lunes, 30 de agosto de 2010

¡Qué grande eres Muse!: Crónica del concierto


¿Nunca os ha pasado que os encanta un grupo hasta que los oís en directo? Pues que sepáis que el viernes no pasó eso, sino todo lo contrario. Muse era una de mis bandas de rock favoritas, pero decididamente me gustan diez veces más, después de asistir a hora y media de actuación impresionante de principio a fin.
Empezaré a relatar la noche desde el principio. El macroconcierto tenía una duración de diez horas (se abrían la puestas a las 6 de la tarde), pero L. y yo teníamos claro que íbamos a ver a Muse y a los Pet Shop Boys por lo que con estar en Santiago aparcando el coche a las 9:30 para subir al Monte do Gozo y llegar con el tiempo justo para situarnos y que comenzase el concierto. El trayecto desde el parking a la parada de autobús, fue un cúmulo de recuerdos: el piso en el que viví 3 años con mi hermana (viví en otros dos sitios pero el mejor piso y los mejores años fueron los que compartí con ella), el súper dónde hacía la compra, mi gimnasio, las discotecas y pubs a las que solía ir, la cafetería que frecuentaba, los cines, la esquina donde cogía los periódicos “Metro” y “De luns a Venres” camino de la escuela de ingeniería… me había olvidado de lo mucho que me gustaba vivir en Santiago de Compostela. Es la mejor ciudad universitaria de Galicia sin duda alguna y la segunda de España, después de Salamanca.
En fin, a lo que vamos. Cogimos el autobús y nos plantamos en el Monte do Gozo. Nada más llegar sucedió uno de los momentazos de la noche: había mucha cola para entrar y yo ya estaba mirando el reloj porque disponíamos de algo así como 15 minutos antes de que comenzasen a tocar Muse, cuando levantamos la vista y vimos un cartel que señalaba una cola a parte, en el que se leía perfectamente “Ganadores de Gadis”, L. y yo nos miramos nos dijimos a nosotras mismas “cómo molamos” y allí que nos dirigimos. No voy a negar que me encantara que la peña nos mirase mal, con resquemor y envidia: no sólo no pagamos entrada sino que, por encima, no guardamos cola.
Llegamos a la carpa de recepción de los ganadores y nos dieron una cocacola, un amago de sándwich (era un quiero y no puedo) y una mochila, gorra y camiseta de “vivamos como galegos”. Mención aparte merecen los baños portátiles, pero no diré más para no herir sensibilidades. Vamos hacia la zona del concierto y, una vez más, hay una cola especial para los ganadores (jajajajajaja). Nos situamos y, pasados 10 minutos, comenzó lo que yo ya llamo una de las mejores hora y media de mi vida, musicalmente hablando. IN-CRE-Í-BLE. La música, el juego de luces del escenario, el grupo estuvo grandioso. Desde el minuto cero, tenían al público totalmente entregado y todo el monte rugía sin parar cantando todas y cada una de las estrofas de cada una de las canciones. También es verdad que a la vista del número de camisetas con el nombre del grupo que había por allí, el 95% de la gente (y éramos unos 25.000) fuimos a verlos a ellos. Inolvidable.
El bajón vino con el Dj que pusieron para amenizar la hora de espera para los Pet Shop Boys. La verdad es que no sé porqué me sorprendí, debí imaginármelo ¿qué clase de Dj se hace llamar “Dj cara de niño” o algo así de chungo/hortera? En fin, corramos un tupido velo. Entre el tío este, que salieron a tocar más de media hora tarde y que hacía un frío que pelaba (recordemos que era la 1:35 de la mañana y estábamos en un monte gallego), teníamos un bajón increíble y cabe destacar que debíamos volver cagando leches en coche porque a las 9:15 de la mañana debíamos estar en el puerto de Vigo duchaditas y peinaditas para coger los billetes de barco e ir a pasar el día a las islas Cíes (hecho que relataré mañana, dicho sea de paso).
Decidimos salirnos antes, coger el bus de las 2 y, tras 55 minutos de coche  haciendo un cálculo aproximado, estar como muy tarde a las 3:30 en camita. Podríamos dormir 4 horas. A las 3:10 seguíamos montadas en el bus urbano (estaba parado) que debía bajarnos a Santiago. La parte positiva es que me encontré a una de mis mejores amigas (con la que hice el último viaje a Madrid) y estuvimos recordando nuestra época universitaria en Santiago. La parte negativa era la pérdida de unas muy necesitadas horas de sueño. Tras hora y pico, el autobusero reunió el valor suficiente para comunicarnos que debíamos bajar (previa reposición del importe), porque dijo que estaba averiado, que nos buscásemos la vida en otro bus.

