno de los blogs de los que soy asidua.

Y nada más, a AdictoTv, que si hay III Edición del Amigo Invisible Bloguero, cuentes conmigo por supuesto, al resto de los "amigos invisibles" que ha sido un placer estar metida en esto con vosotros y, al resto, animaros para que os decidáis el año que viene.

Que los Reyes os traigan muchas cosas esta noche, que seguro que habéis sido muy buenos todo el año o, por lo menos, lo habéis intentado. Yo, como es tradición, estoy que me como las uñas hasta los codos de nervios: creo que desde que era niña, es el año con el que menos pistas de regalos cuento, mañana habrá sorpresas....

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz 2011!


Si Pilar Rubio, Marta Fernández y Sara Carbonero, felicitan el año desde la Puerta del Sol, yo no voy a ser menos. He dicho.


Pues otro año que se acaba, personalmente ha sido uno de los mejores años de mi vida. El 2010 se ha portado estupendamente conmigo: únicamente le pedí salud y un trabajo y no me puse enferma en todo el año (pero nada de nada, lo máximo fue un catarro) y el trabajo me llegó el 22 de enero. Así que no me puedo quejar. Además que, gracias a este trabajo, encontré una familia nueva en Ourense. Gente que me cuida y se preocupa por mí. No es muy grande pero basta y sobra y no la cambio por nada.


Desde pequeña soñé con conseguir mi independencia y lo he conseguido este año. Ahora quiero establecerme y tener un lugar en el mundo sólo mío. Mi propia casa, un sitio donde para colgar un cuadro no tenga que pedir permiso a mi casera. Y ya tengo cosas para mi futura casa: desde hace años, he empezado a formar mi propia biblioteca, mi propia videoteca y mi propia discoteca (y con discoteca me refiero a mi coleccioón de discos, no a comprarme bolas de espejos y una barra) para la habitación de la casa dedicada exclusivamente para mi ocio y disfrute. Mi futura sala de cine. Pero eso para más adelante, soy realista y no le voy a pedir eso al 2011. Eso llegará con el tiempo y seré paciente.

Al 2011 le voy a pedir seguir como estoy, ni más ni menos. Seguir disfrutando al máximo de mi vida, de mi familia, de mi trabajo, de mis amigos, de la pequeñas cosas que hacen que vaya por la calle con una sonrisa ladeada: paseos con mi padre un domingo por la mañana, la mirada y el abrazo de mi madre cuando le pregunto si sigo siendo su bebé, cualquier minuto que paso con mi hermana (aunque estemos en silencio cada una a lo suyo), los mimos de la abuela, las charlas "trascendentales" en torno a una taza humeante de café en el Rias Bajas, viajes en coche para venir a Pontevedra a ver a mi familia los fines de semana, leer un buen libro en mi butaca y un café bien caliente y bien cargado al lado, ver una buena película o una buena serie (sóla o sentada en puffy con los amigos), escuchar una canción que hace que mueva la pierna al su ritmo, recibir los cheques de comida e ir a celebrarlo a La Tagliatella, una escapadita de fin de semana, estar trabajando y recibir un mail a una llamada comentando algo que ha pasado en la oficina, pasear por la playa cuando aún no llega toda la marabunta de turistas....

La felicidad se consigue con las cosas pequeñas y yo os deseo a todos un año cargadito, cargadito de pequeñas cosas.

Feliz Año

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad



No soy muy de Navidades, no me entusiasman mucho y, personalmente, me parece una época del año triste. Suelo estar de bastante buen humor (o esa es la imagen que me dicen que doy) y, sin embargo, es llegar estas fiestas y hasta parece que se me apaga la mirada (o esa es la imagen que me devuelve el espejo, lo mismo es una percepción mía quién sabe) y mi sentido del humor está más ácido, negro y macabro que en cualquier otra época del año. Así soy yo, me resulta curioso hasta a mí misma.

