domingo, 13 de junio de 2010

Crónica de una visitilla a la capital del reino. Capítulo II: Momentos Paco Martínez Soria

Lo primero de todo, se que llevo totalmente desaparecida bastantes días. Esta vez no hay excusa, en lo que se refiere a "mi vida blogger", estaba en plan totalmente vago. No me apetecía nada escribir y, teniendo en cuenta que defiendo a muerte que uno debe escribir por devoción y no por obligación, pues no lo hice. El día que empiece a considerar escribir aquí una tarea más y me suponga un agobio el no hacerlo pues será el momento de decir adiós a este chiringuito. Pero ya estoy de vuelta dispuesta a contar tres momentos del viaje a Madrid en los que quedó patente que no somos de la gran ciudad.


Momento 1: ni siquiera habíamos salido de Galicia, fue en el mismo aeropuerto de Santiago. Por favor, no empeceis a reiros ya. Por deferencia a nosotras podíais esperar a acaba de leer la anécdota ¿no?, vamos digo yo. Resulta que pasamos el control y nos dirijimos a la puerta de embarque. Avanzamos hasta que llegamos a una cola muy bien formadita sin nadie que se saliese de la fila ni nada. Paramos, mi amiga se sentó encima de su maleta y nos ponemos de palique. No caímos en la cuenta de que la gente a nuestro alrededor hablaba en inglés, estábamos espesas y no supimos ver las señales que había a nuestro alrededor. Tampoco nos hizo sospechar nada que, además de hablar en inglés, eran todos muy rubitos, muy del norte. Nosotras bla, bla, bla.... En esto oímos en un castellano perfecto: "¡Qué de pueblo somos, vemos una cola y ahí que nos ponemos" Ese grupo de chicos estaba en la misma cola que nosotras, es decir, en la del vuelo de Ryanair a Londres, no a Madrid. Nos miramos, miramos a los chicos que, en ese momento, pasaban a nuestra altura, nos encogimos de hombros y les confesamos que también nos habíamos equivocado. Menudo despiste ¿eh? ¡Uff!

Momento 2: no dio tiempo ni a reirnos a gusto de la situación 1, cuando la 2 ya estaba asomando. Llegamos a Madrid, dejamos las maletas y cogemos el metro. Hay carteles enormes y avisos por megafonía de que hay que hacer un transbordo en la propia línea porque hay un trozo de trayecto en obras. Pero a M. C. A. y a mí, no nos entró del todo en el disco duro. Creo que en ese momento no nos daríamos cuenta aunque lo anunciara una banda de música con mayorettes incluídas llevando un cartel con neones para comunicar a los alegres transeúntes el dichoso transbordo.
Nos montamos en el metro y otra vez a darle a la sin hueso. El hecho de que la gente se bajase del vagón y nos quedásemos solas, no nos dijo nada. No supuso ningún tipo de pista que hiciese que se nos encendiese la bombilla. Nosotras a lo nuestro. En esto, oigo por megafonía que se anuncia la parada de la que habíamos partido y se lo comento a mi compi: "M. que estamos otra vez aquí" Ella no se fía de mi oído y me dice que imposible, que no nos hemos bajado del vagón en ningún momento, que seguro que lo oí mal. Y en ese preciso instante, sin dejar que M. acabase su frase (un momento muy de sitcom americana) aparece ante nosotras el enorme cartel que indica que, efectivamente, nos encontrábamos de nuevo en el punto de partida. Esas somos nosotras, aunque llevásemos una camiseta con la frase "Somos de provincias", seguro que no se notaba tanto.

Cuando ya nos confiamos y nos dijimos a nosotras mismas que nos habíamos mimetizado totalmente con los madrileños. Incluso una camarera pensó que éramos de allí (decir que ella era andaluza, lo mismo ella también apestaba a provincias y no nos reconoció). El último día de estancia en la gran ciudad nos encontramos inmersas en la situación 3. Otra de metro, es que somos así de originales ¡ qué se le va a hacer!.

Vamos hacia el ratro, bajamos en la parada de La Latina. Todo el mundo debía de haber tenído la misma idea que este par de dos que somos nosotras y se dirigían hacia el rastro. No sabíamos que esta parada estaba más cerca del infierno que de la superficie terrestre y cuando bajamos y vemos la cola que se forma en las escaleras mecánicas, nos miramos con cierto aire de superioridad, sacudimos la cabeza en plan "paso-de-hacer-cola-que-parecemos-borregos" y nos ponemos a subir por las escaleras de toda la vida a la antigua usanza. Modernidades a nosotras ¡ja! Cuando íbamos por el tercer bloque de escaleras y nos dimos cuenta que nos faltaba el aire, no nos pareció tan mala idea lo de hacer una cola kilométrica para subir sin despeinarnos por las esaleras mecánicas, esa gente sabía lo que hacía, desde luego que sí. Entre jadeos (intentaré simular lo acabada que estaba con unas sencillas onomatopeyas) intentaba decir: "Estoy en forma, ¡ah! subo mogollón de escaleras en el gimnasio ¡ah! y no me canso ¡ah!, fijo que es porque estamos en ayunas ¡ah!, nos acostamos tarde ¡ah! y nos levantamos temprano ¡ah! es cansancio puro y duro !uff!. Ahora lo pienso y me pregunto porqué narices no me callaba y ahorraba energía que buena falta me hacía. Respuesta: mi orgullo de deportista estaba sumamente herido. Como castigo el lunes estuve una hora en el step.
Cuando llegamos a la calle hicimos un barrido visual rápido buscando una cafetería donde tomar algo. Todo vehículo necesita gasolina y nosotras estábamos en el límite, llevábamos bastante tiempo en la reserva.