Este mensaje es para el chófer, por si se diese la remota casualidad de que sea uno de mis lectores: A ver alma de pollo, sé que es difícil hablar para un autobús atestado de gente, dónde alguno que otro está en un estado bastante lamentable y donde, además, había gente vestida de negro y con la cara tan perforada que metía miedo. Pero nos lo habríamos tomado mejor, si no hubieras esperado más de una hora para comunicárnoslo y ver como gente que dejó el concierto bastante más tarde que nosotros, partía para la ciudad antes.
Al final llegamos a Santiago cogimos el coche, le dije a L. que durmiera que yo estaba muy despierta y no necesitaba que me fuese hablando (el cabreo con el autobusero hacía que mis ojos estuvieran muy abiertos y rojos de ira) y vine conduciendo sumida en mis pensamientos y recuerdos de mi vida en Santiago. Llegué a la conclusión de que fue una etapa estupenda pero lo que yo quiero es imposible: lo que yo quiero es volver allí con 18 años recién cumpliditos otra vez y envidié por ello a mi hermana a la que todavía le queda un año estudiando allí.
Tras 54 minutos conduciendo, nos metimos en cama a eso de las 5, lo que implicaba dormir 2 horas y media. En mi caso fue incluso menos, pero esa historia ya os la cuento mañana. ¡Que viva Muse y que viva el Rock!



6 comentarios:

Nebulina dijo...

Ese tipo de cosas son las que molan...que te toque una entrada para un concierto en el que la gente se pega por las primeras filas xD
Un beso!

Mi bici y yo dijo...

Una bloguera, Noe, me ofreció entradas, no me venía bien pero si hubiese ido te habría llamado. Me alegro que te gustase :)

Yo también querría tener otra vez 18 añitos para volver a vivir toda la época de estudiante pero con esa edad, si no paso palabra, que estoy mayor...

No conduzcas sin dormir, que es muy peligroso!!! aquel día conducías toda preocupada, esta vez a las mil y sin dormir... no me asustes, sobri, no me asustes!!!

Besos

BlackBetty dijo...

:-)
menos mal que a pesar de Dj cara de niño y el jodío chofer lo pasásteis tan bien!

Anónimo dijo...

veo que a pesar de algun incidente que otro os lo pasásteis genial asique me alegro mucho y ya me contarás detalles un día que quedemos.Por cierto, espero impaciente la crónica del día siguiente jajaja.
Un beso de tu prima

María_MC dijo...

Nebulina: ¡Cuánto tiempo! espero que el veranito bien. Pues la verdad es que sí, sabe mejor cuando tocan en un sorteo. 1 besiño

Mi bici y yo: una pena que no te decidieses a venir. Gracias por tu preocupación. Que sepas que algo de responsabilidad todavía tengo. Tranqui, que para estar a punto para ese día, dormí como 10 horas los tres días previos y el propio día del concierto no realicé ningún tipo de actividad física (ni siquiera toqué las palas) para no estar nada cansada. La mayor parte de la gente que fue al concierto, se quedó a salir en Santiago, por lo que tuve la autpista para mí solita.
La etapa de estudiante es una de las mejores de la vida, pero si tengo que elegir, todavía me quedo con la que estoy viviendo en estos momentos. Aún no estoy quemada y la estoy disfrutando a tope. 1 beso, tita.

BlackBetty: pues sí, el balance sigue siendo superpositivo a pesar de esos "pequeños contratiempos", vamos a decir. ;)

Prima: tengo un mensaje muy especial para tí: vas a empezar la que será, sin duda, una de las mejores etapas de tu vida. Disfrútala al máximo, y aprovecha cada segundo porque, aunque parezca mentira, pasa rápido, demasiado rápido. Serán unos años inolvidables. Seguro que algún día me darás la razón. 1 beso enorme, hablamos.

María_MC dijo...

Ah! se me olvidó decirle a la tita que al día siguiente del concierto no conduje yo en ningún momento: ni coche, ni barco jejeje. Otro besiño

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Ya que has leído tendrás algo que decir, digo yo.