Pero ¡ojo! eso no quiere decir que vaya por la calle con cara de salir en "los más buscados de América" y me dedique a agredir verbalmente a cualquiera que se ponga en mi camino. No, no. Soy rara pero no me he criado entre lobos, estoy al tanto de las normas básicas de la convivencia en sociedad. Además que fíjate tú lo que son las cosas, y lo paradójica que es la vida que hoy, día de Nochebuena, me he levantado de buen humor.
Así que nada, desearos a todos una muy feliz Navidad, que lo paseis lo mejor posible, intentad no hablar cuando tengáis un polvorón en la boca (a ver si vamos a tener una desgracia), paciencia si toca fichar en reuniones no deseadas (tengamos la fiesta en paz, la fiesta es para todos y demás monsergas) y sobretodo, intentad ser lo más felices posible.

FELIZ NAVIDAD


Y aunque yo no gasto de eso que llaman espíritu navideño, un día es un día. Así que ahí os va un villancico y todo no os quejaréis ¿eh?


domingo, 3 de octubre de 2010

Segunda edición del amigo invisible bloguero: yo me apunto.

En enero del año de este año, cuando únicamente contaba con poco más de un mes de experiencia en esto de los diarios virtuales, vi en el blog de Adicto TV cómo se había organizado un amigo invisible bloguero. Cuando leí el post en el que se desvelaba todo "el pastel" y se colgaban fotos con los regalos, me dije a mí misma que era una pena no haberme enterado de que se organizaba porque me encantó la idea. Cuando comenté dicha entrada ya le dejé bien claro a Adicto mi intención de participar en la siguiente edición. Pues bien, este día ha llegado y, como adelanté el pasado enero, yo me apunto.

Este tipo de actividades siempre me han entusiasmado: en el colegio, en el instituto, en la residencia universitaria.... siempre he participado y me lo he tomado tan en serio hasta el punto de desarrollar un arbol de probabilidades para adivinar quién era el amigo de quién antes de que llegase el día en el que nos sentaríamos e intercambiaríamos regalo. Estar al loro de las entradas y salidas de las habitaciones de la residencia, analizar exhaustivamente la letra de las notas-pista, montar los más disparatados teatrillos para evitar que la persona a la que le regalaba se enterase de que yo era su "amiga invisible" etc. Para mí era una motivación extra, algo con lo que pasármelo todavía mejor. Hay quién me consideraba una Sherlock de pacotilla, pero diré en mi defensa que SIEMPRE acertaba. Me llevaría más o menos tiempo descubrirlo pero en todas las ocasiones supe "quién era quién". Modestia aparte, tengo muy desarrollado el instinto policial.

Este va a ser un amigo invisible diferente. Obviamente y, más que nada por circusntancias geográficas, no voy a poder poner en marcha toda la maquinaria indagatoria que me gasto en estas ocasiones. Además es problable que esté oxidada: soy más vieja y tengo menos tiempo libre. Pero creo que disfrutará enormemente del juego. Me llama poderosamente la atención como, sin ponernos cara, conocemos unos de otros aspectos de nuestra vida. En ocasiones aspectos de lo más personal. El anonimato proporciona una seguridad a la hora de confesar sentimientos que no se consigue con años y años de amistad y demás lazos afectivos. Todo esto de las relaciones a través de redes sociales me produce una enorme curiosidad.

Parafraseando a Mercedes Milá (esto te lo dedico AdictoTv) este amigo invisible es un experimento sociológico. Básicamente porque estoy convencida de que a pesar de no conocernos físicamente se acertarán con los regalos mucho más que con personas de nuestro entorno más próximo, debido a lo que dije antes: el anonimato proporciona seguridad a la hora de confesar sentimientos. Es probable que seamos más sinceros y menos cínicos aquí, en esta plataforma virtual, de lo que somos en la vida real. Y no es cuestionable, hay unas normas de sociedad conforme a las cuales debemos jugar y, seamos honestos, la sinceridad total (aunque venga acompañada de tacto) no es del todo bien recibida.