Cuando en el rastro vimos unas chapas con la jeta de Paco Martínez Soria y la frase "la ciudad no es para mí" la tentación de comprárnoslas fue grande, pero el bochorno estaba cercano. Quizás la próxima vez.
En fin parroquia, sería un detallazo que intentaseis que me sintiese mejor, así que os propongo que me conteis alguna situación similar en la que os viesis inmersos. Sed buenos, y contádmela. Consideradlo la buena acción del día.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

de pueblo no se, pero poco inteligente fue un comentario que le hize a tu tio hace unos años: sabes que en la cabaña tenemos panel solar para la electricidad y en eso de que en marzo cambiamos al horario de verano y le comento yo a Stein: que bien asi carga mas el panel al tener una hora mas de sol !!!!Imaginate las carcajadas de tu tio, y me lo recuerda cada año.

Mi bici y yo dijo...

Bienvenida al mundo blogger, se te echaba de menos

Yo últimamente voy tanto por la capital del reino que ya casi no hago el ridi, pero nunca me acuerdo de que en las ciudades grandes hay que hacer dos filas en las escaleras mecánicas: si quieres ir parada a la derecha y así dejas el izquierdo libre para los que tienen prisa.

Besitos, sobri

Tanais dijo...

jajajajajajajajajajaa sois buenísimas!!! me ha dado una alegría parar este post...ver que no soy la única!!! jajajajajajaç

Yo una vez lo pasé fatal porque no sabía abrir la puerta del metro jajajajaja

Nebulina dijo...

Yo en ciudades grandes he tenido pocas de Paco Martínez Soria, lo qu ehago es ser patosa en grado extremo xD
Un beso!

María_MC dijo...

Tía: como esa que tu has contado yo tengo para escribir un libro. Lo peor es cuando uno se da cuenta de que está diciendo una chorrada a medida qjue las palabras salen de la boca pero ya es tarde, el mal está hecho. 1 besiño de tu sobrina.

Mi bici y yo (Tita): soy de provincias pero lo de las dos colas del metro lo sabía (ya me siento un poco mejor). En este caso ambas las dos estaban colapsadas, está claro que nos sobrevaloramos, dadas las circustancias que nos rodeaban.

Tanais: aunque lo neguemos "mal de muchos, consuelo de tontos" y a mi saber que no soy la única me consuela. Me alegro de que te gustasen las anécdotas. Aunque me haga la dolida, te confieso que me partí la caja 10 segundos depués de que me sucediesen ;)

Nebulina: sipi! yo también soy patosa a más no poder. Me chocaré con todas las puertas, me tropezaré con todo los escalones, me engancharé con cualquier cosa puntiaguda que sobresalga.... es parte de mi encanto jeje. otro beso para ti.

María_MC dijo...

Mi bici y yo: casi se me olvida, oye tita, al final ¿te animaste a visitar Galicia?. Si es así, no me negarás que es preciosa ¿eh? 1 besiño, tita

Mi bici y yo dijo...

Imposible por ahora, sobri, lo dejo para el otoño porque me fallan los planes :(

Amanita Faloides dijo...

María: siento desengañarte, no tiene nada que ver con la capi y las provincias. Se tiene o no se tiene... Llevo cinco años en Madrid, y yo creo que he logrado hacer un par de veces ida y vuelta completas en una línea de metro ya sea porque iba leyendo (muy digno), durmiendo (más cutrecillo) o directamente rajando con una amiga. También me he quedado dormida en Cibeles a las cinco de la mañana esperando al N1, el nocturno que pasa como dos veces en toda la noche, abrazada a la marquesina de la parada, con minifalda y ¡sin enseñar las bragas! Menos mal que el metro abre a las seis y ahí se duerme mejor... También me he cogido un taxi para hacer un trayecto de 100 metros, y he pagado la bajada de bandera y el trayecto, y me he tenido que bajar de un taxi porque el taxista me echó y me dijo que para ir a un sitio tan difícil me cogiera uno con "aparato" (GPS) que él era un taxista para turistas, que transitan por sitios conocidos... No sigo que te fagocito el blog. Si voy a Pontevedra seguuuuuuro que "me se" nota que estoy dotada para la desubicación.

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Ya que has leído tendrás algo que decir, digo yo.