viernes, 15 de octubre de 2010

Uno no escoge

He tenido el puente del Pilar y, como me quedaban tres días de vacaciones, así que decidí coger el resto de la semana libre y venirme a pasar la semana a Pontevedra, que está preciosa con este tiempo otoñal, dicho sea de paso. Y para que veáis que no miento mirad qué maravilla de plaza:




Es la "Praza do Peirao" en el casco antiguo pontevedrés. Y sí, por si os lo estáis preguntando, esos árboles que se ven son naranjos. El martes pasado estaba callejeando un poco y no pude resistirme a sacarle una foto. Si es que dan ganas de sentarse en uno de los banquitos de piedra con un café y dedicarse simplemente a ver la vida pasar durante un ratito ¿o no?

En otro de mis paseos solitarios de estos días, me dirigí a la librería Cronopios, otro de mis sitios favoritos de la ciudad. No es una librería de esas antiguas que salen en las películas, se hecho se abrió en 2009, pero me encanta la tranquilidad que hay, la disposición de los libros, la amabilidad con la que te tratar, la paciencia que tienen (puedo ir tres veces en una semana a husmear durante un buen rato antes de decidirme por un único libro)...
Cuando se abrio, una de las cosas que más llamó mi atención fue su escaparate. En él, además de libros, claro está, suele haber murales y similares con pequeños fragmentos de novelas, poemas, ilustraciones etc.
Desde ya, os digo que la poesía no es algo que me entusiasme demasiado. No puedo decir que no me guste porque sí me gusta, pero me da la sensación de que nunca soy capaz de extraer el 100% de su sentido, de que no la entiendo en su totalidad y eso me desconcierta y, por consiguiente, es un tanto que no juega a favor de que sea una ferviente admiradora del género. Y eso que en el instituto tuve mi época de poetisa de pacotilla y me lancé con algún que otro verso. Todos eran malísimos y ninguno vio la luz más allá de una de las páginas de una de mis libretas (gracias a Dios).

El caso es que cuando me paré en el escaparate de Cronopios para ver qué se cocía en él, me encontré con este poema de Gioconda Belli. El que da el título del post que estáis leyendo. Me pareció iluminador y muy acertado. Y, toco madera, creo que supe interpretarlo bien. Ahí os lo transcribo y ya me diréis lo que pensáis.

Uno no Escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

10 comentarios:

Adicto tv dijo...

Cuando vengas a Córdoba tienes que venir a la libreria de mis abuelos, Papelería Vinci. Lo flipas en colores varios María=) es impresionante

BlackBetty dijo...

Yo creo que te gustará... yo la amo. También tiene novelas ;-)
Hay uno que empieza algo así como "soy tu indómita gacela, el trueno que rompe la luz sobre tu pecho..." Mola mola mola mola

AtHeNeA dijo...

Preciosa la imágen,espero que esta semana te sirva para descansar.
un abrazooo

Mi bici y yo dijo...

Creí que te había comentado después de comer pero el ordenata me hizo una cosa un poco rara y veo ahora que no quedó grabado el comentario

Te decía que cómo barres pa casa, jeje, muy bonita la plaza. Al final no se me arregla por ahora lo de volver a Galicia un finde, ya te aviso si al final voy

El poema precioso...

Besos, sobri

Maria dijo...

Muy bonita la plaza; sí que es uno de esos sitios para sentarse y que no pase el tiempo.

Me he quedado sorprendida ¡Naranjas en Pontevedra!

Cada uno de los versos del poema, por separado, dice mucho. Me ha gustado.

Besos

Amanita Faloides dijo...

Muy chulo. Habrá que leer algo más de esta mujer.

María_MC dijo...

Adicto TV: ¿¿¿Qué tus abuelos tienen una librería??? Decidido, el día que me presente por allí dormiré en el coche e invertiré en su totalidad la pasta del hotel en la librería. Lo mismo tengo que ir para investigar para el amigo invisible blogero ;) jejeje. Ya sabes, desplegar toda mi artillería pesada para averigüar el quién es quién del amigo invisible.

BlackBetty: pues tendré que leer necesariamente más cosas de ella. Sabes perfectamente que en materia de literatura tu voto vale triple.

AtHeNea: pues no te creas que he descansado demasiado. Al hecho de que he tenido muchas cosas que hacer y poco tiempo para ellas, he pensado más en el trabajo de lo que necesariametne debería. Va en mi naturaleza, no lo puedo evitar. Otro abrazo para tí.

Mi bici y yo: claro que barro para casa, y no has visto/leído nada. Mira que me quejo de mi ciudad, pero con mis conciudadanos, con los de "fuera" hay siempre que mostrar la mejor cara. Los trapos sucios se lavan en casa.
A ver si arreglas pronto lo de hacer una visitilla por estas tierras tan y tan preciosas y mágicas (momento publicitario descarado). Besos de vuelta para tí.

María: pues sí, naranjas. Incluso hay una calle que se llama "Calle del Naranjo". De todos modos, botánicamente hablando, lo que más suele llamar la atención son los camelios en flor. Si me dieran un euro por cada vez que he reprendido a un turista arrancando camelias, no tendría que trabajar para vivir. Besos para tí también.

Amanita: la verdad es que sí, habrá que sacar algo de tiempo para dedicarle a la lectura de algún que otro poemilla. Ahí arriba dijeron que también tiene prosa. ¡Uf! no sé por dónde empezar...

Tanais dijo...

Me ha encantado la plazita, hay sitios con encanto, aunque puedan parecer simples aprimera vista.

Me gusta como barres para casa :D

BlackBetty dijo...

Uy, cuánta responsabilidad ;-)

María_MC dijo...

Tanais: barro para casa porque la ciudad lo merece (barriendo un poco más)jejeje. para mí los sitios con más encanto son siempre aquellos que no están muy concurridos y que encuentras casi por casualidad. ;)

BlackBetty: pero si siempre que te hago caso aciertas....

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Ya que has leído tendrás algo que decir, digo yo.