Tras exponer, una vez más, una de mis teorías de la vida, desde aquí os animo a participar. ¿Qué hay que hacer? mejor lo explica el ideólogo de todo esto (pulsad aquí). Y nada más, como diría Joaquín Prat senior ¡A jugar!

jueves, 7 de enero de 2010

La locura de las rebajas



Normalmente, el 7 de enero por la mañana lo dedico a ir de tiendas, ya sabéis empiezan las rebajas y hay que buscar alguna ganga. Nunca he sido de las que pisotean, empujan y pelean por una prenda de ropa. Aunque en la mayoría de los aspectos de mi vida soy bastante nerviosa, este tipo de actividades me las tomo con la pachorra que me falta en otras cosas. Este año además, no tenía pensado ir, no me hace falta ropa (más presupuesto para libros y pelis, si no hay mal que por bien no venga) y hacer colas kilométricas no está entre mis hobbies favoritos.
Llevaba un tiempo buscando unos tenis porque los míos ya están para el arrastre, no es como ir descalza pero poco le faltaba. Aunque para el resto de la ropa no soy para nada tiquismiquis, con el calzado si que tengo que reconocer que soy bastante especialita, no me vale cualquier cosa. El caso es que el día 5, mientras mi madrina y yo estábamos de paseo, encontré unos que me encantaron en Pull and Bear y sólo quedaba un par del número 42. Me dije: “Nada, como voy a tiro fijo, me pego el madrugón el día 7, estoy de primerita, compro los tenis, me vuelvo para casa y aquí paz y después gloria”. Y así lo hice, os cuento.
En Pontevedra, hay lo que se conoce coloquialmente como “la avenida Amancio Ortega” por la colonización (no tiene otro nombre posible) del grupo Inditex en la zona, cosa que si vas con prisa, es bastante cómodo porque todas las tiendas están muy próximas entre sí. Allí me dirigí y, a medida que me acercaba, lo único que veía eran grupos de gente arremolinada en la puerta de las tiendas a la espera de que abriesen y cámaras de televisión de Localia, Televisión de Galicia (esta con entrevistadora con alcachofa incorporada) y de otra cadena que no logré identificar. ¿Nos hemos vuelto locos? Esto es Pontevedra, ciudad pequeña donde las haya, como para tanto despliegue de medios. Pues mira que hay tiendas y todas cerca las unas de las otras y los tres cámaras de televisión grabando la puerta de Pull and Bear. Me faltó el canto de un duro para mandar los tenis a la mierda, que esto es pequeño y nos conocemos todos. Me coloqué de forma que era imposible que me sacasen.
Abre la tienda y el cámara de Localia me mira como diciéndome “¿No vas a entrar, bonita?” y yo le devolví la mirada en plan “Con el frío que hace ya te cansarás y te largarás, macho”. Y así fue, entré, cogí los dichosos tenis y apenas tuve que guardar cola. De vuelta al campamento base con la satisfacción del deber cumplido.
Todas las tiendas están tan cerca, que me dije que podía echar un vistazo que podía encontrar alguna camiseta chula o algún vaquero (mi fondo de armario) que son cosas que no necesito probar y me ahorro una cola. Así que entro en Stradivarius y me pongo a mirar entre las camisetas, cuando una paisana que debía de doblarme la edad o más, me pega un empujón por adelantarse para coger una. Yo no le dije nada, me niego a ponerme a su altura y, además, como ya dije, aquí nos conocemos todos y nunca sabes con quién estás siendo borde, pero lo que me pedía el cuerpo era soltarle dos frescas:

1) Tía, esta camiseta que ahora cuesta 4,95 euros antes de ayer costaba 5,95 ¿Cómo puedes ponerte así por un cochino euro? Vale que hay crisis pero tampoco hay que perder la dignidad.
2) A donde vas con esa camiseta, alma de pollo que ya tienes una edad. Ana Obregón solo hay una.

