martes, 4 de mayo de 2010

Situaciones absurdas de mi vida cotidiana III: el cine

En Ourense, en estas últimas semanas, está habiendo un ciclo de cine clásico cuya entrada es gratuita hasta completar aforo. Además de la pali en sí, antes y después de la misma hay una charla coloquio a cargo del actor ourensano Abelardo Pérez Gabriel. A nivel nacional ha hecho alguna cosilla (juraría que salió en "Al Salir de Clase" o "Nada es para siempre", aunque no estoy segura de en cuál), pero a nivel gallego es realmente conocido debido a su participación en varias series de éxito de la Televisión de Galicia.
Hasta ayer no había podido ir, ahora bien, me resarcí porque fui nada más y nada menos que trtrtrtrtrtrtrtrtrtrt psssss (eso pretendía ser un redoble de tambores con platillos finales incluídos): PSICOSIS (¡yuju!). Una amiga y yo llevábamos esperándolo y comentándolo desde hacía semanas, así que casi dos horas antes de que empezase ya estábamos de primeritas en la taquilla para conseguir las entradas.

Bueno, situémonos. Ya tenemos las entradas y ya estamos dentro del cine, a la derecha tengo a mi amiga y a la izquierda a una señora que podría ser mi madre o más mayor que va acompañada de tres amigos más y una bolsa de pipas de tamaño industrial (no sabría decir qué abultaba más si los amiguitos o la susodicha bolsa de pipas). Según íbamos entrando en el cine, se nos hacía entrega de unas papeletas poque se iban a hacer dos sorteos, uno era para un vale en una peluquería-centro de estética y otro para la figurita de un duende, bastante feo dicho sea de paso (mi amiga y yo queríamos que no nos tocase el duende bajo ningún concepto).
Se realiza el sorteo y la señora de al lado se indignó toda porque a ella no le habían dado la rifa para el duende. Era imposible que no se la diesen a no ser que se despistase y se saliese en algún momento de la fila, oséase, que la culpa mayormente fue de ella. Pues la tipa empezó a decir a voz en grito que se sentía discriminada porque no tenia la misma oportunidad que los demás para ganar el dichoso duende. No contenta con declamarlo a los cuatro vientos, empezó a dirigirse directamente a una servidora que, intentado ser educada, no le dijo lo que realmente pensaba: "Señora, la culpa es suya, si esperase pacientemente en la fila como los demás....", eso por un lado, por otro estaba pensando: "Y a mi qué me cuenta, señora. ¿Acaso tengo cara de psicóloga o de alguien a quién le importe?". Cuando ya era la tercera vez que me lo repetía, y la vena del cuello se me estaba hinchando, le dije en el fondo tenía suerte, que el duende era horrible y que no se preocupase que si me tocaba se lo regalaba encantada, es más, el favor me lo haría ella a mi.

Antes de empezar la peli, se pasó publicidad de todos los patrocinadores del evento. Pues la mujer empezó a decirme que menuda mierda, que así la peli en lugar de a las 20:00 empezaría a las 20:30 que menudo coñazo etc etc etc. Amablemente, le dije que si el espectador no pagaba entrada era por algo, que nadie daba duros a cuatro pesetas y mucho menos en tiempos de crisis. Pues la tipa erre que erre que no había derecho, que menuda pérdida de tiempo. Y yo aguantando el tipo y cantando una canción mental porque lo que me pedía el cuerpo era explicarle a gritos cómo funciona eso de los sponsor y que si ella estaba a punto de disfrutar de una de las joyas cinematográficas de toda la historia del cine en pantalla grande, y por la jeta, era básicamente, porque los dueños de los negocios de los que estábamos viendo los anuncios habían puesto pasta previamente. Y también quería gritarle que justo al otro lado, tenía gente que la conocía y a la que podía hacerle estos comentarios sin necesidad de molestar a los demás, que total no nos íbamos a ver nunca más en la vida (ni ganas).

Desde luego la peña es la leche. El cine es caro y, además, te arriesgas a ver un bodrio y gastarte las pelas en balde. En este caso, se va gratis y sabes a ciencia cierta que te va a gustar la película y que vas a pasar un muy buen rato, porque se trata de un clásico de unos de los maestros de la gran pantalla. Y, aún así, siempre hay alguien que tiene un "pero" o una queja. y lo más importante, ese alguien tiene que hacer partícipe a la concurrencia de su malestar. De verdad, esta gente ¿qué mas quiere?