Después de esto me fui derechita para casa, previo paso por mi refugio (mi librería favorita), allí la gente no te pega por conseguir un ejemplar. Si es que la peña ve una cartel del 50% de descuento y pierde completamente los papeles. Conseguí mis tenis y eso es lo que realmente importa.

miércoles, 6 de enero de 2010

Traca final de Navidad: los Reyes


Se que tengo 25 años y soy consciente de que ya voy teniendo una edad, pero confieso que esta noche me costó dormirme, estaba inquieta. No soy nada navideña, pero los Reyes me encantan y sigo teniendo la misma ilusión de una niña pequeña, creo que incluso más. A quién pretendemos engañar, a todo el mundo le encanta que le hagan regalos y el que diga lo contrario miente. También es divertidísima la búsqueda del regalo perfecto para los demás y la adrenalina de que es 5 de enero por la tarde y falta algo.
Además está esa intriga de qué será lo que te regalan, de si tus padres habrán pillado tus indirectas, el ver cómo se van acumulando regalos en el salón, hacer tus cábalas, todo es un ritual que hace bastante más entretenidas las Navidades. Sí, todas las Navidades, porque en mi casa somos de Reyes al 101%, que es la tradición (patria además). No necesitamos importar nada, además, como dice mi chico favorito (mi ahijado) “Papá Noel es un impostor”.

De todos modos, tengo que confesar que esto no siempre fue así. Cuando tenía 8 años le pedí por favor a mi madre que me contase la verdad porque esa noche lo pasaba fatal, incluso tenía que dormir con ella.
Siempre he sido muy miedosa y, llamadme rara si queréis, pero el pensar que tres desconocidos se iban a meter en mi casa con nocturnidad y alevosía, después de estar todo un año observándome, me producía bastante intranquilidad por mucho regalo que trajeran. Bueno ¿intranquilidad? Me cagaba de miedo con todas las letras. Pero pensémoslo detenidamente: tres tíos vigilan minuciosamente los movimientos de los niños y, cuando nadie les ve, se meten en sus casas para dejarles regalos, eso pasa cualquier otra noche del año y, en lugar de turrón y agua para los camellos, les dejamos una denuncia de tres pares de narices. Así que a todos los que me llamaban miedosa, les respondía diciendo que, en realidad, lo que soy es prudente. Siempre dando el coñazo con lo de “cuidado con los desconocidos” y cuando recelas y lo pones en práctica se ríen de ti. Como dice mi abuela eso es “hablar por no estar callado”.
A partir de aquel 5 de enero en el que mi madre, viendo lo mal que lo pasaba, me dijo la verdad, empecé a disfrutar realmente de los Reyes. No dejé de ir a la cabalgata y me seguí poniendo nerviosa la noche antes, y así, hasta hoy. Se que, cuando los tenga, me encantará ver la ilusión de mis hijos escribiendo la carta y sus caras al abrir sus regalos. Sólo espero que no sean tan miedosos y puñeteros como yo.

viernes, 1 de enero de 2010

Propósitos de año nuevo.




Día uno de enero, después de hacer balance del año anterior, hoy toca plantearse los famosos propósitos de año nuevo.
Definitivamente fracasé con los del 2009, sólo tenía uno y no lo cumplí (ni siquiera hice el amago de intentarlo) con lo que, con un porcentaje de fracaso del 100%, creo que no hace falta que se diga nada más, los números hablan por si solos.

Dicho propósito era “aprender a andar con tacones”, como ya dije, ni lo intenté. Es que ni siquiera me calcé unos en los 365 días del año 2009. Parecerá un propósito ridículo pero, para aquellos que no me han visto andar con ellos, haré una pequeña pero ilustrativa descripción: andando con zapatos de tacón parezco Chiquito de la Calzada intentando ser sigiloso y, a la vez, aguantándose las ganas de mear, ya está, ya lo he dicho. Espero haber colaborado con vuestra imaginación y hayáis sido capaces de ponerle imagen en vuestra cabeza a semejante estampa.
En mi defensa, alegaré que la naturaleza ha sido generosa conmigo dotándome con 1,85 metros de estatura, por lo que encaramarse en esas “cosas” no supone para mí una imperiosa necesidad. Para nada me planteo subirme a unos zancos como los de Letizia, pero, no sé, un taconcito normal podría ser. O por lo menos tener la satisfacción personal de que si no lo hago es porque no quiero, no porque no sepa. No me importa confesar que soy muy (pero que muy) cabezota, por lo que este propósito queda anotado para este 2010. De todos modos, el 1 de enero de 2011, no quiero tener una estadística tan penosa, por lo que me voy a buscar otro propósito para asegurarme un 50% más benévolo con mi ego.

Hojeando el nº 559 de la revista “Mujer Hoy”, vi un artículo titulado: “Al año nuevo le pido…” una lista de propósitos en la que, además, te dan las claves para hacerlos realidad. Estupendo- me dije- escoge uno. La cosa fue así:

- Aprender a relajarme: estoy en el paro, lo que le pido al año nuevo es precisamente estrés laboral. No me sirve.
- Aprovechar más mi tiempo libre: me sobra tiempo libre, no se qué hacer con él. Siguiente.
- Dejar de fumar para siempre: nunca he fumado. Siguiente.
- Mantenerme en forma: entreno 5 días a la semana en el gimnasio, adoro el deporte. Siguiente.
- Estar más atenta a mi salud: no fumo, no bebo, dieta mediterránea, duermo bien, hago ejercicio. Me están empezando a entrar ganas de empezar a fumar, para tener algo que dejar.
- No medicarme por mi cuenta: ¿Qué clase de propósito es este?, es lo mismo que proponerte no tirarte encima de los coches para cobrar del seguro. ¿Cómo conseguir no automedicarme? Creo que es simple: no haciéndolo. Pues en la revista le dedican un señor párrafo. Siguiente. Empiezo a pensar que voy a tener que pensar mi propósito yo solita.
- Dormir todo lo que necesito: se acabó. Cierro inmediatamente la revista. Pensaré por mi misma.




Seguí tirada en el sofá viendo los saltos de esquí (para quien le interese, ganó un austriaco no se el nombre, a tanto no llego), llevaba un buen rato cuando me acordé: volver a patinar.
Siempre me encantó patinar, los primeros patines me los regalaron con 3 años, los famosos Fisher Price. Lo dejé con 13 porque un día, jugando al fútbol sobre patines (si habéis leído bien, fútbol sobre patines, con lo miedosa que soy ahora, no me lo creo ni yo), me puse a patinar hacia atrás para darle a la pelota de tacón, me caí y me di un golpe en la rodilla izquierda tan fuerte, que parecía que tenía una pelota de golf dentro, de lo hinchada que la tuve. Y justo cuando me recuperé, ese mismo verano, en una pachanga de fútbol, me hicieron una entrada un poco durilla, consecuencia: brecha muy grande en la rodilla izquierda. Tengo una cicatriz enorme. El caso es que le cogí algo de miedo, así que lo fui dejando y ahora estamos en 2010 y sigo sin patinar. Llevo unos meses pensándolo, así que no se hable más. Adjudicado el propósito de año nuevo. Eso si, antes me compraré unas rodilleras y coderas, que con 13 años las cicatrices me daban igual pero ahora no tanto.

Ya contaré mis progresos en ambos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ 2010!!





Pues otro año que se acaba, y ahora momento abuela "parece que fue ayer cuando íbamos para 2009". Y la verdad que poco más, no soy nada dada a discursitos en fechas señaladas, es algo que me horririza, así que me limito a desearos un muy Feliz Año 2010. Y, en caso de que no se pudiera mejorar, ya sabeis lo que se dice: "Virgencita, Virgencia, que me quede como estoy.

Hasta el año que viene!!!!!

domingo, 27 de diciembre de 2009

Balance de 2009



El año 2009 se acaba, y ya es todo un clásico lo de hacer balance y pensar en propósitos para el 2010. Lo de los propósitos, lo pensaré el día 1 por la mañana cuando esté tirada en el sofá viendo los saltos de esquí (otro clásico, si es que esta época es de tradiciones puras y duras), ahora toca balance.

El 2009, para mi, ha sido un año de contrastes. He vivido algunos de los mejores momentos de mi vida, pero también he vivido el peor hasta la fecha, así que aunque creo que la balanza definitivamente se inclina hacia lo positivo, la negativa no está vacía precisamente.