Lo positivo de todo este asunto fue la peli, ¿qué digo peli? PELICULÓN, con mayúsculas y todo y no hay más que decir sobre ella, simplemente uno no puede morirse sin verla.

Nota: Lo de a continuación, es una disculpa pública en toda regla. Además de la amiga de la que hablo, había alguien más con nosotras en el cine, sentado a la derecha de la la amiga en cuestión y al que no menciono. Y eso que le debo el que en una ocasión me quitase el dolor de una mano accidentada, además rapidísimamente. No se que pulsó o dejó de pulsar pero cuando me di cuenta el dolor ya no estaba.
En mi defensa, diré que ante la duda de si le importaría o no que le mencionase vía blog, pues preferí curarme en salud.
De todos modos, estoy prácticamente segura de que volvereis a leer sobre él, es rara la peli que no voy a ver (tanto en cine como en su casa) con ellos. Tendré que pensar en unos psudónimos chulos aunque creo que lo mejor será consultarlo con ellos.

9 comentarios:

AtHeNeA dijo...

No me digas que no te tocó el duende!!! (ups)
saludiños

Anónimo dijo...

En Al salir de clase... era el dueño del primer bar que hubo allí... antes del CBC y esas cosas!!

Tanais dijo...

Mira es que era para haber cogido el duende y estampárselo en la cara, grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Mi bici y yo dijo...

¿Ves cómo siempre hay alguien que llega y lo jode? Pero lo importante es que la peli te haya gustado

Besos

nur dijo...

Sister!
Segun contabas lo del actor gallego y la serie en la que salía se me vino a la cabeza el dueño del bar que te ha comentado el anónimo/a, supongo que lo recordaré por el acento.

Sabes como se soluciona lo de los pesados? con una escopeta recortada. No en serio, tal como ando yo de humor ultimamente que todo me molesta le constestaría algo en plan borde seguramente.
Me alegro de que al menos no te haya tocado el duende y hayas disfrutado del clasicote.
Un beso

Nebulina dijo...

Yo cada vez tengo más claro que la gente es la leche...

María_MC dijo...

AtheNea: por una vez lo de cruzar los dedos y desear algo funcionó. Así que no, no me tocó el duendecillo de marras. Ohhhhh! qué pena. (percíbase el tono irónico de la expresión, por favor) ;)

Anónimo: muchas gracias. Yo me inclinaba por Al salir de clase, pero como Nada es para siempre, se rodó en A Coruña, pues me entraron las dudas y no quise meter la para. Cuando dices "esas cosas" te refieres a que fue montar el CBC y dejaron de comportarse como adolescentes de instituto de a pie ¿no?

Tanais: eso o atárselo al cuello y tirarla por las escaleras de la sala abajo. Gracias por la sugerencia, la anoto porque el ciclo de cine no ha acabado y nunca se sabe. La estadística y la probabilidad no suelen estar de mi lado :( así que puede que nos volvamos a ver las caras jeje

Tita: claro que sí. Me quedo con la peli y con las risas que nos echamos al día siguiente en el trabajo comentándolo entre nosotras y contándoselo a los demás. Besos para ti también, tita.

Sister: no tengo permiso de armas, menos mal porque yo para este tipo de anécdotas también me gasto un humor pésimo (en el momento, que luego bien que me río comentando la jugada). Que conste que no fui borde, fui contundente que no es lo mismo jeje. Besos

Nebulina: la gente se queja de vicio porque si no de verdad que no me explico determinadas actitudes. Seguro que esa gente luego se calla cuando tienen que quejarse por algo de peso. O peor, lloran por las esquinas, porque si lloriquean por estas chorradas, cuando haya motivo de verdad no me lo quiero imaginar...

BlackBetty dijo...

Mira, cuando estudiaba periodismo una de las cosas interesantes que nos explicaban es esa, el valor simbólico del precio de las cosas... resulta que si regalas un diario, la gente asume que es basura. Si cobras, aunque sea un euro, le añades una especie de "credibilidad". Lo mismo con cualquier producto gratuito... si no te ha costado nada, al contrario de lo que manda la lógica, la persona media le encontrará diez mil pegas.

Y los pseudónimos, jiji... es que a mí me encantan!

María_MC dijo...

BlackBetty: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Sigo pensando en unos buenos psudónimos. jeje

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Ya que has leído tendrás algo que decir, digo yo.