Vamos con lo bueno: he presentado el Proyecto Fin de Carrera, la cosa no estuvo exenta de estrés y tensión, pero al final lo logré. Desde el 18 de septiembre puedo decir con orgullo que soy Ingeniero Químico. Hace unos años, cuando empecé la carrera, ser ingeniero significaba tener un trabajo casi de forma automática una vez acababas, a algún afortunado las empresas lo iban a buscar a casa. Hoy en día, tener un título en ingeniería lo único que te asegura es que vas a ser la dependienta de Zara, camarera o cajera con más preparación de la tienda, o no, puede que tengas una compañera que sea ingeniero y, además, tenga un máster.
¿Y de qué nos extrañamos?, en una gran crisis como esta, a escala mundial, nosotros seremos el país que más tarde en salir por una sencilla razón: vivimos de servirle los cubatas en verano a los turistas de los países europeos desarrollados entre los que, por mucho que nos empeñemos, no estamos incluidos. Cuando ellos superen la crisis y vuelvan a irse de vacaciones, España empezará a levantar cabeza, pero bueno, ese es otro tema.

En este año 2009, también tuve mi primer trabajo, fue un contrato de tres meses como becaria, pero fue el primer sueldo ganado con el sudor de mi frente. Espero que no se revise la cinta de seguridad del cajero al que fui un día a finales de marzo a sacar dinero y vi que había cobrado por primera vez, menudo bailecito me maqué allí mismo. En ese tiempo, además, tuve experiencias tan importantes para un trabajador español medio, como puede ser, mi primera llamada personal desde el trabajo, mi primer robo de material de oficina (unos clips y un boli) etc, ya se sabe, esas pequeñas cosas que hacen más llevadera la jornada laboral. La picaresca española al servicio del humilde trabajador. He de decir también que este año fue el de mi primera vez en la cola del Inem, punto negativo donde los haya.

También conseguí pequeñas “victorias”, como que mi padre se fiase de mi como conductora, fue todo un descubrimiento ir con él en el coche sin que me fuese dirigiendo maniobra por maniobra.Otro pequeño logro, fue que tuve la paciencia suficiente para no cortarme el pelo a principios de verano. Puede sonar estúpido pero siempre quise tener melena larga y nunca aguanté el tiempo necesario como para dejarla crecer, en cuanto ponía un pie en la playa, de allí iba derechita a pedir vez a la peluquería.

El único punto negativo fue la pérdida de mi abuela. Se que era mayor, que estaba enferma y su cuerpo necesitaba descansar, pero egoístamente quería tenerla siempre conmigo. Mis abuelos murieron cuando era muy pequeña por lo que no recuerdo haberlos llorado, sabía que no los iba a ver más pero no era consciente de lo que realmente significaba eso. La muerte de mi abuela supuso para mí, la primera pérdida personal importante de mi vida, la primera vez que me dieron un pésame, la primera vez que me sentí triste y lloré por algo que no tenía solución. Me quedo con su lección vital, fue un ejemplo a seguir: nunca conocí a una persona con tanta fuerza mental como ella, nunca vi tanta sabiduría y cultura concentrada en una única persona. Y cuando no sabía de algo nunca vi tanto afán por aprender. Por poner un ejemplo, aprendió inglés cuando ya era viejecita y de forma totalmente autodidacta.

Después de este pequeño resumen del último año, al próximo sólo le pido quedarme como estoy en materia de salud y un trabajo. Lo del trabajo no sólo se lo pido al año nuevo también a todos los dioses, a todos y cada uno de ellos, que la cosa está muy mal como para andar jugando a una única carta. Cuando se ve que en este país, a pesar de la famosa ley de la economía sostenible, lo único que se sostiene y aumenta es el número de parados, una ya no le hace ascos a ninguna religión.
En fin, como decimos en mi tierra: maloserá.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!


Desde aquí, desear una muy feliz Navidad y que nadie con el que ceneis se acuerde de que en la Primera hay el especial de Raphael de todos los años, aunque, si la reunión va a ser tensa, a lo mejor ayuda a cortarla y todo.

De acuerdo con mi filosofía de tomarme estas fechas con el mayor sentido del humor posible, os dejo un monólogo de mi paisano Luis Piedrahita sobre la letra de los villancicos.